Tácticas para evitar los enfrentamientos navideños

En casa, en las cenas de empresa o con tu pareja. Estos consejos servirán para que este año las discusiones no formen parte del menú navideño
Rosa Ferrandiz -
Tácticas para evitar los enfrentamientos navideños
Tácticas para evitar los enfrentamientos navideños

Nochebuena zen

Lo sabemos. Se avecina una de las épocas más agobiantes del año. Las Navidades son el caldo de cultivo perfecto para que tu estrés se dispare. Y, como no podía ser de otra manera, las mujeres somos las más afectadas. De hecho, superamos a los hombres por goleada. Concretamente, duplicamos sus cifras, según el último estudio de la clínica Nascia sobre el estrés navideño. El doctor Antonio Cano, presidente de la Sociedad Española para el Estudio de la Ansiedad y el Estrés, asegura que esto se debe a la cantidad de obligaciones que nos imponemos durante estas fechas. Adquirir demasiados compromisos sociales o afrontar las temidas compras navideñas pueden ser la fuente de más de un quebradero de cabeza. Por lo tanto, si tienes previsto organizar un evento en casa, no es necesario que te esfuerces en ser mejor anfitriona que Isabel Preysler en aquel anuncio de bombones. Lo más importante es que procures tener un número de invitados con el que te sientas cómoda. “La clave para reducir el agobio está en analizar bien la situación y ponerte límites”, asegura el especialista.

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Además, no hay que olvidar que durante las fiestas tenemos tendencia a descuidarnos: comemos como si acabáramos de abandonar la isla de Supervivientes y no practicamos nada de deporte. Todos estos ingredientes pueden acabar generando la tormenta perfecta para que que sufras una crisis de ansiedad. ¿Sabías que durante estas fechas tan solo cuatro de cada diez personas se van a librar de vivir un episodio de estrés? Si no formas parte de este grupo de privilegiados, sigue leyendo y quédate con nuestros consejos para que aquello de “Feliz Navidad” no se quede solo en la letra de un villancico.

Nochebuena zen

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Sin problemas

Este año ya no se discute en Nochebuena. No importa que tu suegra te siga insistiendo en que cambies de corte de pelo, ni que tu hermana te avergüence, un año más, con la historia de cómo fantaseabas con tu profesor de Literatura en el instituto. Ni siquiera vale la pena que te enfades si tu cuñado empieza a picar a tu chico con el fútbol ¡Estas Navidades van a ser diferentes! Sigue las instrucciones del doctor Cano y no será necesario que saques los tanques:

Si ves la discusión desde fuera. Intenta calmar los ánimos. Trata por todos los medios de que sea una celebración agradable y que los involucrados aplacen la discusión para otro momento de mayor serenidad y, sobre todo, de más intimidad.

Si estás metida hasta las cejas. Haz respiraciones profundas, reflexiona y date tiempo para responder. Valora las consecuencias de lo que vas a decir y las cosas positivas que te unen a esas personas. También puedes hablar con algún miembro de la familia que te ayude a calmarte.

Que sí, que lo de ponerte unas braguitas rojas, tomarte las uvas y brindar con una copa de cava que lleve algo de oro dentro está muy bien, pero aunque te lo estés pasando de miedo debes ser consciente de que la noche puede torcerse en cualquier momento. Toma nota de nuestras recomendaciones y dale esquinazo al estrés el próximo 31 de diciembre:

NOCHE VIEJA SIN PROBLEMAS

No te pongas trascendental. Quizás esa misma noche no sea el momento de hacer un repaso exhaustivo de lo que ha supuesto para ti 2016, ya que como afirma el doctor Cano: “Hacer balance de nuestra
vida puede producir estrés”. Lo mejor será que esperes unos días y lo medites desde la tranquilidad.

Siempre hay algún imbécil. Le reconocerás fácilmente en las discotecas. Se abre camino hasta la barra a codazos, baila como un loco y ni siquiera pide perdón al pisarte. Te tira la copa encima y no le importa lo más mínimo. Además, suele buscar pelea. Si te cruzas con él, ¡huye!

