¿Qué pasaría si acabásemos con la regla?

WH investiga la nueva generación de anticonceptivos que interrumpen la menstruación y los efectos de plantar cara a las leyes de la naturaleza.
Women's Health -
¿Qué pasaría si acabásemos con la regla?
¿Qué pasaría si acabásemos con la regla?

Sábado. ¡Bien! En la montaña. ¡Superbien!, ¿verdad? Pues regalaría mis mallas de la suerte a cualquiera que teletransportara a mi camita con una bolsa de agua caliente dentro. Mi pareja me habla como si nada e, incluso, me pregunta no sé qué de las vistas, pero yo solo escucho su voz como en un eco que se aleja. Ganas de vomitar, llorar y gritar (sí, todo al mismo tiempo). Respiro profundamente y, por un momento, vuelvo en mí. “¿Qué me pasa?”, pienso. Estoy en ‘esos días’ en los que el malestar simplemente me está recordando que hace dos meses que no tengo la menstruación. A principios de este año me propuse decidir cuándo tener la regla y, en ese momento, me pareció una buena idea. De hecho, cada vez son más las mujeres que utilizan los métodos anticonceptivos hormonales como medida para ponerse a los mandos de su cuerpo, sobre todo, cuando sufren dolores y sangrados fuera de lo normal.

Esto lo saben bien los laboratorios, por eso mismo, en nuestro país ya se comercializan preparados orales a base de hormonas, como Seasonique y Drosbelalleflex, que reducen la menstruación a la mínima expresión; para ser más exactas, a cuatro al año. En mi caso, decidí probar con el anillo vaginal, método que me recomendó mi ginecóloga para corregir las alteraciones de mi ciclo derivadas del síndrome de ovario poliquístico (SOP).

Después de 10 años poniéndome religiosamente un aro cada mes (lo que hace un total de 120 unidades), decidí saltarme la semana de descanso hormonal. Al retirar el anillo después de las tres semanas, me coloqué el siguiente directamente. ¿El motivo? Quería competir sin tener que consultar mi calendario íntimo, por si las moscas –y las manchas–. Y es que cada vez que tengo la regla, me siento fatal, sin ganas de hacer nada que no tenga que ver con chocolate, sofá y manta. ¡Y no quería arriesgarme a lanzar por la borda todos los entrenamientos de la pretemporada que tanto esfuerzo me han costado! Pero, a día de hoy, me pregunto si esta lucha contra natura puede tener consecuencias para la salud.

Gracias al ciclo hormonal las mujeres poseen una herramienta muy valiosa para conocer su estado de salud

¿FIN DE UN PERIODO? Son muchos los mitos que envuelven a la Dama de Rojo, así que hablemos de uno de los más extendidos: es malo no menstruar, es un proceso esencial que purifica. La doctora Irene Vico, ginecóloga de Doctoralia, responde: “El único sentido del sangrado periódico es limpiar el útero tras un ciclo que no ha terminado en embarazo. Con los anticonceptivos hormonales el útero no se prepara para la gestación y, precisamente por eso, si se sangra es menos, porque no se queda la sangre dentro ni se acumula para el siguiente ciclo. No pasa nada”.

Para la naturaleza, menstruar no es más que la evidencia de un fracaso, recuerda que el ser humano fue diseñado para reproducirse y la no fecundación es un fiasco para la especie, así que nos vuelve a dar una nueva oportunidad cada mes. Pero si dejamos a un lado los ecos existencialistas y nos centramos en la mujer actual, que ha evolucionado hasta querer decidir cómo y cuándo desea ser madre y, además, tiene las herramientas para lograrlo, nos planteamos hasta qué punto tiene sentido la renovación mensual. El debate esta servido. Al movimiento que define como un paso lógico y necesario para las féminas coger las riendas de la menstruación e, incluso, borrarla de la agenda mensual, le ha salido una corriente que defiende que ovular es mucho más que una simple visita incómoda que te dice si estás o no embarazada: “Gracias al ciclo hormonal las mujeres poseen una herramienta sumamente valiosa para descubrir si algo no acaba de funcionar y poner remedio a esos aspectos fundamentales de la vida y la salud hormonal”, explica Xevi Verdaguer, psiconeuroinmunólogo autor de Transforma tu vida (Grijalbo, 17,90 €), que incluso bromea: “Me gustaría tener la menstruación de vez en cuando para saber si voy por el buen camino o no”. COMPLETA LA INFO: QUÉ DICE LA SANGRE DE TU REGLA SOBRE TU SALUD

