Abortos espontáneos: es hora de hablar

Cuando se pierde un bebé... todo el mundo guarda silencio. Y eso no ayuda.
Women's Health -
Abortos espontáneos: es hora de hablar
Abortos espontáneos: es hora de hablar

Adiós al tabú

Casi la mitad de las mujeres que pierden un embarazo SE SIENTEN CULPABLES, el 41% creen que han hecho ALGO MAL. Sin embargo, no es así. Callar y silenciar lo ocurrido no les ayuda.

Mientras las personas que padecen otros embates a su salud se asocian para apoyarse mutuamente y compartir dolor y esperanza, organizan jornadas reivindicativas, carreras populares y otras actividades para visibilizar su problema y trabajar en la concienciación social, las parejas que padecen el duro batacazo de un aborto sufren en silencio y, casi siempre, solas e incomprendidas. Según la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO), entre el 10 y el 20% de los embarazos termina en un aborto espontáneo. Por lo general, el 85% de estos casos ocurren antes de la duodécima semana de gestación; muchos son tan precoces que son imperceptibles, incluso, para quien los sufre.

“Se puede abortar por muchos motivos, pero la causa más frecuente es que ha fecundado mal. En un 15% de la población menor de 35 años eso ocurre y no pasa nada, es una cosa esporádica”, explica la doctora Ana Gaitero, Jefa del servicio de la Unidad de Reproducción Asistida de Sanitas. Pero para algunas mujeres sí pasa, y la misma doctora Gaitero lo ve con frecuencia en su consulta “Un 25% de las parejas que acuden a nosotros han sufrido por lo menos dos abortos. Y, la verdad, es que ellas suelen llegar muy mal”.

Soledad Chamorro, psicóloga de IVI Madrid, también se enfrenta en su trabajo a esta realidad, la de las madres que perdieron a su hijos en más de dos ocasiones y que viven inmersas en una sociedad que se siente legitimada para preguntarles, de manera recurrente: “Y tú, ¿para cuándo?”, pero que cuando las cosas van mal, ahoga su luto tras un muro de silencio y frases hechas. “Socialmente no estamos preparados para hacer frente a lo que significa una pérdida de estas características –explica Chamorro–. El proceso emocional que se vive es bastante parecido al que se produce cuando fallecen personas que forman parte de nuestra vida, solo que parece que en esas situaciones sí que estamos autorizados para sentirnos mal, pero en cuando se aborta, no. Además, continúa habiendo mucho castigo al ‘no puedo’. Las mujeres tenemos que poder ser madres y si no lo eres, es que te falta algo y tienes una tara”.

El silencio allana el camino a la vergüenza y cosas peores. Casi la mitad de las gestantes que pierden un embarazo sienten culpa, mientras que el 41% piensan que han hecho algo mal, aunque la realidad es que la gran mayoría de los abortos espontáneos no son causados por las acciones de la madre. Esta situación ha creado una hermandad de pérdida secreta y ha dejado a las mujeres perdidas y solas ante su dolor. Ha llegado el momento de crear un tipo diferente de hermandad: una que reconoce el aborto como un proceso complejo, natural y superable si se sabe cómo afrontarlo. Es hora de decir basta y librarse de los tabús.

Adiós al tabú

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Respuestas médicas a preguntas comunes

¿Qué es exactamente un aborto espontáneo?

La Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia considera aborto a la expulsión o extracción de la madre de un feto de menos de 500 gramos de peso (aproximadamente 22 semanas de gestación). Y el aborto de repetición o recurrente se define como la pérdida espontánea de dos o más gestaciones (se calcula que afecta a entre 1% el 2% de las parejas). TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR: LOS FACTORES QUE PUEDEN INFLUIR EN LOS ABORTOS ESPONTÁNEOS

¿Cuáles son los síntomas?

A menudo, el primer signo es un sangrado, acompañado de retortijones y calambres. Dicho esto, algunas mujeres no tienen síntomas y descubren un aborto sólo cuando la ecografía muestra el feto sin latido.

El test de embarazo dio positivo, pero dos días más tarde me hice otro y salió negativo. ¿He sufrido un aborto?

Es probable. Hasta un 60% de los casos son los llamados abortos bioquímicos, preimplantacionales o preclínicos, en los que un óvulo fertilizado no se implanta en el útero y es expulsado en un proceso que la mujer siente como un período un poco más pesado de lo habitual. De hecho, muchas ni siquiera se dan cuenta de que han estado embarazadas, pero la hipersensibilidad de los tests de embarazo actuales pueden detectar la hormona del embarazo coriónica humana gonadotropina (HCG) antes de que tú misma te des cuenta de que ayer te tenía que haber bajado la regla.

¿Manchar es siempre sinónimo de aborto?

“Una cuarta parte de las gestantes presentan pequeñas pérdidas de sangre durante las fases primarias del embarazo, y, de ellas, el 50% aproximadamente lleva la gestación a término”, explica la doctora Verdú.

¿Cuándo es el momento de ir a urgencias?

Si el sangrado es suficiente como para empapar un salvaslip, si sufres calambres dolorosos o si al limpiarte ves coágulos del tamaño de una goma de borrar.

Tuve un aborto hace unos meses, ¿me volverá a pasar?

