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kindfulness: Mola ser amable

¿Te apetece probarlo... aunque solo sea por egoísmo?
, 11-12-2017

Practica el ‘kindfulness’

Practica el ‘kindfulness’

Si no lo haces por los demás, al menos, hazlo por ti misma. Practica el ‘kindfulness’ y no solo conseguirás un mundo mejor, sino que liberarás más dopamina e incrementarás tu nivel de felicidad. ¿Te apetece probarlo... aunque solo sea por egoísmo?

Ser adulto consiste principalmente en evitar todo aquello con lo que tus padres te bombardearon de niño, ¿verdad? Comer coliflor hervida (si lleva salsa de queso, ya es otra cosa), aprender a programar el vídeo (haber visto mil veces la serie completa de El príncipe de Bel Air ha resultado muy útil, ¿no?) y ser amable con los demás. Ay, pues justo en eso no habíamos caído, ¿a que no? ¡Ups! Los expertos ahora nos instan a volver a practicar la amabilidad, por nuestra salud mental y por el bien de los demás.

UNA MIRADA AMABLE
Estamos viviendo el resurgimiento de la amabilidad, y eso es algo bueno. Parece que se debe a la creciente moda del mindfulness, pero no de la manera que crees. Ha quedado demostrado en numerosas ocasiones que esta práctica, que consiste en ser consciente de lo que te rodea y de los pensamientos y emociones que hay dentro de ti, tiene un efecto positivo en tu salud corporal y mental. Aun así, seguir esta tradición budista como si fuera un simple concepto aislado, sin tener en cuenta la calidez, la benevolencia y la generosidad (o sea, la amabilidad) con la que los budistas siguen la práctica, significa que, además de no haber comprendido nada, le hacemos un flaco favor a nuestra salud mental.

“El mindfulness sin bondad se vuelve adusto, aburrido y frío”, comenta el experto Shamash Alidina. “Pero si cuando estás en plena sesión te centras en el kindfulness, basado en la bondad plena, te acordarás de ser misericordioso y bueno y sacarás lo mejor que llevas dentro”, añade. TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR: DESCONECTA (DE VERDAD) CON EL MINDFULNESS

Como analogía, imagínate un bar de zumos: kindfulness sería como un supernutriente en polvo que le echas a un smoothie. Además de todos los beneficios del mindfulness, llevaría también una gran carga proteica para mayor impacto.

La cosa podría ser grave si por naturaleza eres un poquito narcisista. La Universidad de Ámsterdam (Holanda) ha descubierto que focalizarse en el aquí y en el ahora puede volver a las personas egocéntricas aún más egoístas, al hacer que se fijen menos en los demás y se centren en sus propios pensamientos. Según un estudio de la Universidad del Sur Sewanee (EE.UU.) realizado acerca de 500 personas, aquellos participantes que llevaron a cabo actos de bondad se sintieron más felices o notaron un subidón que no sintieron los que se centraron en ser amables consigo mismos.

“Hacer algo por los demás le brinda a la gente la oportunidad de sentir emociones positivas, como alegría, felicidad y amor”, explica la directora del estudio, la doctora Katherine Nelson. También se cree que los actos de bondad aumentan la dopamina, un neurotransmisor que controla los niveles de placer y las respuestas emocionales del cerebro. Luego está el argumento de que hoy en día ansiamos la bondad más que nunca porque, en fin, hablando en plata, el mundo está patas arriba.

Bernadette Russell cuenta en su libro The Little Book of Kindness cómo el compromiso de hacer un acto bondadoso con un extraño cada día durante un año cambió su vida y la de su entorno. Según ella, dado el estrés del día a día y el torrente de malas noticias que recibimos constantemente, no es extraño que busquemos desesperadamente la amabilidad y que en un momento la soltamos como si fuera una patata caliente. “No puedes arreglarlo todo, pero si te concentras en ser amable contigo mismo, en reconocer los gestos de los demás o en tratar de localizar historias de bondad a lo ancho mundo, eso ayudará a que disminuya tu ansiedad, como me sucedió a mí”, comenta.

¿Se trata de dejar de cotillear sobre lo mal que le quedaba a tu amiga el vestido de novia y empezar a donar dinero a las ONGs? Pues no, precisamente. Kindfulness no es solo ser bueno con las personas, como te enseñaron tus padres en la infancia. Es mucho más. Veamos. “La mente viaja al pasado y al futuro y, debido a la forma en la que funciona el cerebro, a menudo te detienes en pensamientos negativos”, explica Alidina. “No obstante, kindfulness va de asegurar que tu consciencia del momento presente es amable y solidaria. Así que si tienes pensamientos negativos o te enfrentas a una emoción difícil, has de activar tu lado protector y benévolo, y no el más crítico y censor, que es el que entra en funcionamiento por defecto”.