La doctora Carme Valls Llobet, directora del Programa Mujeres, Salud y Calidad de Vida del Centro de Análisis y Programas Sanitarios (CAPS), coincide al definir el periodo como un indicador del estado de salud de la mujer: “Si se presentan menstruaciones abundantes o escasas, o ciclos irregulares (menos de 22 días o más de 35 días), puede ser un aviso del organismo de que existen carencias metabólicas, como anemia, falta de hierro o alteraciones tiroideas. El exceso de actividad física extenuante o la pérdida de demasiado peso, por ejemplo, se puede acompañar de falta de menstruaciones o amenorrea”, explica la especialista, que añade otro factor a tener en cuenta: el tratamiento hormonal de forma repetida.

“No voy a decir que la menstruación sea la esencia femenina, ya que se vive perfectamente sin ella en la menopausia. Pero hormonar a las mujeres constantemente, sin evidencias científicas, a largo plazo es una nueva forma de utilizarlas como objeto de mercado para ser controladas”, señala Carme Valls. ¿Te unes a la oposición que confirma la regla?

Antes de posicionarte a favor o en contra, pregúntate si realmente sabes cómo funcionan los anticonceptivos hormonales, y qué entra en tu cuerpo cada vez que te tomas la pastilla, te colocas el anillo o te introduces un implante subcutáneo en el brazo. Te lo contamos.

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“Aportan las hormonas necesarias para la mujer, de tal forma que la producción propia disminuye. En otras palabras, el ovario deja de producir hormonas porque ya las estamos obteniendo por otra vía y, como no hay ovulación, tampoco es posible el embarazo”, dice la doctora Vico.

Las expertas Dahl y Brochmann, autoras de El libro de la vagina (Grijalbo, 17,90 €), van más allá al afirmar que estos anticonceptivos engañan al cuerpo para que crea que se encuentra en estado de gestación. “Los progestágenos de los anticonceptivos hormonales provocan el mismo efecto que la progesterona creada de modo natural cuando te quedas embarazada: comunica al cerebro que hay que interrumpir el ciclo menstrual durante un tiempo”.

Si mi periodo ha sido detenido a base de hormonas exógenas procedentes del exterior de mi cuerpo, ¿por qué sigo sangrando cada mes? “Se trata de un sangrado por deprivación, es artificial y suele suceder en los días en los que se deja de tomar la píldora o se retira el anillo, cuando los niveles de hormonas bajan súbitamente, hecho que hace que el endometrio (la capa interna del útero) se desprenda produciendo lo que se considera la menstruación”, puntualiza la experta de Doctoralia. “Si no se hace el descanso, no hay ese descenso y, por lo tanto, tampoco sangrado”, agrega.

A TU ANTOJO El veredicto parece claro: aunque el anticonceptivo imite un ciclo natural, no lo es. Tampoco lo es el sangrado, por lo que no habría nada antinatural en saltárselo de forma controlada. Dahl y Brochmann no titubean: “Los investigadores que crearon la píldora anticonceptiva incluyeron la semana de sangrado por deprivación porque pensaron que sería más fácil que se aceptara como método anticonceptivo si las hormonas creaban algo parecido a un ciclo menstrual normal, con sangrado regular”. Entonces, ¿mi regla es puro placebo que puedo saltarme a la ligera? Ante esta lectura, parece que mis trampas con el anillo vaginal tampoco han sido algo descabellado. “Si usas preparados combinados puedes saltarte la regla las veces que quieras o, incluso, tener el sangrado cuando te convenga. No es peligroso y funcionará. Si te ahorras el sangrado por deprivación bastantes veces, es probable que acabes por experimentar lo que se denomina sangrado por disrupción, que significa sangrar mientras usas hormonas”, aseguran Dahl y Brochmann. A lo que la doctora Valls responde rápidamente: “Tomar el anticonceptivo hormonal de forma ininterrumpida puede ser utilizado como un arma terapéutica con mujeres que padecen graves endometriosis, metrorragias o un síndrome premestrual severo. Pero también ayuda a deportistas al forzar la situación para que la menstruación no coincida con los días de competición. En este último caso, lo recomendable es jugar con cortos periodos de tiempo, prolongar el ciclo más de 10 días puede hacer que posteriormente este se vea alterado”.