El 95% de las mujeres que sufren abortos espontáneos los padecen una sola vez en toda su vida, el 70% de las que pierden dos tienen bebés sanos e, incluso, las que han sufrido tres aún tienen un 55% de posibilidades de tener un cuarto embarazo con éxito. “Uno o dos meses después del aborto lo puedes volver a intentar”, dice Gaitero.

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¿Qué va a pasar tras un aborto?

Lo que va a pasar... en tu cuerpo

Si la ecografía confirma tus peores sospechas, el ginecólogo te planteará dos opciones: el aborto farmacológico o el quirúrgico. La primera es la que se recomienda cuando la mujer no quiere enfrentarse a una intervención, si la paciente es obesa (IMC mayor de 30), ante la posible presencia de malformaciones en el cérvix o miomas uterinos o si el embarazo discurría en sus primeras semanas ya que, en ese caso, es incluso más eficaz que el quirúrgico. El método es sencillo: se introduce en la vagina un fármaco (misoprostol en la mayoría de los casos, aunque hay otros también) y a esperar. Sentirás como si sufrieras una regla especialmente pesada, con dolor que puede variar desde calambres leves a auténticas contracciones de parto y el sangrado resultante suele durar, normalmente, unos nueve días. En caso de que estés embarazada de más semanas o no hayas expulsado por ti misma todos los residuos de la gestación, necesitas entrar en quirófano para que el especialista dilate el cérvix y practique un legrado que limpie el útero. Es un procedimiento ambulatorio que se realiza con anestesia. Después, la mayoría de las mujeres experimentan unos días de sangrado ligero y pequeños calambres.

Lo que va a pasar... en tu mente
Las fases de duelo, negación, ira, negociación, tristeza y aceptación se presentan en cualquier orden y pueden llegar en oleadas. Además, la depresión posparto acecha: las hormonas están ahí y un descenso brusco puede complicar la etapa posterior a la pérdida. Es más, según investigadores de las universidades de Bristol (Reino Unido) y Rochester (EE.UU.), la depresión puede persistir hasta tres años después de haber dado a luz a un niño sano.

El primer paso para no convertir el duelo en algo patológico es dar absoluta legitimidad a lo sucedido. Este es un proceso de pérdida y superarlo implica hablarlo, elaborarlo y experimentar las emociones tal y como surgen. Un malestar que para unas personas dura más y para otras menos, pero que se caracteriza por ser transitorio si se poseen unos recursos personales y unas relaciones sociales funcionales. Aunque a veces las cosas se tuercen. “Esta reacción se considera psicopatológica solo en aquellos casos en los que queda afectada significativamente la conducta habitual o hay una sintomatología intensa resistente. En estos casos, obviamente, convendría pedir ayuda psicológica”, explica el psicólogo Pedro Adrados.

Lo que va a pasar... con tu pareja
Las parejas que sufren un aborto son un 22% más propensas a separarse. ¿Cuál es la clave para que la relación sobreviva?
Tener en cuenta que cada uno de los miembros de la pareja puede procesar el dolor de manera diferente y a distinto ritmo. Las mujeres lo llevamos de un modo y los hombres de otro.

“Siempre que hay un aborto hay una pérdida en la que el hombre asume el papel de ‘tengo que hacer que mi pareja no sufra’, con lo cual lo que le sale es decirle ‘ánimo, lo vamos a conseguir, no pasa nada’. Pero eso abona el terreno a la incomprensión, a la no empatía. Por eso, en muchos casos, no solo en la sociedad, sino dentro de la propia pareja, tampoco se permite la elaboración del duelo en su justa medida”, explica Soledad Chamorro. ¿Quiere decir esto que ellos no están sufriendo? Ni mucho menos. “La identidad masculina requiere de una constante autoconfirmación y de la exigencia de determinadas condiciones y posicionamientos. La paternidad, constituye uno –tal vez el más importante– de los roles sociales y culturalmente esperados por los varones en la edad adulta, por lo que un aborto supone un obstáculo para el logro de esa condición y se traduce en un padecimiento (incapacidad de embarazar a su pareja, resultar ‘poco hombre’ a ojos de los demás, no cumplir con el rol de proveedor...)”, enumera el doctor Pedro Adrados, psicólogo del Hospital Vithas Nuestra Señora de América de Madrid.

LA VIRTUD DE NO DAR CONSEJOS
Cuando alguien cercano pierde a su bebé son frecuentes las frases hechas, como “Eso es que no venía bien, mejor así”, “tú tranquila, que seguro que la próxima vez lo consigues”, etc. Esas palabras, aunque no se pronuncian con mala intención, están lejos de servir de ayuda. “Son mensajes que provocan más incertidumbre, frustración, desesperanza e indefensión”, resume Soledad Chamorro. Así que, si quieres ayudar a esa persona, escúchala y si sientes la necesidad de decir algo, la psicóloga recomienda una frase directa: “Sé que es duro y hay que estar en tu pellejo para saber lo que te pasa. Estás hecha polvo y no es para menos”. Si consigues empatizar con sus emociones, probablemente se sienta ayudada porque está siendo legitimada. No se trata de que te pongas a llorar con ella, sino de que respetes el proceso de lo que le está pasando y no intentes acelerarlo con palabras de ánimo.

¿Qué va a pasar tras un aborto?

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