El monje budista Ajahn Brahm, que acuñó el término kindfulness en su libro del mismo título, explica que el concepto “refuerza la capacidad para cuidarnos a nosotros mismos, y al atender nuestra mente, nos convertimos en una fuerza más amable y dispuesta a hacer el bien en este mundo”. 

¿Estás lista para subir de nivel? Sigue leyendo:

Practica el ‘kindfulness’

Si no lo haces por los demás, al menos, hazlo por ti misma. Practica el ‘kindfulness’ y no solo conseguirás un mundo mejor, sino que liberarás más dopamina e incrementarás tu nivel de felicidad. ¿Te apetece probarlo... aunque solo sea por egoísmo?

Ser adulto consiste principalmente en evitar todo aquello con lo que tus padres te bombardearon de niño, ¿verdad? Comer coliflor hervida (si lleva salsa de queso, ya es otra cosa), aprender a programar el vídeo (haber visto mil veces la serie completa de El príncipe de Bel Air ha resultado muy útil, ¿no?) y ser amable con los demás. Ay, pues justo en eso no habíamos caído, ¿a que no? ¡Ups! Los expertos ahora nos instan a volver a practicar la amabilidad, por nuestra salud mental y por el bien de los demás.

UNA MIRADA AMABLE
Estamos viviendo el resurgimiento de la amabilidad, y eso es algo bueno. Parece que se debe a la creciente moda del mindfulness, pero no de la manera que crees. Ha quedado demostrado en numerosas ocasiones que esta práctica, que consiste en ser consciente de lo que te rodea y de los pensamientos y emociones que hay dentro de ti, tiene un efecto positivo en tu salud corporal y mental. Aun así, seguir esta tradición budista como si fuera un simple concepto aislado, sin tener en cuenta la calidez, la benevolencia y la generosidad (o sea, la amabilidad) con la que los budistas siguen la práctica, significa que, además de no haber comprendido nada, le hacemos un flaco favor a nuestra salud mental.

“El mindfulness sin bondad se vuelve adusto, aburrido y frío”, comenta el experto Shamash Alidina. “Pero si cuando estás en plena sesión te centras en el kindfulness, basado en la bondad plena, te acordarás de ser misericordioso y bueno y sacarás lo mejor que llevas dentro”, añade. TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR: DESCONECTA (DE VERDAD) CON EL MINDFULNESS

Como analogía, imagínate un bar de zumos: kindfulness sería como un supernutriente en polvo que le echas a un smoothie. Además de todos los beneficios del mindfulness, llevaría también una gran carga proteica para mayor impacto.

La cosa podría ser grave si por naturaleza eres un poquito narcisista. La Universidad de Ámsterdam (Holanda) ha descubierto que focalizarse en el aquí y en el ahora puede volver a las personas egocéntricas aún más egoístas, al hacer que se fijen menos en los demás y se centren en sus propios pensamientos. Según un estudio de la Universidad del Sur Sewanee (EE.UU.) realizado acerca de 500 personas, aquellos participantes que llevaron a cabo actos de bondad se sintieron más felices o notaron un subidón que no sintieron los que se centraron en ser amables consigo mismos.

“Hacer algo por los demás le brinda a la gente la oportunidad de sentir emociones positivas, como alegría, felicidad y amor”, explica la directora del estudio, la doctora Katherine Nelson. También se cree que los actos de bondad aumentan la dopamina, un neurotransmisor que controla los niveles de placer y las respuestas emocionales del cerebro. Luego está el argumento de que hoy en día ansiamos la bondad más que nunca porque, en fin, hablando en plata, el mundo está patas arriba.

Bernadette Russell cuenta en su libro The Little Book of Kindness cómo el compromiso de hacer un acto bondadoso con un extraño cada día durante un año cambió su vida y la de su entorno. Según ella, dado el estrés del día a día y el torrente de malas noticias que recibimos constantemente, no es extraño que busquemos desesperadamente la amabilidad y que en un momento la soltamos como si fuera una patata caliente. “No puedes arreglarlo todo, pero si te concentras en ser amable contigo mismo, en reconocer los gestos de los demás o en tratar de localizar historias de bondad a lo ancho mundo, eso ayudará a que disminuya tu ansiedad, como me sucedió a mí”, comenta.

