¿Es machista el uso del aire acondicionado?

Si la temperatura varía según el sexo, ¿por qué ellos controlan el mando?
Patricia Cantalejo -
¿Es machista el uso del aire acondicionado?
¿Es machista el uso del aire acondicionado?

La pregunta no la lanzamos nosotras, si no la mismísima candidata a gobernadora de Nueva York, Cynthia Nixon. En seguida sabrás de quién te hablamos ya que es además una famosa actriz: interpretaba a Miranda en “Sex and the city”, “Sexo en Nueva York”.

Lo hizo en pleno debate televisivo en la CBS, ya que quería fijar la temperatura del plató en 24,4º. Su responsable de prensa enseguida lanzó un comunicado: “La refrigeración de los espacios cerrados es notoriamente sexista”, aseguraba y, en seguida se levantó el debate en Internet.

Pero hay mucho más que ganas de hacer ruido. Piensa en tu oficina: ¿cuántas compañeras ves con la chaqueta puesta en agosto? ¿Cuántos de ellos tienen frío? Ya hemos comentado alguna vez que gran parte de la culpa de esta guerra de temperatura la tiene nuestro hipotálamo: la parte del cerebro que produce las hormonas que regulan la temperatura interior del cuerpo.

El cuerpo femenino está diseñado para conservar mejor el calor de los órganos centrales, por lo que hace que la sangre circule menos en las extremidades. Además, los varones suelen disponer de más grasa corporal que les protege de las temperaturas. Si a estas variables añadimos que tu hipotálamo también se puede ver afectado por el estrés y otros factores, ya tienes más de una respuesta a “la guerra fría entre géneros”. Se estima que el organismo de la mujer se encuentra mejor con 3º de temperatura más que el del hombre.

Guerra fría de géneros: el organismo de la mujer necesita para estar confortable 3º más que el del hombre

Pero… ¿quién decide a qué temperatura poner el termostato de la oficina? Si recurrimos a la ley, hay mucho margen de juego. Según la Guía Técnica del Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo, la temperatura en entornos laborales sedentarios debe oscilar entre 17 y 27ºC; mientras que para aquellos donde la labor sea física, debe estar entre 14 y 25ºC. Por debajo de 14ºC o encima de 27, se puede producir estrés térmico.

El debate está servido y, cada oficina, tendrá que establecer sus normas. Por eso, te damos algunos argumentos para que evites que tu puesto de trabajo se convierta en Invernalia:

• Los cambios de temperatura provocados por el aire acondicionado pueden desencadenar cefaleas.

Para ser más productivos, es mejor apagar el aire acondicionado y abrir las ventanas. Así lo refleja un estudio de la Universidad de Harvard (EE.UU) que aseguraba que las oficinas con buena ventilación natural y pequeños niveles de contaminantes hacen que el aire esté menos viciado, haya menos alergias y, consecuentemente, aumente el rendimiento de las personas.

• El aire acondicionado es perjudicial para las personas que usan lentillas, ya que provocan flujos de aire que terminan afectando a los ojos (según un estudio de Ophthalmic and Physiological Optics). Además, incrementa la sequedad del ambiente.

• Si el aire acondicionado está en mal estado, puede acumular suciedad y microgérmenes y ser un peligro para la salud.

• El abuso del aire acondicionado puede tener una repercusión directa en la cuenta de resultados de tu empresa… no lo olvides. Con este argumento, te ganarás a tu jefe.

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