9 posibles razones por las que te quedas sin fuerzas al hacer ejercicio

Y qué hacer cuando ni tan solo puedes empezar a practicarlo
Women's Health -
9 posibles razones por las que te quedas sin fuerzas al hacer ejercicio
9 posibles razones por las que te quedas sin fuerzas al hacer ejercicio

El esfuerzo

Empiezas a hacer ejercicio sintiéndote bien, pero tras unos minutos te cuesta respirar y te falta el aire. Suele ocurrir.

Pero ¿por qué? Revisa estas nueve posibles explicaciones de los expertos y prepárate para terminar entera tu próxima sesión en el gimnasio.

El esfuerzo

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Dulces sueños

Los días estresantes y dormir mal una noche van tan unidos como ponerte unas mallas para yoga superestrechas y que se te marque todo; y el cúmulo de estas circunstancias puede frustrar tus ejercicios. Cuando a alguien se le agotan las pilas en medio de un ejercicio, lo primero que debe hacer es analizar qué ritmo de vida ha llevado durante las últimas semanas. ¿Has dormido bien y has tenido tiempo para ti?
Es importante recordar que hacer ejercicio también estresa al cuerpo, y todos los tipos de estrés son acumulativos. Así pues si el trabajo, la falta de sueño y tus relaciones personales te están pasando factura, al hacer ejercicio tu cuerpo va a tirar la toalla fácilmente.

Añade una columna de notas en la pauta de ejercicios que sigues en el gimnasio. En ella anota cómo te sientes durante cada ejercicio concreto, tus niveles de estrés y cuánto has dormido la noche precedente. Si siempre ves que has dormido poco, que estás muy estresada y que el ejercicio te ha salido bastante mal, tendrás la evidencia delante de las narices.

Dulces sueños

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Respiración

Las alergias y el asma (provocados por el ejercicio o no) pueden hacer que respirar se convierta en una tortura. ¿Y sabes qué? Tu cuerpo no está haciendo sentadillas sin oxígeno. Cada célula de tu cuerpo, cada órgano, cada músculo necesita aire para sobrevivir y cumplir su función.

Si tienes tos, respiras con dificultad, te duele el pecho o te falta el aire durante o justo después de enfriarte, sin duda tienes que ir al médico. Puede que sufras asma provocado por el ejercicio o broncoconstricción, por la que las vías respiratorias de tus pulmones se estrechan como respuesta a un ejercicio extenuante. Y si sabes o sospechas que sufres alergias o asma, consúltale al médico de qué manera puedes abrir tus vías respiratorias en el gimnasio.

Respiración

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Proceso biológico

Intentaremos no ponernos demasiado científicos en este punto, pero cuando uno se pone en modo “bestia”, topar contra una “pared” es un proceso biológico completamente natural. Esto es lo que ocurre: durante una sesión de ejercicio de gran intensidad tu cuerpo convierte los hidratos de carbono en energía y, como consecuencia, genera pequeños iones de hidrógeno. Cuanto más te entregues al ejercicio y durante más tiempo, más se desarrollarán en tu sistema.

Como consecuencia, los niveles de pH de tu cuerpo disminuyen y este se vuelve más ácido. (Vale la pena mencionar que algunas personas suelen culpar al ácido láctico de ello, pero el lactato en realidad puede ayudar a que tengas más energía durante el ejercicio.) Si tu cuerpo se vuelve más ácido, todo se ralentiza. Las enzimas que proporcionan energía a tus músculos se vuelven menos eficientes.

Y en ese punto es cuando te da la sensación de que te estás quedando sin fuelle. Por suerte, cuanto más en forma estés, mejor acabará tu cuerpo con esos iones de hidrógeno. Así que ¡no te rindas!

Proceso biológico

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No te pases

Si te quedas medio muerta después de cada ejercicio, tarde o temprano el gimnasio acabará contigo. Si empiezas tus ejercicios demasiado rápido o no te das suficiente tiempo para recuperarte, estarás hecha un cisco al principio de cada ejercicio.

Y cuando eso ocurre, tienes que bajar el ritmo. Concédete dos días enteros, como mínimo, de recuperación por semana, así como un par de días de ejercicios más “suaves”. Una buena regla: no hagas más de dos ejercicios de alta intensidad seguidos.