Este modus operandi de los ginecólogos, que recomiendan el uso de estos métodos para convertir la menstruación en una especie de regla a la carta, ha hecho que la aparición de píldoras diseñadas ad hoc den mucho que hablar dentro y fuera de las consultas ginecológicas. ¿Qué pasaría si acabásemos con la regla?

¿Qué pasaría si acabásemos con la regla?

Han corrido ríos de tinta sobre el aterrizaje en España de las píldoras anticonceptivas de la regla trimestral. Sin embargo, no hay un consenso claro entre los expertos. La doctora Vico argumenta: “Se usan en casos de pacientes que tienen reglas abundantes, muchas veces con anemia que no mejora con hierro oral. También se indica en mujeres con endometriosis que no responden favorablemente a los tratamientos habituales, se trata de una enfermedad crónica que afecta a muchas mujeres y produce un dolor intenso con las reglas”. E insiste: “Estos preparados no son perjudiciales, ya que el sangrado, en realidad, solo es señal del descenso hormonal”.

La doctora Valls, por su parte, vuelve a la carga con el efecto incierto de tanta hormona: “Eliminar el sangrado menstrual precisa la administración de hormonas sin descanso. Por un lado, su consumo no asegura completamente que la mujer no se pueda quedar en estado, por lo que la misma Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) aconseja que se realicen tests de embarazo de forma repetida. Por otro, como el contenido químico de las píldoras continuadas son progestágenos de síntesis, existen riesgos cardiovasculares por aumento de trombosis y de infarto de miocardio. Además, en algunas mujeres predispuestas genéticamente pueden estimular la presencia de enfermedades autoinmunes como el lupus eritematoso y la tiroiditis autoinmune. Del mismo modo, también se han asociado a un incremento de osteoporosis a medio plazo e incluso al peligro de padecer cáncer de mama antes de la menopausia”.

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La lista de riesgos parece extensa, aunque muchos son los propios de los estrógenos y de los progestágenos; es decir, ya estás expuesta a ellos con métodos como la píldora y el anillo. ¡Pero que no cunda el pánico! Antes de tirar las pastillas por la ventana, debes saber que** lo que te ha recetado tu médico ha sido estudiado durante años.** Aun así, tienen consecuencias no buscadas, ya sea una reducción del acné (¡bien!) o un trombo (¿en serio?). En el prospecto del anillo vaginal se especifica que dos de cada 10.000 mujeres que no utilizan un comprimido/parche/anillo hormonal combinado y que no están embarazadas tienen riesgos de presentar un coagulo de sangre en un año; en el caso de las que utilizan un comprimido anticonceptivo hormonal combinado, la cifra pasa a ser de unas 5-7 de cada 10.000 mujeres. Sí, hay que tener muy mala suerte para que, incluso usando el anillo vaginal, te ocurra, pero la posibilidad está ahí.

Un estudio de Universidad de Yale (EE.UU.) descubrió que las mujeres con estudios superiores sobrestimaban los peligros de los anticonceptivos hormonales, pero también concluyó que desconocían los beneficios que tienen en la salud. ¿Mencionamos algunos? Una reducción del riesgo de padecer cáncer de ovario, de colon y de cuello uterino; disminución de la probabilidad de sufrir infecciones pélvicas, ya que estos métodos generan un espesamiento del moco del cuello uterino haciéndolo impenetrable para las bacterias; etc. ¡Quítate de la cabeza que estás jugando a la ruleta rusa cada mañana al tomarte la píldora con el café. Todo tiene sus riesgos y cada una debe valorar hasta qué punto le compensa exponerse a estos. Infórmate y toma tus propias decisiones. La doctora Vico se muestra tajante a la hora de hablar de la importancia de informar a las pacientes y explicarles todo con detalle. “Poco a poco socialmente se va aceptando la opción de no menstruar, sobre todo cuando se trata de mujeres a las que la hemorragia les produce más problemas que la incertidumbre de no sangrar. El miedo suele venir del desconocimiento de estos mecanismos, pero aclarando las dudas e individualizando cada caso, creo que estos tratamientos se irán haciendo hueco”.

Puede que estemos ante la crónica de una muerte –menstrual– anunciada... o no. En todo caso, las opciones están ahí y tu puedes decidir en cualquier momento si tu periodo tiene, literalmente, los días contados.

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