Prepara tu mente para una larga distancia

Ten claro por qué lo haces, visualízate, organiza tu tiempo… y disfruta
AMAYA LACARRA -
Prepara tu mente para una larga distancia
Prepara tu mente para una larga distancia

Todo el mundo lo sabe: la cabeza debe estar a la altura de la preparación física. Así de claro lo tuvo Miriam Albero cuando dijo sí a la propuesta (decente) de TAG Heuer para correr la Maratón de Nueva York, (superada con éxito el pasado 1 de noviembre).

"Ha sido una de las mejores experiencias de toda mi vida. Desde el momento en el que subí al autocar para dirigirme a la salida hasta la llegada a meta… ¡y todo lo que viene una vez cruzada la línea… es alucinante", nos cuenta tras su paso por la Gran Manzana.

Hay gente que disfruta corriendo, pero a la gran mayoría, lo que verdaderamente le motiva es lo bien que se siente después, la repercusión (siempre positiva) que tiene ‘estirar las patitas’ en otros aspectos de su vida. Correr te puede hacer grande (tanto como tú quieras), y esa motivación personal es la gasolina más poderosa que existe para alcanzar tus objetivos (y como dice el cronometrador y reloj oficial del maratón neoyorkino, #DontCrackUnderPressure).

Y ahí está la clave: conocer cuáles son tus objetivos. Es la regla número 1. ¿Te lo has preguntado? Tener claro por qué quieres superar una larga distancia es la premisa necesaria para poder alcanzar después la gloria. Porque se lo prometiste a tu madre (“en la maratón, cuando me veía con pocas fuerzas pensaba en mi madre y en mi abuela y funcionaba”, nos dice Míriam), porque te lo propusiste cuando tuviste aquella ruptura, porque quieres pasar de una vez el umbral de los 20k o sencillamente, por una mera cuestión de orgullo personal. Busca tus motivos, esos que son sólo tuyos y que están ahí dentro, tocándote el corazoncito, y preocúpate de que no se te olviden. “

Una vez has identificado tus razones para superar la larga distancia, es hora de pasar a la acción. Planificar cómo van a ser tus semanas y dejarte asesorar por un profesional con el que puedas hablar y también entienda tu parte psíquica (y que muchas veces nos olvidamos), será una estrategia acertada. “Además de entrenador personal muchas veces hacemos de psicólogos”, dice entre risas Ángel Merchán, de HWM. Y así es: encuentra tu psicólogo particular, ese que sepa escuchar tus miedos tan bien como cuando te elabora un plan para aumentar tu velocidad.

¿Otra regla de oro? Visualízate. Durante el tiempo de preparación es fundamental creértelo, verte cruzando la meta, sentir que eres capaz (porque nadie está hecho de hierro, y las flaquezas llegarán). “La mente es muy poderosa y a pesar de los días malos, soy muy positiva por lo que siempre me voy auto-motivando”, reconoce Míriam. En esos momentos de bajón, insiste a tu mente, vuelve a visualizarte. Estás en el camino y lo vas a conseguir, ¡claro que sí!

Organizar muy bien tu tiempo para no sacrificar en exceso otras cosas que te gustan de tu vida (como estar con la familia o amigos), darte algún tipo de recompensa cada vez que superes un pequeño objetivo de tu plan y agradecer y ser consciente de la oportunidad que tienes entre manos son otras tácticas del juego que podrán ayudarte a decir ‘yo ya soy maratoniana’. Míriam pensaba así durante toda la carrera: “Mientras corría se me ha pasado por la cabeza de todo, pero sobre todo, agradecimiento por estar ahí, por poder vivir esta experiencia y hacerlo con ganas y salud: ojalá pueda hacer esto siempre porque no todos pueden, y es una verdadera suerte”, se decía. 

Y al fin, llegó el gran día. El último esfuerzo también para tu mente: es hora de disfrutar. ¿Cómo conseguirlo y no boicotear todo el esfuerzo que has hecho hasta el momento? Cuando estés en la línea de salida respira, controla tu pulso, piensa en positivo (¡el trabajo está hecho!), libera tu mente (no te distraigas con el ‘espectáculo’ que te rodea), saca la niña que hay en ti y tómatelo como un juego (y no en ganar o perder) pero sobre todo, confía en ti misma y en el buen entrenamiento que llevas a tus espaldas. “Durante la carrera me he sentido muy tranquila y con ganas de cumplir un sueño. Nada más salir, hacia el kilómetro 3, me dije a mí misma: mira esto es una oportunidad única en la vida, vamos a hacerlo pasito a pasito y a empaparnos de todo lo que nos rodea. Y así fue”, nos cuenta Míriam a su vuelta y orgullosa de esa medalla que nos enseña en esta imagen para el recuerdo. “Una vez crucé la meta tenía muchísimas ganas de llorar de alegría pero me aguanté. Me sentí súper feliz y satisfecha por haber terminado: sin duda, una de las mejores experiencias que he vivido y que volvería a repetir”, concluye.

Seis meses, disciplina, una buena dosis de ganas y una pizca de ayuda profesional. Es todo lo que necesitas para enfrentarte a una larga distancia. ¡A por ella!

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