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Técnicas para que tus pensamientos vuelvan al orden

Cuando tu cabeza se rebela, tu salud se resiente.
Women's Health -
Técnicas para que tus pensamientos vuelvan al orden
Técnicas para que tus pensamientos vuelvan al orden

El efecto nocebo

El maestro Yoda tenía razón: la fuerza es poderosa en ti. Concretamente, en tu cerebro. Nuestro estado mental tiene un profundo impacto en nuestros achaques. De lo más liviano a lo más grave, lo que nos pasa por la cabeza puede ser decisivo para mejorar nuestra calidad de vida si, desgraciadamente, caemos enfermos. ¿No te lo crees?

Pues para entrar en materia te presentamos el efecto nocebo, el gemelo malvado del efecto placebo. Imagínate que no te encuentras bien y el médico te ofrece un tratamiento específico, pero como desde que a tu prima le sentó fatal ese fármaco te has pasado al bando antipastillas, tus expectativas de que te vaya a hacer algo positivo son tan bajas que se cumplen y en cuanto tomas la primera dosis no solo no mejoras, sino que completas la lista de efectos secundarios y tu malestar empeora.

Y esta maldición se cumple aunque lo que te haya mandado el doctor no contenga ni un principio activo. Hola efecto nocebo. Y no es la única triquiñuela que tu psique utiliza cuando se trata de tu salud. El lado positivo es que tenemos las cuatro técnicas más efectivas para conseguir que esa misma mente traicionera reme en el mismo sentido que tus intereses.

El efecto nocebo

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EL EFECTO PLACEBO

EL EFECTO PLACEBO
Para la depresión y los trastornos intestinales
Una encuesta realizada en Reino Unido con médicos concluyó que el 97% de ellos había dado al menos una vez placebo a sus pacientes. No son los únicos. Un estudio realizado por investigadores de las universidades de Harvard y de Chicago (EE.UU.) comprobó que acabar tomándote un placebo es algo que te puede pasar si eres paciente crónico de un internista o un reumatólogo estadounidense: casi el 40% de los 1.200 médicos encuestados contestó que había prescrito vitaminas para “engañar” a sus pacientes. No suena muy ético, pero es efectivo y más común de lo que te imaginas.

“Las expectativas ante un tratamiento influyen tanto sobre sus efectos que ahora mismo en medicina no se contempla aprobar una medicación si no demuestra que su eficacia es, al menos, un 30% superior de la que se obtiene con un placebo. De hecho, el efecto placebo es tan poderoso que hay personas que aun sabiendo que lo que se les está administrando es una sustancia que carece de acción curativa, notan mejoría”, explica el doctor Pablo Irimia, vocal de la Sociedad Española de Neurología.

Pero a nuestro cerebro no le gusta que le mientan de cualquier manera. Por ejemplo, las cápsulas son más eficaces que las píldoras, las inyecciones tienen más efecto que las pastillas y, ojo al sibaritismo, los placebos caros funcionan mejor que los baratos. Y no lo hacen en todos los casos. Cáncer y colesterol alto se resisten a sus encantos. Pero dolor, depresión, fatiga, náuseas y problemas intestinales son vulnerables a las pastillas de azúcar, masajes y otros métodos placebo.

El problema es que este sistema tiene fecha de caducidad. “Al principio, se obtiene un efecto muy significativo porque se consigue que se liberen determinadas sustancias en el cerebro que pueden, por ejemplo, controlar el dolor o mejorar el movimiento. Sin embargo, con el tiempo, disminuye la eficacia. Usar placebo es pedirle al cuerpo que haga un esfuerzo extra para mejorar un grupo determinado de síntomas como consecuencia de un estímulo que, en realidad, no tiene ningún fundamento”, concluye el doctor. Un esfuerzo que, a algunos, les merece la pena. COMPLETA LA INFO: LOS EFECTOS ESPECIALES DEL PLACEBO EN LA SALUD

EL EFECTO PLACEBO

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TÉCNICAS DE DISTRACCIÓN

TÉCNICAS DE DISTRACCIÓN
Para el dolor y el miedo
Cuando eres incapaz de controlar tus pensamientos, una buena opción es poner al cerebro a reflexionar sobre otra cosa. “La distracción consiste en usar la atención para centrarte en algo diferente de lo que en ese momento duele o preocupa”, explica la psicóloga Romina Cardona Rodríguez, del Centro de Psicología Kundala. Igual que en el mindfulness, este método trabaja con la dirección de la atención, proceso cognitivo en el que podemos imponer nuestra voluntad. Piensa en ella como en nuestra respiración, que es automática, pero que, si no te has saltado tus clases de yoga, seguro que sabrás que puedes variarla de forma consciente. Pues bien, la atención funciona igual, la puedes controlar intencionadamente.

Así que cuando tengas una preocupación o un pensamiento recurrente que te boicotea, esfuérzate en recurrir a otro estímulo. Todo vale, desde contar las baldosas del suelo a programar un viaje pasando por sacar del trastero de la memoria un recuerdo agradable. El juego del despiste puede emplearse ante el estrés, la ansiedad, el dolor o a la hora de enfrentarnos a pruebas desagradables (dentistas incluidos). Porque hay momentos en los que distraer al cerebro es justo y necesario, y esas enfermeras amables que te preguntan de todo mientras te sacan sangre ¡lo saben!

“La buena noticia es que esta salida de emergencia es una técnica sencilla de dominar. ¿La mala? Requiere entrenamiento previo, solo así conseguirás que funcione cuando realmente la necesitas”, concluye Cardona. Así que antes de darle vueltas una y otra vez a ese problema –en el fondo sabes que la solución no pasa por tus manos–, piensa en la cena que te vas a preparar (copita de vino en mano y supercapítulo de tu serie favorita esperándote).

