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Enganchada a la cafeína

¿Pero sabes qué efectos tiene tanto café en tu organismo?
Women's Health , 06-09-2017

Cafeteros anónimos

Cafeteros anónimos

Reconócelo. Las 599 tazas que te tomas cada año te delatan: has caído presa de los encantos de la droga psicoactiva y estimulante más consumida del mundo y eres incapaz de renunciar a ella (especialmente por la mañana). ¿Pero sabes qué efectos tiene tanto café en tu organismo?

Días y días con el mismo ritual. Suena la alarma del móvil y un zombi se arrastra hasta la cocina. El mismo que emite un gruñido de satisfacción cuando entre sus manos descansa la primera, aromática y deliciosa taza de café del día. Ni que decir tiene que el zombi soy yo, capaz de abandonar adicciones igual de placenteras (el que haya dejado de fumar y las patatas fritas me entiende), pero inútil a la hora de abandonar la cafeína. Sin ella, la vida no tiene sentido. Bueno, la vida sí, pero mis pensamientos no.

Yo hubiera sido una buena candidata para el estudio de la Universidad Johns Hopkins. En él se puso nombre a lo que nos sucede si no completamos nuestro cupo diario frente a la cafetera: trastorno por consumo de cafeína. Formo parte de ese porcentaje de la población que si renuncia a esta sustancia se ve invadida por un malestar griposo con dolor de cabeza, fatiga y arranques de mala leche incluidos. Si organizáramos una reunión de “cafeteros anónimos” el 91% de los españoles se pasaría por ella y más de la mitad (el 52%) reconocería que recurre a esta bebida para mantenerse despierto y un tercio (el 30%), para mejorar su rendimiento.

Es más, tres de cada 10 estudiantes no es capaz de acercarse a un libro sin una taza de café en la mesa; siete de cada 10 conductores lo ha usado para mantenerse alerta y seis de cada 10 de nosotros hemos recurrido a él para concentrarnos, o eso afi rman las estadísticas de la Federación Española del Café. ¿Acaso la horchata o la leche con cacao no son capaces de espabilarte? Pues no, porque no son drogas. Pero... 

Cafeteros anónimos

Reconócelo. Las 599 tazas que te tomas cada año te delatan: has caído presa de los encantos de la droga psicoactiva y estimulante más consumida del mundo y eres incapaz de renunciar a ella (especialmente por la mañana). ¿Pero sabes qué efectos tiene tanto café en tu organismo?

Días y días con el mismo ritual. Suena la alarma del móvil y un zombi se arrastra hasta la cocina. El mismo que emite un gruñido de satisfacción cuando entre sus manos descansa la primera, aromática y deliciosa taza de café del día. Ni que decir tiene que el zombi soy yo, capaz de abandonar adicciones igual de placenteras (el que haya dejado de fumar y las patatas fritas me entiende), pero inútil a la hora de abandonar la cafeína. Sin ella, la vida no tiene sentido. Bueno, la vida sí, pero mis pensamientos no.

Yo hubiera sido una buena candidata para el estudio de la Universidad Johns Hopkins. En él se puso nombre a lo que nos sucede si no completamos nuestro cupo diario frente a la cafetera: trastorno por consumo de cafeína. Formo parte de ese porcentaje de la población que si renuncia a esta sustancia se ve invadida por un malestar griposo con dolor de cabeza, fatiga y arranques de mala leche incluidos. Si organizáramos una reunión de “cafeteros anónimos” el 91% de los españoles se pasaría por ella y más de la mitad (el 52%) reconocería que recurre a esta bebida para mantenerse despierto y un tercio (el 30%), para mejorar su rendimiento.

Es más, tres de cada 10 estudiantes no es capaz de acercarse a un libro sin una taza de café en la mesa; siete de cada 10 conductores lo ha usado para mantenerse alerta y seis de cada 10 de nosotros hemos recurrido a él para concentrarnos, o eso afi rman las estadísticas de la Federación Española del Café. ¿Acaso la horchata o la leche con cacao no son capaces de espabilarte? Pues no, porque no son drogas. Pero... 


Vayamos al grano

La cafeína es la sustancia psicoactiva más consumida en el mundo (se calcula que la ingiere el 80% de la población mundial), ya sea en forma de café o como ingrediente de bebidas gaseosas y energéticas. Es una antagonista de unos receptores cerebrales llamados receptores de adenosina. Cuando actúa sobre ellos hace que se eleven los niveles de los neurotransmisores que nos ponen alerta (dopamina, glutamato, adrenalina…). “Incluso hay estudios que muestran que cuando se está tomando cafeína la conectividad, es decir, las conexiones que hay entre las diferentes áreas del cerebro, es distinta a cuando uno no la está ingiriendo. O, lo es que lo mismo, tomar cafeína tiene una infl uencia muy signifi cativa sobre diferentes partes del cerebro”, explica el doctor Pablo Irimia, neurólogo y vocal de la Sociedad Española de Neurología. TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR: EL CAFÉ ALARGA LA VIDA, PERO... 

