¿Qué pasa si corres una media maratón sin entrenar?

Alerta porque la cosa puede ponerse fea…
A. ROBERTS -
¿Qué pasa si corres una media maratón sin entrenar?
¿Qué pasa si corres una media maratón sin entrenar?

Hace unos meses, oíste hablar de una media maratón. Tus amigas decidieron apuntarse, así que pensaste: “¿Por qué no?”. Luego… bueno, cosas de la vida. No saliste a entrenar tan a menudo como debías… o más bien casi. Sólo encontraste tiempo para hacer unas cuantas sesiones de gimnasio/clases de yoga y salidas en bici/carreras en la cinta continua a la semana. Y entonces llegó el día de la carrera, y tus amigas estaban tan animadas que pensaste: “¡Qué demonios, un día es un día!”

Pero la realidad es otra. “Correr una media maratón sin entrenamiento puede tener graves consecuencias”, explica Janet Hamilton, entrenadora diplomada, médico especialista en patologías del ejercicio y jefa de entrenadores de Running Strong Professional Coaching (Atlanta).

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¿Piensas que estás en buena forma y quieres lanzarte a la aventura? “Si partimos de la premisa de que tienes menos de treinta años, que estás a menos de 2,5 kg de tu peso corporal ideal, y que sueles hacer de 45 a 90 minutos al día de actividad física vigorosa, podemos suponer que estás en un nivel de acondicionamiento aeróbico razonable –admite Hamilton–. Pero nada (ni la bicicleta, ni la natación, ni la elíptica, ni el kickboxing) ejerce la misma carga sobre los músculos, los tendones y los ligamentos de las piernas que una carrera”. En conclusión: si vas a correr una media maratón, deberías correr para prepararte. Si no hay vuelta atrás, y decides ir a por ello, atenta, esto es lo que puede pasarle a tu cuerpo:

Puede que tengas que caminar... mucho

Al principio las cosas pueden empezar bien, y si tienes una forma física relativamente buena, gracias a los otros ejercicios que haces, puede que aguantes incluso varios kilómetros. Luego, la falta de entrenamiento atlético específico empezará a pasarte factura. Entre la elevada frecuencia cardíaca, las dificultades para respirar y la fatiga muscular (por no hablar de otros síntomas que iremos describiendo), tendrás que bajar la marcha, por mucho que desees mantener el paso. “El cerebro controla el funcionamiento de los diferentes mecanismos de tu cuerpo, incluidos los indicadores de daños en los tejidos, temperatura, hidratación y reservas, concentraciones de electrolitos, etc. –señala Hamilton–. Cuando note que la situación se le está escapando de las manos, intervendrá y te obligará a reducir la tensión del cuerpo”. Pero Hamilton también advierte de que no hay que suponer que, en el peor de los casos, podrás acabar la carrera caminando. “Tanto si los recorres corriendo, caminando o a cuatro patas, 21 kilómetros son muchos: cuatro horas si te “limitas” a caminar. Y ‘limitarse’ no es la palabra”.

Te dolerá

Durante una media maratón, los músculos de tus piernas experimentarán microrroturas, que es lo que después produce dolor muscular, incluso a los que han entrenado bien para la carrera. El corredor no entrenado aún las sufre más, de modo que el dolor puede empezar incluso durante la carrera, y por supuesto luego será más desagradable. También puedes sufrir daños en los tendones, que pueden ser más graves y duraderos, provocando una tendinitis o tendinosis que puedes arrastrar hasta cuando la carrera sea ya un recuerdo lejano. Las fracturas por tensión también son un riesgo que hay que considerar, especialmente si sufres de osteopenia no diagnosticada (la precursora de la osteoporosis). “Pasar de cero a una media maratón de golpe te pone en una situación de riesgo mucho mayor que la de tus compañeras de carrera que han entrenado gradualmente para que el cuerpo aguante kilómetro tras kilómetro de paliza”, afirma Hamilton.

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Puede que sientas mucho calor (o mucho frío)

La regulación térmica es todo un desafío para un cuerpo en tensión, especialmente para uno que está sudando a mares. Si de pronto sientes frío después de mucho sudar, puede que hayas agotado tus reservas de electrolitos. Aunque eso puede pasarle a cualquier corredor que no se rehidrate o nutra bien su cuerpo durante la carrera, es especialmente peligroso si no has entrenado tu organismo para este tipo de prueba de resistencia. “Cuando no estás en forma, tiendes a segregar un sudor muy concentrado, con lo que excretas más electrolitos que alguien en buen estado de forma” –advierte Hamilton–. Tu cuerpo no ha aprendido a conservar esos recursos como alguien que haya hecho muchas carreras de larga distancia”. Los corredores no entrenados no solo regulan peor la temperatura corporal, sino que suelen generar más calor porque trabajan más duro para mantener el ritmo que alguien que lleva muchos kilómetros a cuestas, lo que significa también que es más fácil que se sobrecalienten.

Puede que te duela la cabeza y que todo te dé vueltas

La desorientación y los mareos son efectos posibles de la deshidratación, de la pérdida de electrolitos y de agotamiento de las reservas de glucosa. Si notas alguno de estos síntomas, créenos: no es algo que te estés imaginando. Necesitas ir a primeros auxilios e ingerir electrolitos (sal y otros minerales) y/o azúcar de rápida digestión. Enseguida. Aun así, puede que tengas que dejar la carrera. “Moraleja: tienes que respetar a tu cuerpo y escuchar las señales que te muestra –recuerda Hamilton–. El dolor es el modo que tiene tu cuerpo de decirte que algo no va bien. Si no haces caso, te estás poniendo en peligro”.

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