¿Se trata de dejar de cotillear sobre lo mal que le quedaba a tu amiga el vestido de novia y empezar a donar dinero a las ONGs? Pues no, precisamente. Kindfulness no es solo ser bueno con las personas, como te enseñaron tus padres en la infancia. Es mucho más. Veamos. “La mente viaja al pasado y al futuro y, debido a la forma en la que funciona el cerebro, a menudo te detienes en pensamientos negativos”, explica Alidina. “No obstante, kindfulness va de asegurar que tu consciencia del momento presente es amable y solidaria. Así que si tienes pensamientos negativos o te enfrentas a una emoción difícil, has de activar tu lado protector y benévolo, y no el más crítico y censor, que es el que entra en funcionamiento por defecto”.

El monje budista Ajahn Brahm, que acuñó el término kindfulness en su libro del mismo título, explica que el concepto “refuerza la capacidad para cuidarnos a nosotros mismos, y al atender nuestra mente, nos convertimos en una fuerza más amable y dispuesta a hacer el bien en este mundo”. 

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La ‘meditación de amor incondicional’

Atrévete con la ‘meditación de amor incondicional’ (o ‘metta’, como lo llaman los budistas), que consiste en repetir frases relacionadas con lo que esperas para ti y para los demás. Según una investigación publicada en la revista Emotion, una sola sesión de menos de 10 minutos basta para aumentar los sentimientos de conexión social y positividad hacia los otros. Además, un estudio de Clinical Psychology & Psychotherapy demostró que la meditación centrada en el amor incondicional ayuda a vencer la autocrítica, aumenta la autocompasión y mejora los síntomas de la depresión entre individuos propensos a ella (y los cambios se notan hasta tres meses después). Estudios más profundos revelan que este tipo de meditación alivia la angustia asociada al malestar físico, por lo que resulta muy beneficiosa para dolencias como migrañas y dolor crónico de espalda.

POR EL BIEN COMÚN

¿Así que quieres sacar a flote la bondad que llevas dentro pero no sabes por dónde empezar? Lo más fácil es incorporarla a tu rutina diaria para que se convierta en algo habitual. “Prueba con un acto de generosidad al día, ya sea tener una palabra amable con tus compañeros de trabajo, hacer meditación sobre el bien o dar un paso hacia delante en una estrategia de bondad a largo plazo”, sugiere David Jamilly, fundador de Kindness UK. Russell aconseja iniciarse de forma sencilla: “Basta con empezar a sonreír a las personas que tienes alrededor, pensar lo mejor de los demás o ceder el sitio en el autobús; no hacen falta grandes gestos”.

Y según los expertos, como ocurre con la caridad, la bondad también empieza por uno mismo. “La amabilidad hacia nosotros es muy importante”, comenta Chloe Brotheridge, hipnoterapeuta clínica y autora de The Anxiety Solution. “La empatía hacia uno mismo, que básicamente consiste en tratarte con la benevolencia y comprensión que brindarías a un buen amigo, aumenta la sensación de bienestar y baja los niveles de estrés y ansiedad. A veces creemos que tenemos que ser duros con nosotros mismos para hallar la motivación necesaria para hacer algo bien o ser mejores, pero ser demasiado crítico consigue lo opuesto: merma nuestro entusiasmo y hace que perdamos las ganas de esforzarnos en alcanzar nuevas metas. Si somos amables con nosotros estamos protegiéndonos contra el fracaso, y eso nos permite intentarlo todo una y otra vez”, añade Brotheridge.

“La amabilidad siempre ha sido inherente a nosotros. Somos más felices cuando tratamos a los demás de manera generosa o cuando se dirigen a nosotros con amabilidad. Solo tenemos que recordar de tanto en tanto que, para que una sociedad funcione mejor, hemos de ser empáticos y comprensivos con los otros”, concluye Russell. ¡Venga, acércate y deja que te dé un abrazo!


Engánchate a la bondad

“Ser amable contigo mismo y con los demás es calmante y reconfortante”, según el experto en ‘mindfulness’ Shamash Alidina. Sigue sus cuatro pasos y empieza a practicar.

Siéntate en una posición cómoda o túmbate boca arriba. Por si no lo sabías, eso es ser amable con tu cuerpo.

Realiza tres respiraciones profundas y sonríe suavemente. Conseguirás relajar el cuerpo y la mente y te será más fácil cultivar la amabilidad contigo misma. Y ADEMÁS: 10 BENEFICIOS DE CONTROLAR LA RESPIRACIÓN

Sé consciente de cualquier sensación difícil que notes en el cuerpo y pregúntate: “¿Cómo puedo cuidarme de la mejor manera en este momento?”.

Repítete: “Querida mente, puedes pensar en lo que te apetezca, no voy a controlarte. Estoy aquí para ser amable contigo”. ¡Que se sienta libre!

NO TE PIERDAS: EMPIEZA A ENTRENAR TU MENTE PARA LLEVAR TU VIDA A OTRO NIVEL

 


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