Dale bola a sus bolas

5 formas de volverlo loco jugando con sus sus genitales
ANNIE DALY -
Dale bola a sus bolas
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Oportunidades hay muchas. Porque bajas a menudo de excursión por la zona. Pero hasta la mujer más experta en la cama se olvida alguna vez de jugar con el tesoro más valioso un hombre por esos lares: sus testículos.

Si no lo tenías en cuenta, acuérdate de lo siguiente durante tu próxima relación sexual: están repletos de nervios y son muy sensibles; con lo que sí, ¡los hombres se vuelven locos cuando les acaricias el escroto!

Para que veas que dedicarle tiempo y cariño a sus genitales puede dar muy buenos resultados, te proponemos cinco juegos para que pruebes en tu próxima aventura. Si te atreves con ellos... ¡no te arrepentirás! Ah, y no te olvides, tendrá que devolverte el favor...

1. Hazle la W. Esta práctica se llama así porque es tal y como suena: literalmente estarás marcándole la letra en sus genitales... con tu lengua. Siéntate de rodillas con tu rostro a la altura de su cintura, mantenle con las piernas abiertas frente a ti ¡y márcate esta letra! El calor de tu lengua hará que vibre todo su cuerpo y se excite muchísimo.

2. Aféitale. Sí, lo que has leído. Si te atreves con ello, pídele que se siente en la ducha y aféitale el escroto tú misma. Al estar arrodillada frente a él, cógele los genitales y, sin encender la ducha todavía, pásale la hoja de afeitar o cuchilla. No enciendas el agua porque para él será más agradable si lo haces sobre la piel seca (¡cuidado, no le cortes!). Verás que al afeitarle, sus sensaciones irán en aumento a medida que avanzas y acabará muy excitado. Al terminar, abre el grifo y deja que fluya la magia...

3. Cógeselos mientras hacéis el 'perrito'. Esta postura es ideal para agarrarle los testículos y masajeárselos mientras tenéis relaciones sexuales. Al estar tú de rodillas y él detrás de ti, estira tu brazo por debajo de tu cuerpo y acaríciale poco a poco hasta aumentar la presión en el escroto. ¡Ten cuidado, no te pases al apretar!

4. Congélaselos. No nos referimos a que los conviertas en cubitos de hielo para manterte el gin-tonic helado, no. Juega con unos cubitos de hielo en la mano mientras le acaricias los genitales y, poco a poco, masajéale con el hielo entre tus dedos realizando diferentes movimientos. Alternar el calor de tu mano con el frío de los cubitos le hará volverse loco, ¡de pasión!

5. Partida doble. Juega con su pene y a la vez acaríciale los testículos. Lame a consciencia, primero dedícale tiempo a uno y luego pasa al otro. Alterna el sexo oral con el movimiento de la mano, verás que le vuelve loco.

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