¿Puedes usar la cinta como entrenamiento para una carrera?

La respuesta es: ¡sí! Esta es tu salvación a los días de frío, lluvia y nieve
A. ROBERTS -
¿Puedes usar la cinta como entrenamiento para una carrera?
¿Puedes usar la cinta como entrenamiento para una carrera?

Puede que apuntarte a una carrera en invierno o a principios de primavera te parezca un modo fantástico de mantener la motivación y la forma durante las fiestas navideñas. Sin embargo, el frío, el viento y la lluvia pueden acabar arruinándote la fiesta. Y aunque la “temible” cinta sea para la mayoría de los corredores un sustitutivo no recomendable de la carrera al aire libre, su ubicación privilegiada (¡bajo techo!) de pronto te puede empezar a parecer atractiva.

Pero vamos a lo que de verdad importa. ¿Sirve de algo correr sin moverte del sitio cuando te estás entrenando para una carrera?

La entrenadora de running Jenny Hadfield asegura que puedes hacerlo, al menos en parte de tus entrenamientos. “Yo misma he hecho una combinación, entrenando personalmente –o haciendo que lo hagan mis clientes– en la cinta y al aire libre alternativamente. “Como corredora, después de sobrevivir más de 20 inviernos en Chicago, para mí la cinta continua se ha convertido en una herramienta útil”. De hecho, enseguida señala que Christine Clark, nacida en Alaska, ganó la maratón clasificatoria para el equipo olímpico de EE.UU. habiendo realizado la mayor parte de su entrenamiento en la cinta continua.

No te equivoques: si vas a competir al aire libre, es preferible entrenar al aire libre: tus piernas se acostumbran mejor al impacto y a la sensación de impulsar el cuerpo hacia delante (y a la resistencia del viento), te ayuda a gestionar las irregularidades del terreno y, por supuesto, te aclimata al tiempo frío, que son las circunstancias a las que te enfrentarás el día de la carrera. Sin embargo, Jenny señala: “Si hace un día glacial, con nieve o hielo, yo prefiero que el corredor use la cinta a que se arriesgue a sufrir una lesión o a que la calidad del entrenamiento se resienta por culpa de los elementos”.

Estas son sus recomendaciones para crearte un plan de entrenamiento mixto, al aire libre y en cinta continua:

Encuentra el equilibrio
La combinación óptima de entrenamiento bajo techo y al aire libre para alguien que prefiera entrenar en el gimnasio es de un 50-60% de carrera en la cinta continua y el otro 40-50% al aire libre, sugiere Hadfield, que propone hacer algunas o incluso todas las carreras cortas del entrenamiento durante la semana, en el gimnasio, y la carrera larga el fin de semana, al aire libre. Así puedes levantarte algo más tarde y correr a mediodía, cuando las temperaturas habrán subido un poco. Además, al ser una distancia más larga, te calentarás más y mantendrás la temperatura durante toda la carrera.

Juega con la cinta
Hadfield propone que te diviertas con los programas de la cinta, escogiendo colinas o variando la velocidad, para hacer la carrera más interesante y para mejorar la calidad del entrenamiento. También sugiere partir de vez en cuando el entrenamiento, a modo de circuito de entrenamiento cruzado, corriendo, por ejemplo, tres kilómetros, haciendo luego bicicleta 15 minutos y acabando luego con otros tres kilómetros en la cinta. “Así te entrenas para las últimas fases de la carrera, cuando estás cansada pero necesitas sacar ese último impulso”, explica.

Incluso con una carrera “constante”, no es mala idea alterar la velocidad o la inclinación según tus sensaciones. “Me pone de los nervios –confiesa– cuando veo recomendaciones como ‘Deberías correr siempre con un 2% de inclinación’. Sí, hay estudios que dicen que eso simula la intensidad de la carrera al aire libre. Pero correr con inclinación durante toda la carrera también puede provocar muchos problemas a la mecánica de tu cuerpo, como esguinces en los tendones de Aquiles”.

Y cuando salgas al exterior…

Cuando llegue la hora de esa carrera al aire libre, necesitarás una rutina de calentamiento consistente. Hadfield recomienda darse una ducha templada para calentar los músculos antes de salir. Vístete para una temperatura 15-20 grados superior a la exterior, y ponte capas que puedas sacarte. La capa más próxima a tu cuerpo debería ser de un material muy transpirable, para que la humedad no se te quede pegada y acabe aumentando la sensación de frío. A temperaturas bajo cero, ponte una última capa que corte el viento para que no se te meta dentro. Protégete también la cabeza y las manos, y ya estás lista. Una vez fuera, Hadfield sugiere correr contra el viento para empezar, de modo que lo tengas de espadas cuando regreses a casa. “Al ir moviéndote, sudarás, y si tienes el viento de cara a la vuelta, te vas a congelar”. También le gusta la idea de correr siguiendo un circuito que pase por donde tienes la casa o el coche, de modo que puedas quitarte alguna capa y dejarla allí a medida que el cuerpo va ganando temperatura.

La norma básica del running para Hadfield es entrenar teniendo en cuenta la sensación de esfuerzo y de fatiga. “Eso es más fácil de trasladar de un entorno al otro –afirma–. Y no te machaques si tienes que saltarte o acortar un programa. No pasa nada: haz lo que puedas.

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