1 hora sentada = 22 minutos menos de esperanza de vida

Te presentamos el verdadero Juego de Tronos.
Women's Health -
1 hora sentada = 22 minutos menos de esperanza de vida
1 hora sentada = 22 minutos menos de esperanza de vida

Calculemos las horas que pasamos con nuestras posaderas apoyadas. Si a mis siete horas dándole a la tecla les sumo dos más de comidas, ¿cuántas llevo? Nueve ¡Y eso que todavía no he contado los trayectos en bus, las clases de inglés y el tiempo que paso viendo mi serie favorita! Pues bien, según un estudio publicado en American Journal of Preventive Medicine, estoy restándole horas a mi esperanza de vida, ¿tú también? ¡Levantémonos! Los datos hablan por sí solos: después de analizar 54 países, los investigadores llegaron a la conclusión de que el 3,8% de las muertes están asociadas a estilos de vida en los que la silla es la mejor amiga del hombre. Es más, si limitáramos a tres las horas que pasamos sentados, nuestra esperanza de vida aumentaría en 0,20 años. Pero no hay que hacer cambios tan radicales, tal y como afirma uno de los autores del informe, Leandro Rezende, investigador de la Universidad de Sao Paulo (Brasil). Con tan solo restarle media hora al total de nuestro tiempo sentados, los resultados ya serían significativos.

Los estudios que analizan los daños colaterales de tanta silla cada vez son más numerosos y sus conclusiones son realmente reveladoras, ¡hacen que nos pongamos de pie de un salto! Una investigación de la Universidad de Queensland y el Baker Heart & Diabetes Institute (Australia) ha demostrado que cada 60 minutos en la silla se reduce la esperanza de vida hasta 22 minutos. ¿Sabes cuántos minutos resta encenderte un cigarrillo? ¡11! Sufrir obesidad puede robarte un año de vida, y 96 minutos diarios de televisión, ¡también! Con estas cifras, ¿quién quiere tomar asiento?

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JUEGO DE TRONOS Si piensas que esto no va contigo porque compensas tu inactividad con una sesión de running o de ciclo indoor, ¡estás muy equivocada! Unos minutos de acción no pueden subsanar tu día pegada al asiento. Lo explica bien Matthieu Meunier, osteópata y experto de Doctoralia: “Lo primero que debemos tener muy claro es que estar sentados no es el problema, sino el tiempo que dedicamos a una misma postura. El movimiento es vida, permite a nuestra estructura ósea mandar información a los músculos y al cerebro para evitar la rigidez y los dolores, del mismo modo que favorece el riego sanguíneo y activa los sistemas fisiológicos del cuerpo. ¡Hoy en día estamos sentados prácticamente desde que nos despertamos hasta que nos volvemos a meter en la cama! Una persona que permanece sin moverse durante más de tres horas y que diariamente realiza menos de 30 minutos de actividad física está considerada como sedentaria y esto se puede traducir en problemas de salud de todo tipo”, apunta. Haciendo una comparativa, es como si tuvieras el coche siempre aparcado, por mucho que sea un Ferrari; ¿de verdad pretendes que funcione a la perfección si apenas lo has sacado del parking?

1 hora sentada = 22 minutos menos de esperanza de vida

1 hora sentada = 22 minutos menos de esperanza de vida

Mamen Rovira, directora de Postural Fit, menciona algunos de los procesos nocivos que sufre nuestra salud mientras estamos sentados: “La actividad eléctrica de los músculos se reduce hasta hacerse nula; el consumo de calorías disminuye, baja la producción de las enzimas, que se sintetizan en las células; y nuestro metabolismo se modifica”. Se puede decir más alto, pero no más claro, mientras tú disfrutas de un aparentemente inofensivo capítulo de la nueva temporada, tu particular juego de exceso de trono está haciendo que en tu interior se estén produciendo cambios como los de la enzima lipoproteinlipasa. Y tal y como señala el especialista Meunier, “al reducirse su actividad, se da una disminución de la eliminación de los triglicéridos, algo asociado a enfermedades cardiovasculares”. Las hormonas responsables de controlar el apetito se suman a la huelga, igual que tu horno quemacalorías. Se podría afirmar que tu organismo pasa a trabajar a medio gas. ¿Y adivinas qué sucede con la grasa? ¡Sus células inmaduras crecen de forma mucho más rápida si se produce una constante inactividad! Ante este panorama, parece que lo que sucede entre los Stark, los Lannister o los Targaryen ha pasado a un segundo plano, ¿verdad?

