5 señales físicas de que tus hábitos alimentarios deben cambiar

Cambios de humor, pérdida de cabello…mejor cambiamos algo, ¿no?
Women's Health -
5 señales físicas de que tus hábitos alimentarios deben cambiar
5 señales físicas de que tus hábitos alimentarios deben cambiar

En ocasiones desterrar algunos alimentos que son básicos de tu dieta (la cafeína, por ejemplo) hace saltar las alarmas en tu cuerpo (hola dolores de cabeza). Por ejemplo, prueba a renunciar al azúcar y es posible que te sientas totalmente agotada durante unos días.

En la mayoría de ocasiones, estos efectos secundarios desaparecen con el tiempo. Pero otras veces, es posible que sea consecuencia de comer los alimentos equivocados, de no comer lo suficiente o de estar perdiendo nutrientes. Pero, ¿cuándo dejan de ser simples señales para empezar a tomarlas en serio? Pues si notas estas 5 cosas, será mejor que cambies tus hábitos alimentarios.

1. Sin energía

Posible causa: Bajos niveles de hierro. Es un mineral esencial para mantener tus niveles de energía elevados (te ayuda a transportar oxígeno por todo el cuerpo, ayudándolo a funcionar lo mejor posible). Pero cuando los niveles son bajos, la energía puede decaer. Tu cuerpo no es capaz de producir suficientes glóbulos rojos que transportan oxígeno y que te mantienen activa. En resumen, uno de los principales signos de anemia o de bajos niveles de hierro es el cansancio.

La solución:  Si te sientes como un zombi, tienes que abastecerte de alimentos ricos en hierro como son las carnes rojas, el cerdo, las aves, los pescados y mariscos, los vegetales de hojas verdes, los cereales con hierro y los guisantes. Los expertos recomiendan que las mujeres con edades comprendidas entre los 19 y los 50 años deberían consumir unos 18 miligramos de hierro al día. Así que, si crees que tus niveles no son los correctos, es hora de pensar en concertar una cita con tu médico. Él puede comprobar tus niveles con una simple analítica. Pero en caso de que necesites una ayuda, los suplementos pueden ser una buena opción. Eso sí, ¡cuidado no te pases! El exceso también puede comportar problemas como estreñimiento, náuseas, dolor abdominal, vómitos y sensación de desmayo.

 

2. Cambios de humor

Posible causa. Quizás es por falta de calorías. Es decir, para mantener tu energía y tu nivel de azúcar en sangre estable –dos aspectos que no son sólo la llave de tu salud física sino también para tu salud– , tienes que asegurarte de que estás comiendo las suficientes calorías. En el caso de las mujeres, tienen que ser unas 1.200 calorías por día.

La solución: Si eres una mujer activa, la recomendación es consumir entre 1.500 y 1.800 calorías por día para mantener un peso saludable.

 

3. Estreñimiento

Posible causa: No estás comiendo suficiente fibra. Puede que no sea el más atractivo de los nutrientes, pero es importante. Para que lo entiendas mejor, se encarga de agregar volumen a las heces y así pasan más fácilmente por el sistema digestivo. De lo contrario, al obstrucción puede ser un problema.

La solución. Si no estás acostumbrada a la fibra, empieza incluyéndola poco a poco en tu dieta para prevenir calambres, distensión abdominal, gases o diarrea. Prueba con alimentos como la avena, el salvado de avena, la cebada, los cítricos, las manzanas, las fresas, las frambuesas, las peras, los aguacates, los guisantes, las alcachofas y el brócoli. Los expertos recomiendan que las mujeres menores de 50 años consuman 25 gramos de fibra al día.

 

4. Estás baja de ánimos y crees que es posible que estés sufriendo una depresión.

Posible causa: Falta de carbohidratos. Reducir su consumo puede ser bueno para perder peso, pero eliminarlos de tu dieta puede reducir los niveles de serotonina, un neurotransmisor vinculado al estado de ánimo y que puede conducir a la depresión.

La solución: Si estás inmersa en una dieta muy baja de carbohidratos o sin carbohidratos, tienes que asegurarte de comer lo suficiente a lo largo del día para que no sufras caídas de azúcar en sangre y cambios de humor.  Pero la mejor solución es aumentar poco a poco el consumo de carbohidratos. Puedes hacerlo de forma gradual para evitar un mayor incremento de azúcar en sangre y aumento de peso. Empieza por los buenos carbohidratos: una rebanada de pan tostado de grano entero en el desayuno, una manzana como tentempié o incluso un boniato, o media taza de arroz integral en la comida o cena. Pero por supuesto, si crees que estás sufriendo una depresión, tienes que visitar a tu médico.

 

5. Mechones de pelo en la bañera.

Posible causa: Nutrientes fuera de control. Los esenciales tipo la proteína, el hierro, la vitamina E o el magnesio no solo buenos para tu salud…también para tu pelo. 

La solución: Para mantener todo bajo control, empieza por añadir más frutas y vegetales a tu dieta. Parece simple, pero al ser ricas en vitaminas y minerales ayudan a promover el crecimiento del cabello. También céntrate principalmente en las proteínas (pollo, pescado, pavo, yogurt griego, o huevos). Al fin y al cabo, el cabello se compone principalmente de proteínas (¿quién lo sabía?). Tampoco escatimes en alimentos ricos en hierro (semillas de calabaza, lentejas, espinacas…) porque la caída del pelo se puede deber a la falta de él.

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