Desmontamos 10 mitos a la hora de perder peso

Aquí solo pesa la verdad
Women's Health -
Desmontamos 10 mitos a la hora de perder peso
Desmontamos 10 mitos a la hora de perder peso

No todo vale

La vida está hecha de verdades. Pero también de ideas mal entendidas. Y en esto de perder peso, no iba a ser menos. Por eso, hoy venimos dispuestas a desmontar una decena de mitos que, a lo mejor, te parecían ciertos, pero ¡no lo eran!

No todo vale

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Zámpate el fin de semana

La idea: seguir una dieta equilibrada los días laborables y pasarte un poco de rosca el fin de semana no implica aumento de peso. ¡Pues es mentira! Piensa que el sábado y el domingo suponen un 30% de la semana, y los deslices durante ese par de días suman kilos en la aguja de la báscula. En un estudio realizado por especialistas estadounidenses se descubrió que un festín de sábado y domingo acaba con todos tus esfuerzos. "Cancela el trabajo realizado en los anteriores cinco días", afirman los expertos.

La solución: busca la regularidad. Intenta consumir la misma cantidad de calorías un martes que un domingo. También puedes probar pesándote los viernes y los lunes. Si subes peso, significa que el bocata que te comiste mientras veías la peli del domingo está haciendo de las suyas.

Zámpate el fin de semana

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Un montón de pequeñas mentiras

La idea: varias comidas pequeñas garantizan la muerte del gusanillo. Y es preferible a las legendarias tres comidas clásicas (desayuno, comida, cena). De nuevo, la ciencia se encarga de desmentirlo. Una investigación realizada por científicos de la Universidad de Newcastle (Reino Unido) y la Universidad de Griffith (Australia) entre más de 10.000 personas demostró precisamente lo contrario. Que los aficionados a muchas comidas en poca cantidad tenían un 69% más de probabilidades de aumentar de peso.

La solución: de nuevo, las calorías. Aquí la cantidad no es realmente lo que importa. Puedes comer tres veces al día. O 10. Eso sí, siempre y cuando el consumo de calorías sea siempre el mismo.

Un montón de pequeñas mentiras

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Corta con todo

La idea: muchos de los planes para perder peso se basan en la pura y simple prohibición de determinados nutrientes. Casi siempre, de grasas o carbohidratos.¡Y es un error!

Lo dice un estudio publicado en New England Journal of Medicine. Durante dos años, los participantes del experimento siguieron una de las cuatro dietas restringidas en calorías, con diferentes cantidades de carbohidratos, proteínas y grasas. Después de 24 meses, todos los participantes perdieron aproximadamente la misma cantidad de peso (unos 5 kilos). "Se demuestra así que las calorías son el factor más importante para la pérdida de peso", apuntan los responsables del estudio.

La solución: para perder peso, lo que realmente necesitas es consumir menos calorías de las que quemas, sin importar qué porcentaje de carbohidratos, proteínas o grasas estés comiendo. Una verdad de lo más simple.

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Inhibir y prohibir

La idea: tachar de tu lista ciertos alimentos. Algo que puede sonar efectivo pero que a la larga se ha demostrado que es poco eficaz. Científicos de la Universidad de Miami (EE.UU.) han evidenciado que las dietas demasiado restrictivas no funcionan.

"Lo prohibición total de ciertos alimentos nos hace más propensos a cometer errores", afirman los expertos. Es más, un trabajo realizado por la norteamericana National Academy Of Sciences enfrentó a personas que seguían un par de dietas: una normal, con dulces incluidos, y otra que restringía cualquier presencia de azúcar. "Quedó demostrado que los últimos sufrían estrés, lo que provocaba que se atiborrasen de dulce".

La solución: antes de darle el pasaporte a tus comidas favoritas, haz un examen. Pregúntate si realmente puedes vivir sin comer un tiramisú. La respuesta será probablemente negativa. La solución es el equilibrio. Utiliza la regla del 80-20. Sigue una dieta equilibrada y saludable el 80% de tu tiempo, pero reserva el 20% restante para darte alguna alegría. Mientras vayas reduciendo la cantidad total de calorías, no es necesario rechazar por completo ciertos alimentos.

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Nada por la noche

La idea: no es tan raro pensar que cuando cae la noche, tu metabolismo se desploma igual que el sol. Y es cuando tendemos a comer alimentos peligrosos. Pero un estudio realizado en la Universidad de Harvard (EE.UU.) insiste en la idea que venimos repitiendo en este reportaje: "una caloría es una caloría", aseguran los responsables del estudio, "y no importa cuando se consume, siempre y cuando no se añadan más de las que se quemen por día". Vamos, que comer en exceso a las 9 de la noche tiene el mismo efecto que comer en exceso a las 9 de la mañana.

La solución: si entrenas por la tarde, comer por la noche es una necesidad. Hay que tomar alimentos bien equilibrados para fomentar la recuperación, independientemente de lo tarde que sea. Siempre y cuando no te pases y te zampes una tarrina de helado antes de dormir, no hay peligro. Ya sabes: sentido común.

