Cómo controlar tu pulso

Utiliza un pulsímetro para medir tu evolución y marcar el ritmo
Patricia Bonilla -
Cómo controlar tu pulso
Cómo controlar tu pulso

¿Alguna vez te has parado a escuchar tu corazón? Cuanto más ejercites este músculo, más sangre será capaz de impulsar y, por tanto, más oxígeno y nutrientes llegarán a tus músculos. Su bombeo produce unas ondas en las arterias de todo el cuerpo que permiten saber a qué frecuencia cardiaca está trabajando. Y este dato es el indicador más fiable para fijar la intensidad de tu entrenamiento, frente a otras sensaciones más subjetivas, como el esfuerzo percibido o la respiración.

Tu corazón bombea entre 5 y 7 litros de sangre por minuto, con 60/80 latidos en reposo, dependiendo de factores genéticos, psicológicos, ambientales y de la intensidad y el tiempo del ejercicio. Las pulsaciones en reposo disminuirán conforme mejore tu nivel de entrenamiento, ya que tu corazón será más grande y necesitará menos latidos para impulsar la sangre.

Para comprobar tu pulso en reposo, hazlo al levantarte, en la muñeca o en el cuello, durante tres días y calcula el promedio. El segundo valor que te interesa conocer es tu pulso máximo, que puedes calcular de forma genérica restando tu edad a 220 pulsaciones. Aunque lo ideal, según indica el doctor Manuel Rabadán, es “realizarse, al menos una vez al año, en un centro médico-deportivo una prueba de esfuerzo en tapiz rodante para medir la capacidad máxima de tu corazón y verificar si funciona todo correctamente”.

Y como acaba de empezar el invierno, queremos que afrontes la temporada súper motivada para mejorar tu marca, correr una (media) maratón o, simplemente, entrenar tres días a la semana. Ahí van cinco consejos para no rendirse:

1. Objetivos: Proponte un plan realista y prioriza. Un entrenador te ayudará a definir objetivos, pero tú tienes que cumplirlos.

2. Dedicación: No abarques demasiado, este periodo del año ya es suficiente.

3. De lo general a lo específico: sentar la base sobre la que progresar sin lesionarte lleva de seis a ocho semanas.

4. Intensidad: No hagas dos días seguidos de entrenamiento intenso: alterna uno fuerte (sesión de fuerza) con uno suave (rodaje) o un parón.

5. El descanso es parte del entrenamiento. Sin él, gastarás tu energía. Modera la intensidad a principio de temporada para no llegar agotada a la competición. Lento ahora será rápido después: la paciencia y la constancia son virtudes de una buena runner.

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