Los españoles le hemos cogido el gusto a alterar nuestro sistema nervioso con esta metilxantina. De hecho, hemos convertido el “tomarse un café” en un acto social. Pero la realidad es que nuestra forma de degustar esta bebida haría que a Juan Valdés y sus mulas se les rompiera el corazón. “La cultura del café es muy reciente en nuestro país –confi rman Axel Simón y Celia Millet, de la Fundación Iecafé–. Se consumen 4,4 kg de media por persona y año (estamos en el puesto 19 del ranking) y el 62% de la personas lo toman con leche y azúcar porque estamos acostumbrados a que sea de mala calidad: agrio; quemado; amargo; o tostado con azúcar, el denominado torrefactado, que es perjudicial para la salud”.

COCTELERA ADRENALÍTICA

Con este diagnóstico cuesta creer que nos queden ganas de hacer los viajes necesarios a la cafetería para superar los 300 mg que la EFSA (la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria) ha establecido como tope de consumo diario de cafeína. Pero los hacemos, aunque todos lo tenemos claro: tres de cada cuatro españoles consideran que el consumo moderado de café es saludable, según el estudio Hábitos y actitud de los españoles frente al consumo del café. El problema es que solo el 3% de ellos es capaz de cifrar ese “moderado”. Y ADEMÁS: BEBÍ TÉ MATCHA EN LUGAR DE CAFÉ UNA SEMANA Y ESTO FUE LO QUE OCURRIÓ


Gran estimulante

El panorama se complica porque la familia de la cafeína no para de crecer. Ya hay disponibles hasta chicles con este ingrediente en las farmacias... Y, por supuesto, están las bebidas energéticas, que contrariamente a su nombre, no aportan más energía, sino más cafeína.

Su consumo no ha parado de aumentar en los últimos años, y no todo el mundo las ingiere a altas horas de la madrugada y combinadas con alcohol para ver amanecer. Un estudio de la Universidad Camilo José Cela comprobó cómo más del 50% de los deportistas las usan en los entrenamientos y antes de las competiciones. Como intuían los atletas, a golpe de cafeína su rendimiento deportivo se incrementaba entre un 3% y un 7%. Pero también los casos de insomnio, el estado de activación, el nerviosismo… Para otros los problemas llegan antes incluso de acercarse a un refresco rico en burbujas y cafeína.

“En las personas que sufren dolores de cabeza es relativamente común ver que han estado incrementando su ingesta de cafeína hasta que desarrollan un dolor asociado al consumo excesivo y se tienen que desintoxicar”, explica el doctor Pablo Irimia. Y los hay que no necesitan sufrir migraña para meterse en problemas por tomarse un café: sus genes ya han decidido por ellos.

La cafeína se metaboliza en el hígado gracias a una enzima (la CYP1A2), pero hay personas que viven con una variante genética que hace que esa enzima tenga poca actividad. Estos individuos si se toman tres cafés al día tienen tres veces más riesgo de sufrir un infarto a los 10 años de haber iniciado este nivel de ingesta excesiva. Si son cuatro tazas, el peligro se multiplica por ese mismo número. ¿Y qué les pasa al resto de los mortales? “Aparecen alteraciones musculares, problemas de corazón, como taquicardia o una pequeña arritmia, sensación de incomodidad e inquietud, que a veces requiere tratamiento”, afirma el doctor Irimia. A esta lista la EFSA añade otros perjuicios: problemas de sueño, ardor de estómago, ansiedad, variaciones en el comportamiento, afectación del sistema nervioso central y, a largo plazo, osteoporosis.

UN RISTRETTO EQUILIBRADO

La realidad es que pasarse de esa raya es sencillo y ocurre casi sin darse cuenta. Por ejemplo, en el caso del café, la variedad arábica tiene entre un 1% y un 1,5% de cafeína y la robusta entre un 2% y un 3%. Normalmente no tienes ni idea de qué es lo que sale de la máquina de vending del trabajo (aunque intuyes que nada bueno). “Los robustas tienen el doble de cafeína (y una calidad inferior) y es el café más consumido en España. Pero la cafeína total de un café también depende del modo de extracción”, advierten Axel simón y Celiz Millet.

Un estudio realizado en 2014, en el que se analizaron cafés servidos en Parma, Glasgow y Pamplona, observó una variación de contenido de cafeína. De los 97-127 mg por taza pamplonica a los 275 mg británicos. Pero no todo lo que tiene que ver con esta bebida son malas noticias. “El café también es rico en sustancias con efectos antioxidantes, concretamente en polifenoles, y contiene pequeñas cantidades de algunos minerales, como potasio, fósforo, selenio, magnesio, algunas vitaminas del grupo B (ácido pantoténico y ácido fólico) y algo de vitamina K.

Nuestro consejo: elige el que sí sabe y no pases nunca de tres tazas de café diarias (o seis, si lo tuyo es el té) para aprovechar todo lo bueno de la cafeína y ninguno de sus efectos secundarios.

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