TÉCNICAS DE DISTRACCIÓN

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MINDFULNESS

MINDFULNESS
Para la depresión, la ansiedad y el dolor
El mindfulness describe un estado de la mente que consiste en estar atento al momento presente, sin juzgarlo, con aceptación. Este se asocia a un gran bienestar psicológico, que tiene efectos positivos en nuestra salud. Todos los individuos pueden alcanzar este nivel en mayor o menor grado, pero es entrenable.

“El mindfulness describe también la técnica que permite alcanzar este estado. Aunque utiliza métodos de tradiciones contemplativas orientales (principalmente del budismo) es una práctica psicológica sin ninguna reminiscencia religiosa y con gran evidencia científica”, asegura Javier García Campayo, psiquiatra, psicoterapeuta y director del equipo Mindfulness y Compasión.

Efectivamente, hay estudios de metaanálisis (la máxima evidencia científica) que demuestran que el mindfulness es útil para evitar recaídas en personas que ya han experimentado una depresión. También es eficaz contra la ansiedad y para el manejo del dolor. Algunos centros hospitalarios, como el Hospital Universitario La Paz de Madrid, enseñan mindfulness a sus médicos y pacientes para que controlen mejor el estrés y, en el caso de los segundos, además alivien algunos de los síntomas crónicos.

“Nosotros hemos hecho diferentes estudios –explica el doctor García¬, por ejemplo, en fibromialgia, un trastorno caracterizado por el dolor muscular crónico, y ha demostrado ser útil para disminuir ese sufrimiento (aunque no funciona igual al combatir la fatiga que también provoca esta enfermedad). También es útil en otras patologías psicológicas, como las adicciones o los trastornos de conducta alimentaria. Del mismo modo, las dolencias relacionadas con el estrés, como la hipertensión, también mejoran si se emplea esta técnica”. Y en casos de cáncer –añade– “mejora calidad de vida porque combate la depresión”.

Y, por si te queda alguna duda de las ventajas del mindfulness, que sepas que en individuos sanos alarga la esperanza de vida, aumenta la concentración, la creatividad y el bienestar psicológico. Y es que un cerebro relajado se enfrenta mucho mejor a lo que se le venga encima. Normalmente, cuando uno está con bajo estado de ánimo o tiene síntomas de ansiedad, cualquier estímulo puede percibirse como negativo. En cambio, cuando se está tranquilo, se resta importancia a esas señales. “Y, en definitiva, esto es lo que se pretende conseguir con este tipo de terapias, que no son curativas, pero pueden ayudar a paliar síntomas asociados al dolor, sobre todo en aquellas situaciones en las que la medicina no va más allá”, concluye el doctor Irimia. DESCUBRE: 7 PASOS PARA DESCONECTAR DE VERDAD

MINDFULNESS

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HIPNOSIS

HIPNOSIS
Para el dolor y el síndrome del intestino irritable
Vaya por delante que es la técnica que más ampollas levanta en la comunidad científica. Sus defensores más entusiastas recomiendan su uso en una lista casi interminable de especialidades médicas. Hablan de resultados increíbles en casos de eccema y de cómo mejora los tiempos de recuperación tras una cirugía. Incluso se está aplicando en hospitales, como en el Centro Hospitalario Regional Universitario de Tours (Francia), donde esta terapia complementa a la anestesia clásica. La última de las intervenciones de este centro en el que usó la hipnosis consistía en abrir el cráneo a un paciente hipnotizado para retirarle, ya anestesiado, un tumor cerebral.

Poco que ver con espectáculos televisivos propios del Un, dos, tres... responda otra vez y gente cacareando como una gallina. “Existe evidencia empírica de que este método puede ser útil en el manejo del dolor, así como indicios de su eficacia en el tratamiento de la depresión, los trastornos del sueño, el hábito de fumar, el asma y para la enuresis (cuando los niños se orinan en la cama). Ya está. Cualquiera que te quiera hipnotizar con otra finalidad, malo”, explica el doctor en bioquímica y biología molecular J. M. Mulet en su libro Medicina sin engaños (Ed. Destino).

Las incógnitas de la hipnosis provienen de que con ella nada es fácil: ni su definición, ni a quién beneficia (su eficacia depende de la predisposición de cada individuo a ser hipnotizado), ni quién puede aplicarla (su enseñanza y práctica es muy heterogénea y, desgraciadamente, sigue lastrada por las prácticas fraudulentas), ni cómo hacerla ni para qué. “Cuando no está muy claro cómo se realiza una técnica, se generan dudas sobre su eficacia, porque parece que solo funciona en una determinada situación o sobre una persona en concreto y lo que hay que intentar es que, si un método es eficaz, cualquiera lo pueda aplicar en la práctica clínica. Sin embargo, esto ahora mismo no es posible con la hipnosis”, asegura el doctor Irimia.

Intentando separar el grano de la paja, un equipo francés dirigido por Bruno Falissard, psiquiatra y profesor en bioestadística de la Universidad Paris-Sud, ha evaluado la utilidad de la hipnosis analizando 52 ensayos clínicos. ¿El resultado? Las conclusiones ofrecen cierto valor terapéutico como terapia complementaria en el síndrome del colon irritable y reduce el consumo de analgésicos tras biopsias de mama y algunas intervenciones de cirugía. Algo es algo. Ahora te toca a ti tomar una decisión: ¿de qué forma quieres entrenar tu mente?

HIPNOSIS

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