El ABC de las alergias alimentarias

El mundo de los alérgicos a los alimentos no es nada sencillo.
Alicia Román -
El ABC de las alergias alimentarias

Vienen y van

Como lo lees, cambian de público y preferencias con el paso de los años y diagnosticarlas es más complicado de lo que parece. “Las alergias alimentarias más frecuentes son distintas según el momento de la vida. En los niños los alimentos más alergénicos son la leche, el huevo y el pescado, mientras que en los adultos son las frutas, los frutos secos y el marisco”, explica la Dra. Mónica Antón Gironés, secretaria del Comité de Alergias a alimentos de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología. Una aseveración que la Dra. Ana Pérez, del Hospital Universitario Quirónsalud Madrid, completa: “Con frecuencia, la alergia que surge en la edad infantil desaparece de manera espontánea con el tiempo, sobre todo en el caso de la leche y el huevo. Las alergias al pescado, las leguminosas y los frutos secos tienen más tendencia a prevalecer”.

Y ADEMÁS: Tu cuerpo frente a las alergias

Vienen y van

Publicidad

Mil y unas reacciones

Hay alérgicos que tras la ingesta de un alimento se llenan de habones o se les ponen los labios como a Kim Kardashian sin necesidad de cirugía ni infiltraciones de colágeno. Pero otros se ahogan y vomitan. “Incluso pueden sufrir una anafilaxia, que es una reacción alérgica grave, en la que la vida del paciente corre peligro y en la que se presentan varios de estos síntomas a la vez”, puntualiza la Dra. Antón.

Y ADEMÁS: Guía práctica de las intolerancias alimentarias

Mil y unas reacciones

Publicidad

Las pruebas

“La alergia a alimentos se diagnostica realizando un estudio alergológico por un profesional en la materia, consistente en pruebas cutáneas y determinación de anticuerpos frente a los alimentos sospechosos, así como otras de exposición frente a la comida para corroborar tolerancia”, explica la Dra. Antón. Para que te diagnostiquen una alergia a alimentos mediada por IgE necesitarás pasar por la prueba intraepidermica (prick test), que te deja los brazos llenos de ampollitas que pican a rabiar si da positivo y que mide la actividad biológica de los anticuerpos IgE o, lo que es lo mismo, la activación de los mastocitos en la piel. Cuando se sospecha que estos resultados no son claros o pueden estar falseados (por ejemplo, porque has tomado antihistamínicos una semana antes), se necesita llevar a cabo una determinación en sangre de la IgE específica frente a cada alimento o proteína sospechosa.

Las pruebas

Publicidad

Solución

Con un diagnóstico de alergia alimentaria bajo el brazo, y en esto alérgicos e intolerantes sí tienen algo en común, toca eludir el alimento en cuestión. La diferencia es que los alérgicos también deben huir de todas sus variantes. Por ejemplo, si eres alérgico a la leche de vaca, tampoco deberías intentarlo con un queso de oveja (lo cual puede ser más o menos previsible), pero incluso un pequeño porcentaje de estos pacientes pueden reaccionar ante un filete de ternera si está poco hecho. O si las pruebas indican que eres alérgico al melocotón, también deberías olvidarte de las manzanas, las cerezas, las ciruelas...

Solución

Publicidad
Te recomendamos

Las jugadoras se proclamaron campeonas de la Copa Libertadores....

Perfúmate de la manera más eco...

La compañía de neumáticos premium Hankook tiene sus miras puestas en el presente… y e...

Tenis, HIIT, yoga, running… distintos deportes, distintos cuerpos, la misma exigencia...

El espíritu de la maratón más internacional...