Si no quieres ir de fiesta, no vayas. “Verte obligada a hacer grandes celebraciones puede provocar ansiedad”, advierte el experto. El hecho de no ir a una macrofiesta no te convierte en una looser. Al contrario. ¿Hay algo más placentero que tomarte una copa de vino en el sofá mientras rajas de las pintas que llevan las presentadoras de las galas de televisión?

Desconfía de tu teléfono. Es la historia de todos los años. Intentas llamar a alguien justo después de las campanadas y te encuentras con que las líneas están saturadas. Si este año te vuelve a pasar y tienes una buena conexión de Internet, prueba con una llamada de WhatsApp.

Sin problemas

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Peligro: Cena de empresa

Vale, sí, tienes motivos para estresarte. Un paso en falso y serás la comidilla de la oficina durante meses. Recuerda que, por muy bien que te lleves con tus compañeros, no estás en una cena de amigos. A tan solo unos metros se sientan tus jefes. Pero, tranquila, nuestro experto te prepara para lidiar con algunas trampas. Cómo actuar si…

Tu jefe es un tipo muy serio en la oficina pero hoy ¡quiere bailar contigo! Que no te entre un ataque de pánico. Es un día diferente y puedes adoptar otra actitud frente a las personas con las que trabajas. Pero tampoco te pases, nada de perreo.

La empresa ha organizado actividades durante la cena y tú no quieres participar. Es mejor que te involucres, pero si no te apetece nada de nada, intenta colaborar y no te aísles totalmente. ¿No te apuntas al juego de la silla? ¡Ofrécete para ser la que controla la música!

¿En tu casa o en la mía?

“¡Ojalá estuviera soltera!”. Sé sincera, ¿lo has pensado? Y es que pasar estas fechas con tu suegra quizás te siente peor que una blusa con hombreras. Por eso te recomendamos que lo planifiques con tiempo y que, junto a tu pareja, establezcas un criterio fijo y equilibrado. Por ejemplo, alternad las casas cada año. Así te haces a la idea y te evitas sofocones. La sexóloga Ana Fernández advierte de que dejar esta decisión para última hora puede generar tensiones innecesarias que os amargarán las fiestas. O sea, que ya sabes, prepara un Excel y fija el reparto de casa hasta el 2030. ¡Mejor estar mentalizada!

Un regalo... para tus nervios.

Cada vez que se acerca el momento de comprar los regalos te echas a temblar. Sobre todo si se trata de escoger algo para tu chico. ¡Ya le has regalado todo el merchandising posible de Star Wars y no te apetece acabar comprándole una corbata (otra vez)! ¿Y ahora qué? Tenemos la clave para que nunca falles:

¿Y si consensúas los regalos de Navidad?
Acierta a la primera. ¿Has pensado en volver a escribir cartas con tu wishlist como cuando eras una cría? Ejem, no hace falta que la dejes en el buzón Real del centro comercial. ¡Pero convence a tu familia de que también lo haga! El Dr. Cano lo tiene claro: “Es mejor que pactes los regalos a que te veas metida en obligaciones absurdas”.

Comprando que es gerundio.
Ha llegado el día, te pones en modo Rey Mago dispuesta a llevarte todo lo que haga falta. Incluido carbón. Ponte ropa cómoda y zapatillas deportivas por si tienes que recorrer toda la juguetería en búsqueda y captura de la última caja de La Patrulla Canina. Elabora una lista previa y cíñete a ella, solo así podrás cumplir con el presupuesto que te hayas marcado (por favor, que sea realista, que te toque el sorteo del Niño no es –nada– seguro...). Por último, pero no menos importante, si no quieres pasar horas y horas haciendo cola, ve a primera hora de la mañana. Internet también puede ser tu salvador antiaglomeraciones.

 

Peligro: Cena de empresa

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