5 formas de ser una mala amiga (sin darte cuenta)

Y cómo pueden afectar a tus relaciones
K. ALEISHA FETTERS -
5 formas de ser una mala amiga (sin darte cuenta)
5 formas de ser una mala amiga (sin darte cuenta)

Imagina por un momento que eres otra persona, ¿querrías ser amiga tuya Probablemente, si fuéramos honestas de verdad, muchas ladearíamos la cabeza de izquierda a derecha: “Pues va a ser que no”.

La amistad tiene un punto peligroso: puede ser tan cercana que al final pasa  aquello de que la confianza da asco, literalmente. El hecho de creer que nunca perderás a una amiga, nos relaja, y no siempre en el bueno sentido. La costumbre nos convierte a la vez en pasotas.

Y ya que tus amigas pasan de recordártelo, te lo decimos nosotras: toma nota de estos 5 errores – muy comunes, por cierto – que cometes en tus amistades y hacen que no seas tan buena amiga como quizá crees.

1. Por norma, llegar tarde
Sí, sí, estás muy ocupada, lo sabemos. ¿Y quién no ha apretado al botón de snooze del despetador cinco veces hasta que te despiertas una hora después de lo previsto?
En resumen, si tus amigas te valoraran por tu puntualidad, seguro que serías su enemiga. El problema está en que cuando llegas tarde tantas veces, y siempre con tus amigas más cercanas, ellas sentirán que infravaloras su tiempo, y por lo tanto, a la persona en sí. ¿Acaso no tienen cosas importantes que hacer? Reflexiona sobre ello y te darás cuenta de que además, con las personas que acabas de conocer o con aquel chico que tanto te gusta, ¡eres puntual! Y no olvides la imagen que suscitas: llegar tarde refleja la importancia que das a esa amistad.

2.
Pedir más que dar
Vale, sí, las amigas nos ayudamos y apoyamos mutuamente, pero no te pases. Plantéate si realmente pides más favores que los que ofreces. “¿Puedes recoger a mis niños del colegio? ¿Me puedes pasar a buscar? ¿Me prestas dinero esta vez? ¿Y tu vestido rojo?” ¡Cuidado! Si eres de las que piden, tienes que mostrarte disponible. Y recuerda: el gesto más apreciado es aquel que nunca se llegó a pedir y sin embargo, ofreces por nada  a cambio. Si por el contrario, eres de las que piden mucho por esa boquita y luego dicen que no a todo, tus amigas acabarán cansadas de ti y pasarás a ser la pedigüeña del grupo, ¡horror!

3. Esperar que tu amiga no cambie jamás
La gente cambia, es así. Y las amistades también. Si piensas que tu amiga va a ser siempre igual, igual de paciente, igual de buena, igual de generosa... e igual de divertida para ir al bar el sábado por la noche, te equivocas. Que fuera así durante vuestros años de instituto no significa que lo será el resto de su vida: ella también puede y tiene derecho cambiar de gustos.

4. Hablar demasiado
Si eres de las que habla sin parar y no se da cuenta de que quizá su amiga ya se haya aburrido hace horas, ¡ojo! Evita ser demasiado egocéntrica aunque tengas la confianza suficiente como para hacerlo. Intenta no responder siempre con un “¡lo mismo me pasó a mi! Aquella vez que...”, ¡no!, tu amiga te está contando algo que le ha pasado a ella, esta vez no pretende ecuchar lo que te ocurrió a ti. Muestra interés por ella y espera a tu turno.

5. ¿Llamar yo? ¡Jamás!
Éste es un clásico: la que pretende que cuenten con ella para todo, pero es incapaz de pulsar el botón verde del telefóno para llamar a sus amigas. Y si no la llaman, la ofensa no es poca. Si te falta iniciativa, es posible que tus amigas lo interpreten como una falta de interés en vuestra amistad y dejen de contar contigo. Así que no hay excusa que valga, ¡o te lo perderás!

 

Te recomendamos

La empresa británica sustituye a Movistar, promete precios asequibles y también emiti...

Barcelona: próximo objetivo para el Yoga Run de Solán de Cabras...

Tenis, HIIT, yoga, running… distintos deportes, distintos cuerpos, la misma exigencia...

BUFF® presenta el revolucionario tejido DryFlx®...

El espíritu de la maratón más internacional...

Crean un sistema inteligente de entrenamiento que se adapta a ti. ...