Nada por la noche

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¡Vivan los bajos en grasa!

La idea: el consumo de alimentos bajos en grasa ha contribuido a que muchas naciones a las que les encanta este tipo de alimentos engorden todavía más todavía (¿quién dijo Estados Unidos?). La razón es sencilla: un alimento los fat puede tener la misma cantidad de calorías que su contrario debido a que ingredientes como el azúcar remplazan a menudo a la grasa para mejorar el sabor del producto. Por no hablar de las grasas saturas y trans, muy amigas de los ataques al corazón.

Según un estudio publicado en el Journal of Marketing Research, había personas que comieron un 28% más de dulces de chocolate si el producto se presentaba como "bajo en grasa" en lugar de "regular". Los investigadores concluyeron que las etiquetas que anuncian el bajo contenido de grasa provocan que se subestime el consumo de calorías y se suprima el sentido de culpabilidad

La solución: presta atención al tamaño de las porciones y las calorías, ya que las versiones reducidas en grasas a menudo tienen las mismas o más calorías que sus versiones completas en grasa. Si insistes en trasegar estos productos milagrosos, procura combinarlo con el consumo de productos naturales como las ensaladas. Contrarrestarás el efecto negativo sobre tu organismo.

¡Vivan los bajos en grasa!

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Sesiones largas, ¿sí o no?

La idea: seguro que alguna de tu gym te lo ha sugerido que las sesiones más largas de ejercicio consigue mejores resultados si lo que quieres es perder peso. Y a ver, está claro que correr una hora del tirón es un gran quemador de grasa, pero la cuestión está en que la efectividad del ejercicio aumenta si te zampas esos 60 minutos en dos tandas de 30, por poner un ejemplo. Tu ritmo será más intenso. Así lo indica un estudio publicado en Journal of Applied Physiology, que encontró que las personas que realizan dos sesiones de 30 minutos de trabajo aeróbico quemaban más calorías que las que hacían lo mismo durante 60 minutos.

La solución: reparte tu trabajo. No sólo perderás más peso, también le ganarás la vida al aburrimiento con un entrenamiento efectivo y menos propenso a las lesiones. Lleva un ritmo constante y de intensidad moderada en tu primera sesión. La segunda debería ser más dura y orientada a quemar grasas. Un entrenamiento interválico, por ejemplo. O haz una sesión de alta intensidad por la mañana y por la tarde después del trabajo, una rutina de levantamiento de pesas.

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Condenada por tu pasado

La idea: algunas personas tienen cierta predisposición a ganar peso. Pero eso no quiere decir que la báscula te vaya a ganar el pulso. Un estudio finlandés de 2009 publicado en International Journal of Obesity le siguió durante décadas la pista a 16 parejas de gemelos del mismo sexo (elegidos porque tenían la misma composición genética) y encontraron que los gemelos que habían sido físicamente más activos durante un período de 32 años acumuló en el vientre un 50% menos grasa que el gemelo que no hacían ejercicio.

La solución: pues ya te la imaginas, ¡correr y hacer ejercicio con regularidad! No hay gen que pueda con eso.

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Comida basura…¿saludable?

La idea: te habrá pasado más de una vez. En una cadena de comida rápida, uno se siente mejor comprando (y comiendo) un sándwich en vez de una hamburguesa. ¿Pues sabes qué? Ambas pueden ser igual de malas a la hora de perder peso. Un estudio de la Universidad de Cornell (EE.UU.) reveló que tendemos a subestimar el contenido calórico de los alimentos servidos en restaurantes con un aspecto saludable.

La solución: mucho ojo en los restaurantes (y no solo en los de comida rápida). Un trabajo realizado por la Universidad de Texas descubrió que cada vez que comemos fuera, consumimos hasta 253 calorías y 16 gramos adicionales. Así que ya sabes: intenta cocinar más en casa. Prepararte tus propias comidas te permite controlar la ingesta calórica y añadir a tus platos ingredientes mucho más nutritivos.

Comida basura…¿saludable?

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Caminar no sirve

La idea: es cierto que pasear no es lo mismo que correr, pero la verdad es que darte un paseo cada día tiene un efecto acumulativo de quema de calorías. Un estudio del American Journal of Clinical Nutrition encontró que personas saludables de 19 a 30 años y propensas a desplazarse en coche ganaron hasta 9 kilos más que los que utilizaban sus propios pies para llegar al mismo lugar.

La solución: cómprate un podómetro. Un estudio publicado en el Journal of the American Medical Association descubrió que el uso de este aparato puede ayudar a una disminución significativa en el índice de masa corporal y presión arterial.

Tu objetivo debería ser unos 10.000 pasos al día. O lo que es lo mismo: dos kilómetros y medio de caminata. De este modo, quemarás 200 calorías diarias. Además de ir a trabajar en el coche de San Fernando, cuando tengas que decirle algo a un compañero ve hasta su despacho en vez de enviarle un correo electrónico. Pero hay más: escaleras antes que ascensores (en casa o en el metro) y cuando vayas a aparcar intenta hacerlo lo más alejado posible de tu destino.

Caminar no sirve

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