Hambre y ejercicio en equilibrio

¿Cuántas veces has pensado en ir al gym para quemar calorías y al salir te has pegado un atracón de comida grasienta? ¡Encuentra el punto medio!
Women's Health -
Hambre y ejercicio en equilibrio
Hambre y ejercicio en equilibrio

Si vas regularmente al gimnasio pero no ves cambios en la báscula toca revisar la dieta. Las mujeres moderadamente activas suelen necesitar una ingesta de entre 1.800 y 2.200 calorías al día para mantenerse en su peso. Para adelgazar, es preciso ingerir entre 250 y 500 calorías menos al día. Parece fácil, ¿no? No lo es tanto.

Después del ejercicio, la adrenalina y las endorfinas suben como la espuma y tenemos tendencia a darnos un capricho hipercalórico, como recompensa al esfuerzo. Error. Un estudio publicado en The Journal of Sports Medicine and Physical Fitness refleja que los universitarios estadounidenses ingerían hasta tres veces más calorías de las que quemaban con el ejercicio previo. ¡Esperamos que aquí no cunda el ejemplo! Muchas mujeres (ejem, ejem) recompensan los esfuerzos del gimnasio con una vida más sedentaria el resto del día (cuando llegan a casa del gimnasio se tiran en el sofá y, si pueden, no se mueven). Resultado: puedes quemar hasta 70 calorías menos el día que has hecho ejercicio que uno en el que no has pisado el gimnasio.

Incluso si eres capaz de resistirte al impulso de la recompensa, la sensación que te deja el ejercicio físico (agotamiento, debilidad, hambre) puede reforzar la idea de que el cuerpo necesita más gasolina. Basta con que mires las cosas buenas que se ofrecen después de una carrera de 5 kilómetros. Toma un donut, un plátano y un vaso de agua con coco y habrás recuperado todas las calorías que acabas de consumir. Aunque los atletas profesionales requieren una ingesta de calorías extra antes y después de entrenar, la mayoría de las mujeres tienen suficiente glicógeno almacenado en los músculos y en el hígado para darle fuerza durante el ejercicio. Traducción: no te pases con las bebidas energéticas y similares.

Eso no significa que no haya que comer nada después de un esfuerzo físico. Hay calorías que son una buena inversión porque ayudan a recuperar el músculo y restituyen las reservas de glicógeno , con lo que evitan que te abalances luego sobre lo primero que pilles en la pastelería. Si es necesario, mata el gusanillo con algo de picar que contenga 200 calorías (mezcla de carbohidratos y proteínas, como medio bocadillo de pavo) durante la media hora que sigue al ejercicio. Pero recuerda que esas calorías deben formar parte de tu ingesta diaria… no sumarse.

El equilibrio perfecto
Una vez que hayas sincronizado la dieta y el ejercicio, ten paciencia: adelgazar de forma satisfactoria lleva su tiempo, porque perder grasa y perder peso no siempre van de la mano. Aunque unos ejercicios de cardio interminables y una dieta restrictiva pueden llevarte a bajar kilos, en realidad suele deberse a una pérdida de grasa, agua y masa muscular. La combinación de cardio, ejercicio de pesas y alimentación equilibrada producirá un adelgazamiento más lento , pero te despedirás para siempre de los kilos de más y adquirirás buenos hábitos que podrás mantener con el tiempo.

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