¿Eres una TOC? Trabajadora Obsesivo Compulsiva

No, no es casualidad que coincida con las de Trastorno Obsesivo Compulsivo.
Women's Health -
¿Eres una TOC? Trabajadora Obsesivo Compulsiva
¿Eres una TOC? Trabajadora Obsesivo Compulsiva

Descubre si las horas extra que echas en la oficina y los ‘emails’ que envías el domingo a tu jefe te están llevando directa a una adicción que puede corroer tu salud, acabar con tus relaciones e, irónicamente, truncar tu carrera.

El síndrome de la Trabajadora Obsesivo Compulsiva no entiende de clases. ¡No necesitas ser presidenta del Gobierno para entrar en el círculo vicioso! Trabajas, trabajas y trabajas, y no puedes parar, ¡porque tienes que trabajar! La línea roja entre estar estresada y estar enganchada no está definida al 100%, créeme.

Se calcula que casi el 12% de los españoles son adictos al trabajo, según un estudio de tres universidades.

Basta con pasear por cualquier distrito financiero por la noche para darte cuenta de que no hay ni un bloque de oficinas que no tenga una lucecita encendida. Se calcula que casi el 12% de los españoles son adictos al trabajo, según afirma un estudio conjunto de la Universidad Politécnica de Valencia, la Universidad Jaume I y la Universidad del País Vasco. Este porcentaje va de la mano de los últimos datos de la Encuesta de Población Activa (EPA), que reflejan que un 49% de los ocupados se ven obligados a alargar sus jornadas superando las 40 horas de trabajo semanales e, incluso, en muchos casos llegando a alcanzar las 50. Pero lo más preocupante se da al descubrir en este mismo informe que más de la mitad de estas horas extra no se compensan ni económica ni temporalmente. Vivimos en una sociedad en la que se aplaude la dedicación al trabajo. Este fenómeno está haciendo que el término workaholism (adicto al trabajo), ideado en 1971 por el psicólogo estadounidense Wayne Oates para hablar de su propia situación, cada vez esté más de actualidad. Seguro que has escuchado hablar de karoshi, que es como los japoneses han bautizado el hecho de morir de forma fulminante por fatiga laboral extrema y que se ha convertido en una auténtica epidemia (en 2015, 189 personas fallecieron de forma oficial por este síndrome, aunque los expertos estiman que la cifra real se cuenta por millares). Pero este no es un drama exclusivamente made in Japan. Casos como el de Moritz Erhardt, un joven becario de 21 años que falleció después de trabajar durante 72 horas seguidas en una sucursal londinense de Bank of America Merrill Lynch, nos avisan de la necesidad urgente de cambiar la concepción que tenemos hoy en día de la cultura del trabajo.

La doctora Vanesa Fernández, del Centro de Psicología y Psiquiatría Terapeutas Alcalá, lamenta que exista la creencia popular de que estar ocupado equivale a ser importante y tener prestigio, y no duda en subrayar que esta presión por ser productivos a todas horas afecta especialmente a las mujeres: “Se nos exige doblemente”, exclama haciendo alusión rápida a la maternidad. “Somos las más castigadas por la supuesta conciliación. Incluso se nos mira mal si queremos reducir la jornada. ¡Por no hablar de los días de baja maternal, cuya cifra es una vergüenza si la comparamos con la de países europeos vecinos!”.

La psiquiatra Rosa Sender, autora de El trabajo como adicción (Ed. Neurociencias), destaca que aunque ahora está empezando a cambiar, todas siempre tenemos demasiados frentes abiertos: “Y si encima se cuenta con un patrón adictivo, la cantidad de cosas que podemos llegar a hacer al mismo tiempo es increíble”.

TECNOESCLAVOS

El problema está en que las innovaciones tecnológicas (como el teléfono móvil) son un arma de doble filo y en vez de proporcionarnos más autonomía, han hecho que se disuelvan las barreras entre la vida profesional y la personal. Y es que la ausencia de una regulación explícita sobre los límites de lo digital pasa factura. Para el enfermo, la posibilidad de tener el trabajo en la palma de su mano gracias a los gadgets es una especie de barra libre. “Somos todavía más esclavos del trabajo gracias a la tecnología. Es cierto que no podemos negar las ventajas de ciertas herramientas, pero hemos pagado un precio demasiado alto. Ahora se exige que, por ejemplo, se lea el correo desde cualquier parte y a todas horas. Esto puede derivar en una doble dependencia: al trabajo, pero también a estar conectados”, exclama la psicóloga Fernández.

