Elena López Benaches, la rítmica del corazón

Entrevistamos a la medallista olímpica
Patricia Cantalejo -
Elena López Benaches, la rítmica del corazón
Elena López Benaches, la rítmica del corazón

Con 13 años tuvo que abandonar su hogar para dedicarse al deporte profesionalmente y en la alta competición. Ella sabe lo que es volver coronada Campeona del Mundo y que no haya nadie esperando en el aeropuerto. Ha brillado en la gimnasia rítmica y aún sigue soltando la fama –y la brillantina- que le trajo ser Burbuja Freixenet… Hablamos con Elena López Benaches, un ejemplo de superación dentro y fuera del tapiz.

Sin ninguna preparación psicológica y con solo 13 años, Elena se mudó de su Turís natal (en Valencia) camino a la Blume. “Una decisión bastante complicada”, nos recuerda, pero ahí estaba su madre para darle un gran consejo: “el tren solo pasa una vez, quiero que tomes la decisión que te haga más feliz”. Y se subió a la locomotora y, desde entonces, no ha dejado de echar carbón en la sala de máquinas para ir más rápido, más lejos, más allá.

La primera parada de la locomotora Elena López Benaches tuvo lugar en los Juegos Olímpicos de Londres: una cuarta plaza, acariciando el podio. ¿Era una victoria o un fracaso?

“Solo fracasa el que no hace. Eran nuestros primeros JJOO y el objetivo que siempre nos propusimos fue hacer el ejercicio sin ningún error, y lo hicimos. Después, lo demás no está en nuestras manos. Por desgracia no solo depende de nosotras, sino también de las jueces. Ese cuarto puesto era buen resultado para las circunstancias en las que estábamos, ya que todavía éramos bastante jóvenes. A partir del año siguiente intentamos demostrar todo nuestro potencial colectivo y creo que se fue viendo en los resultados obtenidos”.

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Y así fue. El “Equipaso” como les bautizó la prensa deportiva logró subirse al podio en las siguientes Olimpiadas. Con la plata en el cuello en Río de Janeiro, no acapararon tantos titulares como otras modalidades deportivas: quién no recuerda el oro de natación de Mireia Belmonte o el de Craviotto en piragüismo.

¿Cuántas portadas acaparó la plata en vallas de Orlando Ortega? En Google, concretamente 4.800.000 resultados. El de la gimnasia rítmica española apenas 900.000.

¿Cómo te sientes cuando ves que tanto esfuerzo no se traduce igual que con otros deportistas?

“Hemos vivido momentos en los que hemos tenido menos repercusión. Recuerdo quedar Campeonas del Mundo en 2013, después de quince años sin que España lograra subir a lo alto del podio, llegar al aeropuerto y solo ver a nuestros familiares. Nuestro resultado apenas tuvo eco en algún medio de comunicación. En Río los medios cubrieron más nuestra medalla, aunque me apena ver cómo otros deportes son más valorados y disfrutan de más repercusión mediática”.

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¿Te habla más la gente del anuncio de Freixenet que de los Oros Olímpicos?

“No sé decirte. Creo que más por los Juegos Olímpicos, aunque la experiencia de poder ser burbuja Freixenet durante dos años fue increíble, tanto como la cantidad de purpurina que llevábamos, eso sí”.

Eres una deportista que no lo ha tenido fácil y las lesiones siempre han estado ahí. ¿Cómo has vivido con este hándicap? ¿Cómo afronta una deportista profesional una operación de tobillo tan importante?

“Una lesión siempre es un momento complicado, pero es una maravillosa oportunidad para aprender y una motivación para recuperarme lo antes posible, seguir entrenando y estar con mis compañeras enseguida. Siempre hay algún día en el que se te pasa por la cabeza tirar la toalla, aunque sé que son los que más fuerte me han hecho y me han dado la valentía suficiente para demostrar que puedo estar como antes o mejor. La última de tobillo fue la más dura, pero valió la pena aguantar el dolor durante un año para poder competir en los Juegos Olímpicos de Río”.

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¿Cómo afrontas tu futuro? Tan solo tienes 24 años, pero pocas gimnastas compiten más allá de los 28 como Almudena Cid. ¿Qué quieres hacer cuando te retires?

“La gimnasia tiene la ventaja o desventaja según se mire de terminar con una edad muy temprana. A los 16 años ya puedes competir en un campeonato del mundo en categoría absoluta. También es verdad que llevamos el cuerpo al límite durante muchas horas y eso el cuerpo lo nota. Pero cuando esa etapa se termina, puedes aprovechar para centrarte más en tus estudios o aquellas cosas que antes no has podido dedicarle tanto tiempo. Una clave es la anticipación. Una deportista de élite debe asumir que se “jubila” dos veces en la vida y es necesario estar preparada para la etapa que empieza después de la competición. Cuanto antes empieces a prepararte, más oportunidades generas. Aún no tengo claro hacia dónde encaminarme. Quiero seguir estudiando, también me gusta el mundo de la moda… no me cierro ninguna puerta”.

¿Quiénes son tus referentes?

“Nunca sé bien que contestar a esta pregunta. Más que un referente, me gusta fijarme en pequeños detalles diferenciales de muchas gimnastas como por ejemplo Eugenia Kanaeva. Soy bastante exigente, reconozco mis errores y siempre pienso en mejorar y hacerlo de la mejor manera sin compararme o verme reflejada en alguien”.

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