Decálogo para que mejore tu relación con el sillín de la bici

Trucos para que la bicicleta no te deje K.O ahí abajo
Marissa Gainsburg y Amalia Panea -
Decálogo para que mejore tu relación con el sillín de la bici
Decálogo para que mejore tu relación con el sillín de la bici

Dolor, escozor, entumecimiento, rozaduras… No hace falta que disimules, no eres la primera (ni serás la última) que se ha bajado de la bicicleta maldiciendo el sillín. “Los genitales no están diseñados para soportar nuestro peso”, explica Francesca García, osteópata, entrenadora personal y monitora de spinning. Por lo tanto, es normal que las primeras veces se rebelen. Pero que no cunda el pánico, ciclista. En un par de sesiones y con los consejos de nuestros expertos, tu entrepierna y tu bici firmarán un tratado de paz. 

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1. No sin mi culotte
Es tu mejor inversión, te ahorrará la mayoría de ¡ays! Tal y como explica María Pujol, entrenadora personal y triatleta profesional licenciada en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte, “no hay que escatimar en un buen culotte con material acolchado (badana) especial para mujer para que no se hagan pliegues”. También hay que utilizar ropa técnica de ciclismo: ajustada, transpirable y sin costuras para evitar fricciones. ¡Ah! No te abrigues mucho o la sudoración excesiva ahí abajo provocará rozaduras.

2. Ropa interior, ¿sí o no?  
¡No! Esta es la pregunta clave y después de hablar con nuestras expertas y de hacer la prueba en nuestras propias carnes, ¡viva el nudismo íntimo! Ni tangas, ni brasileñas, ni la opción más tradicional. ¡Quítatelas y olvídate de las molestias que pueden producir sus costuras! 

3. ¿Cómo empiezo?
Antes de lanzarte a la montaña o la carretera, somete tu vulva a una clase de spinning, que es mucho menos agresiva, ya que al ser una bici estática esta zona no tiene que soportar la vibración constante, que se agrava con las irregularidades del terreno. “Además, estamos hablando de sesiones de unos 45-50 minutos, frente a las salidas de horas y horas al aire libre”, apunta la entrenadora personal experta en spinning Isabel González.

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4. Tocada pero no hundida  
“Al principio notarás molestias en los isquiones, unos huesos situados en la pelvis. Esto se debe al apoyo del sillín y a la incorrecta posición de pedaleo”, afirman Mayte Ocaña, enfermera y directora asistencial, y Eva Tirado, fisioterapeuta experta en suelo pélvico, ambas de iQtra Medicina Avanzada. “Hay que tener cuidado, porque puede llegar a ser lesivo para la columna lumbar y el suelo pélvico”. Por suerte, cuando vas ganando experiencia, la pedalada mejora, aprendes la cadencia correcta del ritmo y repartes mejor las presiones en los distintos grupos.

5. En posición
¿Se pueden prevenir los dolores? Sí, toma nota: “Hay que sentarse de forma natural en el sillín, ni muy delante ni muy atrás, intentando apoyar los isquiones en la parte ancha. No olvides activar el abdomen y a la hora de escoger la resistencia o marcha, ¡no te pases!”, dice González. La altura del sillín y del manillar también son fundamentales para conseguir la posición antivaginas doloridas. 

6. El asiento  
¿Duro o blando? Contra todo pronóstico, ¡duro! “Un sillín con poca consistencia se deforma y te hace perder fuerza al transmitir la pedalada, deteriorando la técnica de pedaleo”, señala nuestra experta en spinning. ¿Y el tamaño importa? ¡Claro! Busca uno especial para mujeres y que no sea demasiado pequeño ni estrecho en la parte trasera. 

Más: Guía para subirte a la bici y comerte el mundo. 

7. A flor de piel
Montar en bici puede empeorar la situación de tu piel si la tienes especialmente sensible, así que evita usar toallitas íntimas o geles perfumados antes de salir a rodar. ¿Estás en ‘esos’ días? Olvídate de las compresas si no quieres sentir el efecto pañal de una compresa sudada (y sus roces). Hablemos sin pelos en la zona: “Que ni se te pase por la cabeza depilarte justo antes de tu sesión si no quieres que te pique todo”, advierte González.

8. Sin altibajos  
¿Verdad que limpias tus partes después de hacer deporte? ¡Pues también debes lavar tu equipo! Pero sin suavizante, ya que la ropa técnica puede perder sus propiedades.

9. Sta. Cremita
“Para evitar molestias, uso siempre crema de badana, que hace que no me salgan rozaduras tras el entrenamiento o una competición. Y utilizo aloe vera o un producto reparador si hay alguna rojez”, cuenta Pujol. También puedes lubricar la zona con vaselina, especialmente los labios y la cara interna de los muslos para que no haya fricción, sobre todo si vas a hacer una sesión larga outdoor.

10. Doctor, ¿es grave?
Nuestras expertas de iQtra Medicina Avanzada no quieren que pongas el grito en el cielo (¡al contrario!), pero “cuando el ardor vaginal persista, haya cambios en el olor y color de la orina o del flujo vaginal, dolor al ir al baño, picor persistente, dificultades al mantener relaciones sexuales o aparezcan erupciones en la piel, ¡corre al médico!”. Y esta vez, no vayas en bici, por favor.

 

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