5 formas de ponerte en forma jugando

¡Saca la niña que llevas dentro!
Amalia Panea -
5 formas de ponerte en forma jugando
5 formas de ponerte en forma jugando

De cría podías pasarte horas jugando al “pilla-pilla” o saltando a la cuerda sin la necesidad de entrenadores o apps de fitness. Deseabas que el recreo no terminará nunca. Y, por supuesto, tu motivación para jugar con tus amigas no eran unos abdominales marcados o un culo más firme. Lo único que buscabas era divertirte. ¿Por qué no recuperar ese espíritu infantil? Eva Peréz y Mónica Loureiro, de ON coaching, expertas en entrenamiento para el aprendizaje nos explican que “cuando el ¡vamos a jugar! es sustituido por una rutina estructurada de entrenamiento, las emociones positivas hacia el ejercicio disminuyen notablemente”.

1. Vuelve a los básicos
“El sector del fitness se está inspirando en el movimiento original del cuerpo. De hecho, es la forma en la que los niños adquieren la motricidad y no a base de ejercicios. Peri la vida actual nos aleja de muchas capacidades innatas y las olvidamos. Por ello, hoy existe una nueva filosofia de entrenamiento que incorpora el arrastre, la tracción rodar y rotar” apunta Bruno Suárez, propietario de Entrena Madrid. ¿El objetivo? Ayudar a mejorar notablemente la fuerza y funcionalidad de cuello, caderas, rodillas o tobillos.
¡Hora de jugar! Saltar a la cuerda, boxear, patinar  y hasta hacer ondas de break dance es básico en el entrenamiento. “Sorprenderte a ti misma, hacer algo distinto, es fundamental en la práctica del ejercicio” afirma Susana Vega, experta en movimiento inteligente y directora de MCM Evoluzion. Una propuesta para divertiré incluso calentando: el arrastre del oso. ¡Toma nota del procedimiento! A cuatro patas, con la espalda plana y el abdomen apretado, eleva la cadera para despegar las rodillas. Arrástrate hacia delante 30-60 segundos, descansa 30 segundos y repite dos veces. Alterna pasos de mamá osa (flexibilidad) con pasitos cortos y rápidos de osezno (coordinación).

2. Con amigas
¿Solías correr por todas partes con tus amigas cuando eras pequeña? ¡Sigue haciéndolo! Se ha demostrado que las mujeres que forman equipo con alguien bien entrenado incrementan el tiempo que dedican al ejercicio hasta un 200%. Ejercitarte en grupo aumenta tu compromiso (pueden enfadarse si abandonas) y disminuye la posibilidad de terminar antes de tiempo (porque hablar distrae). “Compañía y variedad son el cóctel perfecto para mantenerse fieles al entrenamiento” dice Suárez.
¡Hora de jugar! ¿Te acuerdas de la “carretilla”? ¡Es genial para quemar calorías! Que tu compañera coloque se coloque en posición de flexiones y tú detrás. Agarra sus espinillas y levántala del suelo sosteniéndola con una pierna en cada lado de tu cintura. Haz que ande sobre las palmas de las manos tan rápido como le sea posible durante 30 segundos. Bájala y cambiad. Realizad tres series.

3. Disfruta al aire libre
Antes contabas los segundos para salir a la calle. ¿Por qué ahora tienes que resignarte a esa elíptica con monitor de televisión? “Entrenar en el exterior y sin ningún equipo adicional puede hacer que tus ejercicios sean más divertidos, satisfactorios, creativos y eficaces” afirma Susana Vega. “Por no mencionar el cambio de terreno y la resistencia que te pueden aportar los diferentes obstáculos aumentarán tu gasto energético”, añade.
¡Hora de jugar! Busca una amiga, salid fuera y jugad al “espejito, espejito”: poneos cara a cara separadas entre 70 cm y 1m. Durante 30-60 segundos, tu compañera tiene que imitar, como si fuera tu reflejo, todos tus gestos. Tú muévete tan rápido como sea posible, haciendo todos los ejercicios que se te ocurran, zancadas, saltos, sentadillas, carreras laterales – para intentar romper su “reflejo” o hacer que se canse y tenga que parar. Cuando se acabe el tiempo, descansad de 30 a 60 segundos e invertid tornas. Haced tres serie. ¿Quién gana? La que consiga dos de tres.

4. Haz zigzag
De niños nos movemos por todas partes, pero la mayoría de entrenamientos siguen patrones repetitivos, en el mismo plano de movimiento y centrándose en la parte anterior del cuerpo. “La funcionalidad mejora cuando nos desplazamos en todos los planos y pilares del movimiento, lo que contrarresta la gravedad, que desfía la postura correcta”, explica Bruno Suárez.
¡Hora de jugar! Hincha tres globos y tíralos al aire tan alto como puedas. Necesitarás concentración y reflejos de Ninja para mantenerlos todos en el aire durante 60 segundos. Repítelo de tres a cinco veces y tendrás un calentamiento que te hará subir las pulsaciones.

5. Apuesta a ganar
“En los juegos de los más pequeños siempre suele haber ganadores y perdedores. Competir te hace subir la intensidad sin darte cuenta”, recuerda Suárez. Intenta recuperar esa mentalidad apostando algo de poco valor, por ejemplo, los zumos de después del ejercicio. “Pero no te olvides de fomentar también la cooperación: si ganas siempre, tu compañera puede perder la motivación”, añade.
¡Hora de jugar! Practica con una amiga esta versión del “tú la llevas”: poneos cara a cara con las manos cruzadas sobre el pecho. A la voz de: “Ya”, debéis intentar golpear el muslo de la otra. Imaginad que estáis en un combate de espadas a lo Piratas del Caribe y dad saltos, haced sentadillas y giros para evitar que os toque la otra (no vale pegar las manos sobre los muslos para que no te den). La primera en dar 10 veces gana.

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