5 cosas que aprendí de correr ‘desnuda’ durante una semana

Sin móvil, sin música, sin pulsómetros…
Emily Abbate -
5 cosas que aprendí de correr ‘desnuda’ durante una semana
5 cosas que aprendí de correr ‘desnuda’ durante una semana

La mayoría de los días suena la alarma de mi despertador a las 6 de la mañana y a las 6:30 ya estoy fuera corriendo. Lo hago unos tres días a la semana y mi rutina siempre empieza de la misma manera -conectando mi Apple Watch- y terminan siempre igual -compartiendo una foto en Instagram-. Me da vergüenza admitirlo, pero es más que un hábito. Siempre que corro comparto mis logros en Insta y mis amigos lo ven. Además, gracias a las aplicaciones que utilizo me pueden ir animando al instante en redes sociales.

Sin embargo, últimamente he estado pensando sobre mi manera de actuar. De hecho, me siento mal cuando no corro tanto tiempo como el que debía o no hago la distancia que me planeé o voy a un ritmo muy lento… ¿qué pensarán los demás? Por eso decidí “desenchufar”. Iba a empezar a correr lo que yo denomino “desnuda”. ¿Quieres ver lo que pasó? Durante una semana hice todas mis carreras sin reloj, sin teléfono y sin música. Aquí tienes las cinco lecciones que aprendí:

1.- Sin música sientes más

Siempre me he considerado una “corredora BPM” (de “beats per minute” o “golpes por minuto”). Elegía las canciones de mi lista de reproducción con música que rondaran entre los 88 a los 90 BPM. Sinceramente, este ritmo me ha sacado muchas veces de la cama cuando lo único que me pedía el cuerpo era darme media vuelta. Soy ex bailarina y me pierdo en el ritmo. Gracias a la música descubro que 60 minutos corriendo han pasado sin darme cuenta. Pero logré apagar. Decidí salir a correr sin ningún tipo de música. Quería oír los pájaros cantando e incluso los taxis zumbando. Estaba más alerta de todo, pero me sentía más lenta y el tiempo transcurría también más lento para mí. TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR RUNNING CON MÚSICA: ENTRENA SIGUIENDO EL RITMO

2.- Mantener mi propio ritmo

He oído que hay muchas personas que mantienen el ritmo que les marca su reloj a rajatabla, a pesar de poder ir más rápido. Sin embargo, yo solo uso el reloj para controlar la distancia y registrar mis progresos. Mientras corría “desnuda de tecnología”, me notaba ansiosa. No porque necesitara esos aparatos, sino porque admito haberme convertido en “una esclava de la validación”. Poco a poco descubrí cómo mantener mi propio ritmo me hacía sentir más libre: podía que el último kilómetro lo hubiera hecho más rápido que nunca o quizás hubiera ido casi caminando… pero cada paso era gratificante.

3.- Explorar un nuevo mundo

En mi último día de detox tecnológico, estaba en un viaje de trabajo. Me reservaron un entrenamiento a tres kilómetros de mi hotel, así que decidí ir corriendo suave a modo de entrenamiento. Fueron los kilómetros más agradables que he corrido durante mucho tiempo: descubrí una ciudad nueva corriendo y, hacerlo sin tecnología, me ayudó a disfrutar de las vistas (mucho mejor que si hubiera ido sonando de fondo mi playlist favorita). Esta fue la única vez durante mi entrenamiento “desnudo” en el que no eché en falta la vibración de mi muñeca indicándome que había acabado un kilómetro y pensé “esto no es tan malo después de todo”. TE RECOMENDAMOS ESTE ARTÍCULO: USA LA FRECUENCIA CARDIACA PARA ENTRENAR

4.- Da igual si no sabes cuánto has corrido

Esto es algo que me costó un par de días aprender. En lugar de basar el éxito de mi entrenamiento en cuánta distancia había recorrido, empecé a fijarme en cómo se sentían mi cuerpo y mi mente. Después de mi tercera carrera “desnuda”, logré sentir esa sensación de paz cuando ya subía las escaleras de mi casa. No sé en cuánto tiempo lo hice, a qué ritmo iba, cuántos kilómetros cubrí, pero daba igual: mi día iba a continuar. Me sentía como si hubiera hecho algo importante solo para mí.

5.- El mundo puede esperar

Llevar un Apple Watch no sólo mide tu entrenamiento: también te hace esclava de las notificaciones que te saltan en tu muñeca. Me alertan sobre mails y llamadas telefónicas con una pequeña vibración. Reconozco que ha habido momentos en el pasado (especialmente cuando me entrenaba para una maratón), que me detenía y atendía las llamadas. Ahora que “corro desnuda” apreció que el tiempo es solo para mí.

¿La conclusión? Aunque hubo momentos durante este experimento que disfruté, correr “desnuda” no es para mí (y eso está bien). No hay nada malo en disfrutar de las métricas o de la música. Eso sí, este detox tecnológico me ayudó a relajarme un poco y disfrutar más con las carreras y… ¡¡¡no volveré a evitar un entrenamiento porque mi reloj esté desconectado!!!

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