Entrenador frente a nutricionista... a quién hacer caso

¿Debería tu entrenador darte nutriconsejos?
Women's Health -
Entrenador frente a nutricionista... a quién hacer caso
Entrenador frente a nutricionista... a quién hacer caso

Entrenador a tus entrenos

Tu ‘coach’ tiene licencia para matar (michelines) ¡pero no para decirte qué comer y qué no! Así que olvídate de pedir consejo nutricional entre sentadilla y sentadilla. Recuerda que por la boca muere el pez... 

Aprende a distinguir un farsante

Sabemos que tu nuevo gurú fit supone un desembolso considerable y que, naturalmente, quieres que tu inversión te dé el mayor rendimiento posible. Pero nutrición y deporte no son lo mismo y, aunque van de la mano, cada ámbito requiere de un profesional con formación específica. Descubre los peligros de sacar a tu coach del gym para meterlo en tu cocina.

No queremos pecar de extremistas. Por supuesto que la formación de muchos entrenadores personales incluye conocimientos básicos de nutrición. El título de Técnico Deportivo, de Técnico Superior en Animación de Actividades Físicas y Deportivas o el grado universitario en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte cuenta con asignaturas vinculadas a la alimentación del deportista. Desde estas páginas, vaya nuestro respeto por todos aquellos que intercambian recetas de elíptica a elíptica y recomiendan tomar mucha fruta y verdura o que te pases a los cereales integrales. Pero una cosa es que tu coach intente que lo que sudas durante el día no se arruine por culpa de lo que zampas por la noche y otra muy diferente que sea él quien dicte tu dieta caloría a caloría. (TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR: PROS Y CONTRAS DE LAS DIETAS DE MODA)

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Invierte en salud

El intrusismo profesional es una de las principales quejas de los nutricionistas: coaches en alimentación, preparadores físicos, empresas que prometen bajadas de peso espectaculares... Hasta el 70% de las personas que se anuncian en internet como expertos en nutrición carecen de la formación adecuada.

Francisco Miguel Celdrán de Haro, coordinador del máster en Nutrición en la Actividad Física y del Deporte de la Universidad Católica de Murcia, es tajante: “Cualquier pauta dietética debe estar dictada por un profesional sanitario que, según la ley de ordenación de profesiones sanitarias (2003), es un dietistanutricionista. Solo ellos pueden prescribir una dieta. Por tanto, los entrenadores deberían derivar a los clientes con dudas sobre alimentación a estos especialistas cualificados”.

¿Y si, a pesar de todo, decides dejarte guiar por tu personal trainer? Pues la decisión tiene sus riesgos. En primer lugar, la meta de un nutricionista es que te alimentes de forma equilibrada; la de un preparador físico, que lo hagas en función del ejercicio que vas a realizar. Eso significa que, por un lado, sus consejos serán muy útiles cuando se refieran a los tentempiés de antes y después de la sesión de entrenamiento, pero no en tu ingesta total diaria; y, por otro, es sinónimo de que el objetivo de la dieta que te imponga será ganar una mayor masa muscular o perder peso. No se trata de un enfoque holístico, sino orientado a propósitos concretos.

“Si el usuario de un gimnasio hace ejercicio suave y pide consejo sobre nutrición y el monitor se lo da, no pasa nada”, concede Celdrán. “Pero cuando hablamos de un entrenamiento intenso y de algo más que alguna recomendación,entonces pueden surgir problemas, porque para eso es necesario valorar al paciente, conocer sus necesidades energéticas, el tipo de trabajo que hace, su nivel de actividad física, su historial médico...”.

Rafael Olcina, formador de entrenadores personales en Apta Vital Sport y miembro de la Federación Española de Entrenadores Personales y Fitness (FEEPYF), reconoce que “la nutrición no es específi ca de entrenadores personales”.Los consejos sin conocimientos suficientes pueden, incluso, ser peligrosos. “Por ejemplo, –dice Celdrán– un paciente con hipertensión, (aunque esté controlada) que sigue un consejo muy habitual en los gimnasios, como es aumentar la ingesta de proteínas, casi siempre lo hará a través de alimentos ricos en sodio, algo que puede afectar a su tensión”. ¿Otro caso? “Una persona diabética que se toma, por consejo de su entrenador, un suplemento para recuperarse mejor después del ejercicio seguramente estará tomando muchos azúcares simples”, explica. (TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR: QUÉ COMER ANTES DE ENTRENAR)

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El gran debate

Los buenos entrenadores personales son aquellos que se implican en tu dieta en la medida que se lo permite su preparación, no en función de las exigencias de un cliente. “Pero, incluso cuando se forman, lo que hemos detectado al investigar estos colectivos de trabajadores es que hacen cursos de muy poca duración y de pobre calidad científica”, apunta Celdrán. A lo que rápidamente añade: “Una capacitación real no proviene de este tipo de formación”. Sin embargo, el preparador de entrenadores personales Rafael Olcina defiende el papel que tiene el coach en un plan de alimentación: “El hecho de que los entrenadores lean y estudien sobre esta materia tal vez tenga que ver con la falta de variedad y de formación de muchos nutricionistas, que no abarcan todas las necesidades que tienen los clientes de los entrenadores. No olvidemos que la nutrición es clave no solo para conseguir objetivos de salud, sino también estéticos y un mejor rendimiento.  Tristemente, muchos entrenadores se encuentran con pacientes que están siguiendo una dieta diseñada por un nutricionista, pero que es demasiado generalista, casi de copia y pega... Es más, probablemente también existan muchos que aconsejen hacer cierto ejercicio sin ser esa una competencia suya”.

Así las cosas, la polémica está servida. Por ejemplo, otra queja bastante habitual sobre los expertos –y esta se dirige tanto a entrenadores como a nutricionistas– es que caen rendidos fácilmente a las modas. Un consejo: asómate al Twitter de tu personal trainer y sospecha si ves que recomienda solo alimentos de color púrpura (el pantone de los hipsters de gimnasio para este 2017), las semillas de sandía, el agua probiótica o las chufas.

“Los superalimentos no existen, ni los métodos milagrosos. Y aunque este boom de la actividad física es bueno, ciertas tendencias alimentarias pueden ser un problema para la salud, sobre todo porque a menudo vienen avaladas por pseudociencia o personajes famosos”, sentencia Celdrán.

Veredicto: no exijas a tu coach lo que no te puede dar. Muchos optan por declinar estos consejos que los clientes les piden o por formarse para contestar con conocimiento. Olcina lo explica así: “Si tu entrenador tiene los conocimientos adecuados para asesorarte, lo hará. En el caso de no tener una competencia específica sobre la materia, realizará una sinergia (muy habitual) con un nutricionista”.

La Universidad Internacional de La Rioja imparte un máster en Nutrición Deportiva, así como la Europea de Madrid y la Católica de Murcia; la de Navarra lo ha convertido en un título de grado propio. Pero el número de titulados es aún escaso. Así que, de momento, lo mejor es que optes por ese equipo bicéfalo y que no busques en el gimnasio la dieta perfecta para reducir tu tensión arterial, prepararte para la próxima San Silvestre o compaginar mejor tu diabetes con tu plan de ejercicio personal. ¿Lista para comerte el entreno y ejercitar tu dieta sin jugártela?

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