7 formas de dañar tus ojos en verano

Hacerte con unas buenas gafas de sol te servirá hoy y para siempre
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7 formas de dañar tus ojos en verano
7 formas de dañar tus ojos en verano

¿Crees que las gafas son solamente para disimular mientras le miras los abdominales al guapo ese de la toalla del lado? ¿O para parecer más hipster? ¡No te equivoques! Proteger tus ojos del sol es tan importante como cuidar tu piel, y el sol es uno de sus peores enemigos…

Desde irritación y rojez, sequedad, lágrimas a fotoqueratitis (la exposición excesiva a la radiación solar), son muchos los problemas que puede provocar el sol en tus ojos. Y uno de los mayores problemas es que hay enfermedades del ojo que pueden aparecer años más tarde debido a la exposición que tengan hoy.

Para evitar cualquier problema y proteger tus ojos de la radiación solar, te damos algunos consejos que deberías tener en cuenta… ¡Cada vez que salgas de casa!

No uses gafas de sol sin filtro solar.  
Por mucho que te pueda la tentación, ¡resístete! No compres unas gafas de sol baratas pensando que “por un rato no pasa nada”, porque sí pasa. Unas gafas de sol que verdaderamente protejan tus ojos deben pasar un control de calidad, tener un buen tinte  y  filtro solar. No te dejes engañar: el color oscuro lo tienen todas las gafas, buenas y malas, ¡eso sólo no garantiza nada!

Mirar directamente al sol.
Supongo que este clásico te lo habrán dicho en miles de ocasiones… Pues más te vale hacer caso: puede ocasionar graves problemas en la retina.

Quitarte las gafas cuando está nublado: error.
Aunque parezca que el sol no te dé directamente, los rayos de luz penetran las nubes y te hacen el mismo daño que en un día soleado.

Un sombrero no protege los ojos.
Te queda divino, sí, y además te protege la piel del cuello, la cara, las orejas… Pero definitivamente no protegerá tus ojos si no llevas gafas.

Más: Brazos a prueba de sol

Aplicarte crema solar alrededor de los ojos.
Es igual de importante que apliques el protector solar en esta zona que en el resto del cuerpo. Además, el contorno de los ojos es muy sensible porque la piel es más fina que en otras partes del cuerpo, así que aplícale varias veces al día si estás expuesta al sol y sobre todo, ¡después del baño! Procura que no te entre a los ojos. En ese caso, aclárate bien con agua.

Lentes de contacto para nadar, ¡no!
A parte de que puedes perderlas, nadar con ellas bajo el agua puede infectarte la córnea por las bacterias que se concentran entre la lente y tu ojo y que se quedan ahí sin que te des cuenta.

Abrir los ojos bajo el agua, ¡tampoco!
Ni el agua del mar, ni el agua de la piscina, están totalmente limpios. Por eso es posible que si nadas con los ojos abiertos bajo el agua se te irriten, enrojezcan o incluso, cojas una infección bacteriana o viral. Para evitar este tipo de problemas, procura llevar unas gafas de bucear o de piscina al sumergirte.

Más: La guía de modales de las gafas de sol

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