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**UNA CUESTIÓN ÍNTIMA ** Las horas que pasas cada día enganchada al ordenador no solo sabotean tus procesos vitales, tu musculatura también se las ve y se las desea para hacer frente al desequilibrio postural y a la modificación de las líneas de gravedad: “Se produce un acortamiento de los músculos isquiotibiales, que implican una rotación de la pelvis que hace que se pierda la curva lumbar derivando en cifosis. Al mismo tiempo, para corregir esta patología, los psoas se contraen y provocan una compresión sobre los discos intervertebrales. Los abdominales no trabajan, sobre todo los transversos, cuya función es mantener la columna lumbar”, enumera el osteópata, que admite que en medicina ya se empieza a hablar de chair disease, o ‘la enfermedad de la silla’.

Ya se empieza a hablar de chair disease o enfermedad de la silla.

Además, las mujeres estamos destrozando nuestro suelo pélvico. Esto se debe a que con el paso de las horas la postura en la silla se va desarmando, según dice Rocío Pruna, fisioterapeuta especializada en suelo pélvico del madrileño club de yoga y bienestar El Gong: “Acabamos cambiando la posición de nuestra pelvis y columna lumbar, lo que hace que pasemos de apoyarnos correctamente sobre los isquiones a un apoyo más anterior o posterior. Esta modificación prolongada en el tiempo anula o hiperactiva la función de sostén de algunos músculos de nuestro abdomen, pelvis, espalda y caderas, variando los patrones de movimiento adecuados”. En otras palabras, se puede llegar a producir un acortamiento progresivo del suelo pélvico, lo que provoca dificultades al mover las caderas, al acomodar el pene en la vagina y a la hora de hacer determinadas posturas sexuales. Amiga, quien se fue a Sevilla, perdió su silla ¡pero ganó en salud y en placer!

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MÁS ALLÁ DE LA SILLA Tus sesiones puntuales de yoga no compensan las más de 70 horas semanales que pasas sobre tu silla. Pero antes de que te des por vencida dejándote caer en el sillón abrazada al mando de la tele y a una bolsa de patatas fritas a modo de harakiri, sigue leyendo. La experta del centro especializado en higiene postural insiste: “Para evitar los riesgos, ¡se debe limitar nuestro tiempo en la silla a tres horas diarias y usar cualquier oportunidad para ponerse de pie, caminar, realizar estiramientos suaves y respirar conscientemente para desbloquear el diafragma y oxigenar bien los músculos y el cerebro”. Así que ya sabes, coloca la impresora y la cafetera al otro lado de la oficina y, cuando estés esperando a que se imprima ese informe, aprovecha para contraer los músculos grandes del tren inferior –glúteos e isquiotibiales–; esto activa la quema de calorías y hace que la lipoproteinlipasa vuelva a la normalidad. Otra opción es hacerte con una pulsera de actividad física que te avise cuando lleves demasiado tiempo inactiva o descargarte una app como Stand Up! (gratuita en iTunes y Google Play), que te permite programar ‘alarmas anticulo pegado a la silla’. ¡Larga vida a este workstyle!

BIEN PLANTADA Aún estás a tiempo de plantarle cara al chair disease: “Apoya completamente los pies en el suelo y mantén las rodillas al mismo nivel o por encima de las caderas. La silla debe tener una suave prominencia en el respaldo y ha de sujetar la espalda respetando las curvaturas naturales. Sitúa la pantalla del ordenador a unos 45 cm de distancia y a la altura de los ojos o ligeramente por debajo. El teclado debe estar bajo, para no levantar los hombros. Las muñecas y los antebrazos tienen que estar rectos y alineados con el teclado (codos flexionados en ángulo de 90 grados)”, explica la especialista. ¡Ah! Y cuidado con el uso de gadgets como el móvil o la tablet; ya se utiliza el término text neck para hablar de sus consecuencias.

“La postura más recomendable sería mantener la columna recta y subir las manos para situar el aparato a la altura de la cara. Evita así tener que doblar el cuello y sobrecargar la zona, al tiempo que reduce el riesgo de problemas de espalda”. Desde WH te retamos a poner esto en practica y así en vez de tus nalgas, ¡lo que sentarás es un precedente!

No te pierdas nuestra galería con objetos que te pueden ayudar a mantener una buena postura mientras trabajas.

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