"Equivocarse implica atreverse y aprender"

Entrevista a la alpinista Araceli Segarra
Dàlia R. Bonet Fotos: Alfons Valls (cima), Jordi Canyameres (retrato) -
"Equivocarse implica atreverse y aprender"
"Equivocarse implica atreverse y aprender"

Nos encontramos con Araceli Segarra, primera mujer española en escalar el Everest, poco antes de su conferencia en el TEDxBarcelonaWomen 2013, un evento celebrado simultáneamente en 150 ciudades del mundo, enfocado a promover la equidad entre géneros.
Al poco de haber publicado su primer libro, “Ni tan alto ni tan difícil”, la alpinista nos habla de su aprendizaje escalando montañas, y sobre todo, encumbrando objetivos en su día a día.

¿A qué se refiere el título del libro “Ni tan alto ni tan difícil”?
El título no se refiere a montañas de forma literal. Hace referencia a que las cosas no son tan complicadas como nos las pintan, o como nos las imaginamos nosotros. A menudo se nos hace una montaña superar determinados obstáculos.
El libro son pautas de cómo empezar  y dar el primer paso. Porque una vez hemos dado este primer paso, nos damos cuenta que este primer movimiento te lleva a otro, y así sucesivamente hasta conseguir lo que te has propuesto.

¿Cómo sabes cuando estás en peligro o cuando estás delante de un obstáculo que puedes superar?
Hay dos tipos de miedo: el primero es el miedo real a hacerse daño, que indica que tu vida está en juego. En el momento en que pones en riesgo tu vida, es mejor no continuar. Estos miedos debemos escucharlos.
El segundo miedo es el de la inseguridades, la incerteza frente a algo que no sabes si puedes conseguir. Estos miedos son reales pero son absurdos. Porque no te morirás, no te pasará nada. Son temores que te limitan, te impiden mejorar y superarte. Aparecen cuando todas las normas de seguridad están cubiertas y por tanto debemos superarlos.   
El hecho de plantearte superar algo que te requerirá un esfuerzo, implica una satisfacción y esto comporta felicidad.
Lo harás peor o mejor, pero te atreves a hacerlo, y cuando lo has hecho, vuelves a casa contenta o feliz porque te ha exigido un esfuerzo.

En situaciones extremas, ¿cómo superas el segundo tipo de miedos?
Yo creo que es a base de experiencia y de haber cometido errores. Equivocarse es un gran acierto.
Porque equivocarse implica que te has atrevido a hacer algo y que has aprendido. Si estás siempre dentro de tu espacio de confort, implica que no evolucionas, no te arriesgas, te quedas siempre en el mismo sitio. Araceli Segarra
Pero el mundo evoluciona, y los años pasan, no puedes quedarte anclado en el mismo lugar.

¿Los errores son necesarios?

Sí, pero en el libro digo una frase que me gusta mucho: equivocarse está bien, lo peligroso es tropezar siempre con la misma piedra. Pero ir probando cosas e irnos corrigiendo en base a los errores que cometemos forma parte del aprendizaje de la vida.
En la escuela te enseñan a hacerlo todo muy bien, a sacar excelentes. Pero no te enseñan a cometer errores, y a asumirlos para volver a intentarlo.

¿Qué retos te ha planteado la montaña?
Hay muchos y de diferentes niveles. Cuando era jovencita buscaba retos más en la línea del descubrimiento y la aventura que en aquel momento implicaba enfrentarse a lo nuevo.
Con los años he ido evolucionando y ahora hacer deporte en la montaña se ha convertido más en una actividad física que me hace sentir bien. Hay días que necesitas encontrar equilibrio emocional, y otros días que buscas equilibrio espiritual, intentando darle sentido a la vida. Todo el mundo tiene sus maneras de buscarle sentido a la existencia y para mí esta es una vía.

¿Cómo encajas una derrota o un abandono cuando no puedes seguir adelante?
Depende de las circunstancias. Con la experiencia he aprendido a que me duela menos. Ahora, después de haber tenido que bajar unas cuantas montañas o abortar expediciones, ya no tengo sentimiento de dolor. Este sentimiento viene condicionado por el esfuerzo que le he dedicado. Si yo intento subir una montaña por todas las vías y no lo consigo, y agoto todas las posibilidades, y sigo sin conseguirlo, no me voy a casa sintiendo que he fracasado. Porque he hecho todo lo que he podido. Yo me sentiría derrotada si me voy a casa sin haber hecho ningún esfuerzo, o sin haber probado todas las opciones.
A mí me invade el sentimiento de tristeza cuando creo que no lo he intentado suficiente, porque entonces la decepción es conmigo misma.

¿Cómo te has sentido sobresaliendo en un deporte mayoritariamente masculino?
El hecho de haber sido la primera mujer española en subir al Everest se ha convertido en una etiqueta. Yo no buscaba ser la primera, no hice ningún esfuerzo extra para sobresalir. Mi intención era escalar esa montaña, independientemente de lo que había a mi alrededor.
Que lo que cuente o lo que importe sea figurar en una lista o acumular etiquetas, para mí es pobre. A mí lo que me emociona es elegir una ruta, ver con quién lo haré, disfrutar de la preparación.
Lo más importante es cómo se consiguen los retos, no cuántos objetivos alcanzamos.

 

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