Meditación para ‘dummies’

Tomar el control de nuestros pensamientos y las riendas de nuestra vida está al alcance de cualquiera. Solo hay que encontrar un hueco en nuestro estresante día a día, concentrarse y dejar vagar la mente. ¡Voilà!
Diana Fraga -
Meditación para ‘dummies’
Meditación para ‘dummies’

¿Te bajaste la app Headspace (sí, con la que meditan Emma Watson y Gwyneth Paltrow) durante una crisis de ansiedad, pero lleva meses dormitando en el escritorio de tu teléfono junto al Candy Crush? Sabemos lo que es eso. Acostumbradas a realizar una tarea tras otra, resulta que tomarnos unos minutos para relajarnos nos parece algo contra natura.

 La ciencia respalda los beneficios de la meditación: un estudio de la Universidad de Washington (EE.UU.) descubrió que la gente la practica presenta mejores niveles de concentración, se distrae menos y está de mejor humor. También ayuda a dormir, reduce la depresión y activa la memoria. “Los psicólogos sabemos que es la mejor técnica de regulación emocional que existe”, asegura Iago Taibo, del Centro de Psicología Positiva PositivArte. ¿Acaso no es suficiente estímulo para intentarlo? Paso número uno: la respiración consciente. Ritmo largo y pausado, con el aire llegando desde bien abajo. ¿Lista? Pues resolvamos algunas dudas.

“¿Qué se supone que tengo que hacer con todos estos pensamientos?”

Atenta: la meditación no sirve para erradicar pensamientos. Si intentas despejar totalmente tu mente, entrarás en guerra con la mismísima biología. Se trata más bien de ser consciente de ellos e ir llevándolos hacia donde quieres. En este proceso es normal distraerse. Cuando te des cuenta de que tu cerebro se disipa y está vagabundeando sin permiso, recupera tu atención y no te machaques por ello. Al fin y al cabo, te estás entrenando. ¿Y cuál es el objetivo? Ser la dueña de tu mente. “Podemos pasar de ser esclavos de nuestros pensamientos –nos llevan a donde no queremos, nos distraen y nos hacen gastar energía inútil– a ser sus directores”, dice Jesús Bernal, coordinador del grupo de trabajo Psicología y meditación en el Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid. ¿Difícil? No tanto. Cada vez que contestas tu móvil en medio de la calle te concentras en tu conversación e ignoras todos los demás estímulos (coches, gente hablando, escaparates, paisaje...). ¿Ves? Eres una experta en el arte de centrar tu pensamiento.

“¿Necesito un santuario tibetano aromatizado con incienso?”

No, el mejor enfoque es la simplicidad. Solo necesitas un lugar tranquilo... y constancia. Reserva unos minutos cada día para dedicarlos a la meditación. Crear un hábito es crucial. Una posición sentada, pero erguida, con las manos descansando en el regazo o sobre las rodillas, es un magnífico punto de partida. “Concéntrate en que tu espalda esté recta, pero no rígida, y alineada con la cabeza y el cuello. Recomiendo imaginar que un cordel tira de tu coronilla hacia el cielo para ayudarte, de tal modo que tu barbilla se recoja un poco hacia adentro. Verifica que no estás contrayendo ningún músculo y que tu cara está relajada e, incluso,
si puedes, sonriente. Para empezar es más fácil con los ojos cerrados”, apunta Iago Taibo.

 Más: 10 fases por las que pasamos cuando meditamos por primera vez

“Me aburro como una ostra. ¿Lo estoy haciendo mal?”

“Quien desea muscular su cuerpo pasa por las agujetas iniciales –recuerda Jesús Bernal–. Puede aparecer el aburrimiento si estamos habituados a actividades muy estimulativas, en contraposición con la meditación, que requiere interiorización, quietud y paciencia”. Así que tranquila. El hastío, el cansancio o la frustración son totalmente normales. Al fin y al cabo, esta disciplina no es un estimulante. Tampoco un relajante. Se parece más a un ecualizador.
“Es un entrenamiento para ver la realidad tal cual, no como a nosotros nos gustaría que fuese. Nos ayuda a regular nuestras emociones sin desesperarnos ni caer en la euforia”, dice Taibo. A tu cerebro le llevará un tiempo aprender el placer de desconectar. Ten paciencia.

 “¿Cómo es posible que no hacer cosas sea tan productivo?”

Quedarte sentada con los ojos cerrados durante 10 minutos parece una pérdida de tiempo, pero sus beneficios están tan bien documentados como la lista de novios de Taylor Swift. Practicar meditación de 5 a 16 minutos cada día tiene consecuencias (positivas) en tus patrones mentales, según descubrió un estudio de la Universidad de Wisconsin (EE.UU.). Además, ralentizar tu ritmo puede ayudar a tu productividad a largo plazo. “Cuantas más cosas hagamos a la vez, peor las ejecutaremos”, ratifica Taibo. “Nuestros recursos psicológicos son limitados. Y además, con el multitasking entrenamos a la mente a funcionar de modo muy acelerado y eso reduce nuestra capacidad de estar serenos y centrados en una sola cosa. Podemos atender el mail, el whatsapp y Facebook a la vez… pero nos costará saber si estamos tristes o cansados, si queremos a nuestra pareja o tenemos miedo a la soledad. Necesitamos espacios de calma, de estabilidad mental y emocional, de claridad... para decidir cómo queremos vivir y desarrollar nuestra felicidad”. Si eres capaz de domar unos zapatos incómodos, puedes hacer esto. ¡Adelante!

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