¿Eres una TOC? Trabajadora Obsesivo Compulsiva

¿Eres una TOC? Trabajadora Obsesivo Compulsiva

Precisamente, países como Francia han hecho saltar las alarmas y han puesto encima de la mesa una legislación a favor del empleado para que se garantice su derecho a la desconexión fuera del horario laboral. Si al cartel de “abierto las 24 h” que nos permite colgarnos el smartphone, le sumamos la forma de pensar de las nuevas generaciones, que disfrutan viéndose como mártires del trabajo, obtenemos jóvenes con problemas serios de sobrededicación. Un estudio publicado en Harvard Business Review asegura que aquellos que nacieron entre 1981 y 1997 se enfrentan al mundo laboral con un fuerte riesgo de ser workaholics. La gran mayoría no solo se sienten orgullosos de lo currantes que son, también predican con estas ideas, según la investigación. Esto se traduce en niveles de estrés muy superiores a los de individuos de otras generaciones.

Cuando eres workaholic, tu matrimonio tiene un 40% de posibilidades de acabar en divorcio

EN EL PUNTO DE MIRA ¿Qué dice la psiquiatría de esta adicción? “¡Pues no la cataloga como trastorno!”, señala la Dra. Sender. Quizás este sea uno de los motivos que han hecho que haya leyendas urbanas, como la que busca establecer vínculos entre el workaholic y el paciente con Trastornos Obsesivo Compulsivos (TOC). Sin embargo, pese a que pueden llegar a tener comportamientos similares, con pensamientos, sentimientos y formas de actuar repetitivos, “ser adicto al trabajo no implica ni mucho menos tener un TOC”, explica Fernández. Algo que la psiquiatra Sender corrobora rápidamente: “Es cierto que ambos perfiles son muy exigentes y perseverantes, pero los enfermos con TOC sufren angustia y malestar, mientras que los workaholics sienten placer con lo que hacen”. Como en toda adicción, los enganchados no son conscientes de su situación.

¿Cuál sería una relación saludable con el trabajo? La doctora responde: “Esto se da cuando este nos sirve para ganar dinero, pero también para realizarnos personalmente, debe ser una de las fuentes de reforzamiento en nuestra vida, ¡pero no la única!”.

DAÑOS COLATERALES

Un estudio de la Universidad Estatal de Kansas (EE.UU.) ha demostrado que aquellos workaholics que trabajan más de 50 horas semanales padecen un deterioro significativo de la salud física y mental. Además, esta investigación destaca los malos hábitos nutricionales de los adictos, que están acostumbrados a realizar comidas irregulares e, incluso, a saltárselas, y subraya una clara tendencia depresiva.

En Annals of Internal Medicine se publicó otro dato a tener en cuenta: trabajar más de 11 horas al día hace que el riesgo de desarrollar problemas cardiovasculares aumente un 70% si se compara con los que cumplen con la jornada de ocho horas. ¿Y qué hay del sueño? Meterte en la cama después de haber estado sobreexplotando cuerpo y mente hace que tu descanso sea de mala calidad.

REFORMA LABORAL

¿Ha reemplazado tu carrera toda tu vida social? ¿Últimamente lo único que ejercitas son los dedos al teclear? Tal y como recomienda la Dra. Fernández, debes crear tus propias barreras y, si hace falta, páctalas con tus superiores: “Acaba a la hora establecida, con margen para la flexibilidad, pero siempre respetando tu tiempo personal, no lo sacrifiques; intenta que los problemas del trabajo no intoxiquen tu vida privada, sino que se queden en el despacho y, si te llevas trabajo a casa, asegúrate de que sea una excepción y no la norma”. ¡Mentalízate! Necesitas un cambio. Obviamente, hacer las maletas e irte a una isla desierta a practicar surf no es viable (¿o sí?) y cambiar de puesto tampoco es la solución.

Tu exceso de trabajo puede derivar en una falta de rendimiento que acabe provocando tu despido

La clave está en hacer pequeñas variaciones de forma gradual. Por ejemplo, apúntate a esa carrera que te mueres por hacer desde hace tanto tiempo y sal a correr un día a la semana con un grupo; el hecho de tener una meta y un compromiso con otras personas te ayudará a obligarte a asistir. ¿Otro plan detox? Coge la agenda y, una vez al mes, programa una excursión de esas que te renuevan. ¡Ah! y si coges el móvil, que sea para capturar las vistas desde la montaña. En la oficina, haz pequeños breaks. Darle un descanso a tu cabeza calmará tu sistema nervioso y aumentará tu creatividad. ¿Estás atascada con esa presentación? Sal a por un café y, de camino, llama a tu madre. Esos 10 minutos de descanso serán mano de santo.

¿Eres una TOC? Trabajadora Obsesivo Compulsiva

¿Eres una TOC? Trabajadora Obsesivo Compulsiva

Un estudio recogido en American Journal of Epidemiology demuestra en una persona que se ciñe a las 40 horas de trabajo a la semana, en comparación con una que realiza 55 o más, tiene mucha más capacidad de razonar. En otras palabras, tu exceso de trabajo puede derivar en una falta de rendimiento que acabe provocando tu despido, ¡y tú pensando que te iban a nombrar la empleada del mes!

Sí, es difícil asumir que puedes tener un problema y, a menudo, un especialista puede ayudarte a seguir tu caso y romper el ciclo.

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Según el Instituto de Política Familiar, en España este acuerdo es cada vez “más defectuoso”.

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