Prebióticos, probióticos, microorganismos…

Te contamos de qué va todo esto y qué beneficio puede lograr tu flora intestinal, y no solo ella.
María Villar -
Prebióticos, probióticos, microorganismos…
Prebióticos, probióticos, microorganismos…

Ya tomas chupitos de kéfir, fermentas tu propio chucrut y las frutas y verduras no faltan en tu despensa. Pero, ¿sabías que estos alimentos son buenísimos para el intestino? La razón es que son ricos en prebióticos y probióticos. “Los prebióticos son un tipo de hidratos de carbono que nuestro organismo no puede digerir y que favorecen el crecimiento y la actividad de las bacterias beneficiosas de nuestro tubo digestivo (también llamadas probióticos)”, explica Noemí Manceñido, médico especialista en aparato digestivo del Hospital Univesitario Infanta Sofía de Madrid.

A esto hay que añadir que los probióticos también se pueden ingerir externamente a través de alimentos o suplementos. La nutricionista y farmacéutica Cristina Barceló, de Nutrición CCB, es muy descriptiva: “Los prebióticos son fertilizantes de la flora intestinal, al llegar al tracto gastrointestinal, fermentan, estimulando el crecimiento y actividad de las bacterias beneficiosas”. ¿Quieres saber más? Sigue leyendo.

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Hace mucho que conocemos la importancia de tener una buena salud intestinal, pero recientemente hemos tenido más pruebas del impacto de la misma en el resto del cuerpo. Así nos lo confirma la doctora Manceñido: “Cada vez hay más evidencia científica de la relación entre la alteración de nuestra microbiota –recuerda, los probióticos que viven en nuestro organismo– y la presencia de distintas enfermedades, no solo digestivas, sino también en otros órganos, como pueden ser los trastornos alérgicos”. Sobre este aspecto se ha debatido en el IX Workshop Probióticos, Prebióticos y Salud: Evidencia Científica celebrado el pasado febrero en Zaragoza. El doctor Guillermo Álvarez Calatayud, presidente de la Sociedad Española de Probióticos y Prebióticos, entidad organizadora de este foro, afirma esto: “Existe documentación que refleja que los probióticos pueden ser una herramienta de gran ayuda en el tratamiento de diversas enfermedades neurológicas y mentales”. A lo que Manceñido añade lo siguiente: “Hay estudios que demuestran un cierto beneficio de la administración de probióticos en algunos pacientes con síndrome del intestino irritable con predominio de la diarrea”.

Sabiendo esto, ¿qué podemos hacer para desarrollar esas bacterias tan buenas que se alojan en nuestro intestino? Inicialmente nuestra respuesta fue recolonizar nuestro estómago con alimentos ricos en probióticos, como el yogur o, directamente, atiborrarlo con suplementos alimenticios. Ahora sabemos que esto es innecesario. Como indica la doctora, incluyendo en nuestra dieta fruta, verduras, legumbres, hortalizas y alimentos integrales es suficiente, ya que estos contienen los prebióticos –hidratos de carbono– necesarios para activar los probióticos de nuestro organismo. Aunque parezca un trabalenguas, tiene sentido. Se trata de potenciar la acción de estos alimentos ricos en prebióticos a través de nuestra dieta.

“Hay que incorporar aceite de oliva virgen extra, carnes magras y pescado fresco. También es recomedable tomar huevos. Por otro lado, se debe evitar el consumo excesivo de carnes rojas, alimentos procesados con azúcar, la sal y las grasas saturadas”, explica Barceló. Si en tu lista de la compra están todos estos alimentos, tu microbiota estará bien. Pero un nuevo estudio de CSIRO (The Commonwealth Scientific and Industrial Research Organisation) concluye que solo el 24 % de las mujeres toma las cantidades diarias recomendadas de fruta y verdura. Para suplir esta carencia, podemos aportar prebióticos ingiriendo productos crudos, pues la nutricionista nos recuerda que al tratar los alimentos con procesos que conllevan altas temperaturas, como ebullición, microondas y cocción a presión, pueden perderse ciertos componentes de la fibra.

NO TE PASES Está bien que quieras aplicar todo este conocimiento a tu alimentación, pero sin obsesionarte. La doctora es tajante: “Con una dieta sana y variada no es necesario aportar suplementos”. Manceñido nos cuenta que la simple ingesta de alimentos ricos en prebióticos puede producir molestias digestivas. En cuanto a los probióticos, hay que andarse con pies de plomo: en personas con un sistema inmunitario débil se debe ser extremadamente cuidadoso, puesto que algunos tipos de probióticos podrían causar una infección, según nos advierte la doctora.

Por lo tanto, para asegurarte de que actúas de la forma correcta, antes de correr a la farmacia a por un suplemento, haz una lista de la compra saludable y pásate por el mercado. Echa un vistazo a nuestra galería. Te hemos hecho la lista de la compra:

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