No te pases

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Cuida tus niveles de hierro

Esta dolencia significa que tu sangre tiene muy pocos glóbulos rojos, que son los que transportan el oxígeno, y limita la cantidad de oxígeno que reciben las células de tu cuerpo. Si tus células no reciben suficiente oxígeno, no pueden funcionar como Dios manda. Tener unos niveles de hierro demasiado bajos, lo que les ocurre a las mujeres que reducen la ingesta de carne y de productos animales ricos en hierro o que tienen unas reglas muy fuertes, en muchos casos provoca anemia.

Otros signos de anemia son insomnio, mareo, rampas en las piernas, piel pálida y que te salgan moratones fácilmente. ¿Te resulta familiar? Visita a un médico lo antes posible y que te haga un análisis de sangre.

Cuida tus niveles de hierro

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¡A beber!

Hasta el descenso más pequeño de los niveles de fluidos provoca que la sangre se vuelva más espesa y oscura, de modo que al corazón le cuesta más bombearla y transportarla adonde necesite que vaya. Asimismo, cuando te pones a sudar a mares, sudas más que agua. También estás perdiendo electrolitos, que son vitales para que las células de tus músculos hablen entre ellas y te den energía para hacer los ejercicios.

Para estar segura de que estás bien hidratada durante los ejercicios, desvístete en el vestuario y pésate antes y después de cada sesión de gimnasio. Si has perdido más del 2 % de tu peso corporal (si pesas 63 kg, significa 1,26 kg), necesitas beber más líquido. 

¡A beber!

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Energía

Es cierto, una función tiroidea baja puede influir negativamente en tu nivel de energía en cualquier momento, pero si sueles sentirte fatigada al hacer ejercicio, y no encuentras otro motivo, vale la pena consultar con un médico sobre posibles problemas de tiroides. El hipotiroidismo, por el cual la pequeña glándula en forma de mariposa que tienes en el cuello no produce suficientes hormonas tiroideas, puede provocar unos niveles de energía extremadamente bajos, así como también pérdida de peso, decaimiento y dolor muscular.

Y aunque sea muy común —una de cada ocho mujeres tendrá algún tipo de problema de tiroides a lo largo de su vida—, un 60% de las personas que padecen esta dolencia no son conscientes de que el tiroides es el culpable de sus síntomas, según la American Thyroid Association.

Energía

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Lo que comes

Esta es una de las principales razones entre las mujeres que hacen ejercicio para perder peso. Aunque tienes que quemar más calorías de las que ingieres para perder peso, también necesitas consumir suficientes calorías (en especial de hidratos de carbono) para obtener la energía necesaria para hacer ejercicio y poder quemar calorías en el gimnasio.

De modo que si lo pasas mal en el gimnasio y resulta que estás haciendo dieta, intenta incrementar la ingesta de calorías y de hidratos de carbono (de verdad, evita cualquier dieta cetogénica muy baja en hidratos de carbono). La mayoría de mujeres necesitan entre 1.200 y 1.400 calorías al día para tener unos niveles de energía saludables.

Lo que comes

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Azúcar en sangre

A menos que ya tengas un problema con el nivel de azúcar en sangre —o estés haciendo una de esas dietas bajas en hidratos de carbono—, una bajada de energía probablemente no se deba a un descenso de los niveles de azúcar en sangre. Sino que podría deberse a un descenso de los niveles de glucógeno.

El glucógeno es la forma como el cuerpo almacena los hidratos de carbono, y se codea con tus músculos y el hígado. El glucógeno que se almacena en tus músculos es la fuente de energía preferida de tu cuerpo. Sin embargo, una vez agotas todo ese glucógeno, por ejemplo durante una sesión de ejercicio de una hora o más, tu cuerpo pasa a buscar el glucógeno que tienes en el hígado para obtener energía. Por desgracia, eso requiere tiempo y no es tan eficiente.

Es como ir al supermercado en vez de al armario de la cocina a buscar algo para comer. La única forma de tener más glucógeno en los músculos es comiendo hidratos de carbono simples. Las bebidas y barritas energéticas son una buena solución para obtener un aporte energético instantáneo.

Azúcar en sangre

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