¿Te estás pasando de rosca en el gym?

Cuidado con perder el norte y pasar de la afición a una adicción
Patricia Bonilla / Fotos: Nathaniel Welch -
¿Te estás pasando de rosca en el gym?
¿Te estás pasando de rosca en el gym?

Si empezaste yendo dos veces al gimnasio, ahora vas cinco (y te parece poco) o tu pareja se enfada porque te tiras tres horas, quizás tengas un problema. Clemente Borondo, entrenador personal de Body Factory Retiro Sur de Madrid, subraya el papel alienante que puede llegar a tener el gimnasio cuando se convierte en el centro social de tu vida. Porque una cosa es pasárselo bien y otra pasarse de vueltas, tal y como señala este experto, que ha llegado a tener hasta 60 personas en una clase de zumba, quien destaca esta actividad como uno de los “must del gym, junto con spinning, donde cada una va al ritmo que quiera, y el body combat. Esto es mucho más divertido que hacer abdominales.

1. Poquito a poco. Los expertos señalan el alto número de lesiones que se producen en el primer año de práctica deportiva. Según Carol Domínguez, entrenadora de atletismo y triatlón, determinar el grado saludable de intensidad está en relación directa con el nivel deportivo de la persona:

Iniciación: bastan dos días a la semana, en sesiones de una hora. Sin carga ni impacto (bici o elíptica). Trabaja la fuerza muscular (core y extremidades) y el suelo pélvico.

Medio-avanzado: tres o cuatro sesiones a la semana de una hora o 90 minutos como máximo. Incluye, al menos, media hora de core.

2. Un último esfuerzo y lo dejo ya... Hacer más es positivo, pero los beneficios para la salud se estabilizan pasada esa cifra, tal y como indica el investigador del ejercicio Dr. Michael J. Joyner, de la Clínica Mayo. “Es lo que los entrenadores y otros especialistas llamamos deporte-salud, frente al siguiente paso, que sería hacer ejercicio para lograr un rendimiento. Mi recomendación es analizar en qué área te mueves y sea cual sea tu motivación, hacerlo de forma controlada”, explica.

3. Así estoy más guapa. Y es que, sin darnos cuenta, la dependencia excesiva de nuestra imagen dictada por las modas nos condiciona, tal y como señala Isabel Serrano- Rosa, psicóloga clínica experta en bienestar: “Muchas veces el valor de una persona está asociado a su físico, en particular entre las mujeres”. Tal y como refiere la experta, muchas, cuando acuden a su consulta, lo hacen porque ya tienen problemas familiares. De hecho, han aumentado los casos de vigorexia, ese trastorno que hace que la persona tenga una percepción inadecuada de su cuerpo.

Pero mientras en los hombres este tipo de comportamiento se refleja con una tendencia a construir un cuerpo grande, en nosotras está más relacionada con no engordar, según Serrano-Rosa, quien apunta que este problema suele ir aparejado con otros, como desórdenes alimentarios, obsesión, depresión, carencias afectivas o estrés.

4. Be happy! El doctor Ambrosio Espinosa, traumatólogo, osteópata y profesor de meditación reflexiona sobre la creciente competitividad en el deporte, en la que se pierde el componente de disfrute y la serenidad. Y esto afecta a ambos sexos: “La gente se lesiona porque nunca tiene bastante”, señala. Y es que el exceso de deporte puede producir un importante desequilibrio en el nivel de endorfinas, que son los neurotransmisores opiáceos responsables de la sensación de placer, y provocar así una cierta adicción.

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