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Ejercita tu mente

Entrenando el cerebro puedes mejorar tu rendimiento. Pero aún hay más.
Women's Health , 20-11-2017

Entrenando la mente

Entrenando la mente

En apariencia, soy una persona ordenada y tranquila. Me encanta hacer listas. Tengo la capaz de desempeñar tres trabajos: soy profesora universitaria, escritora y monitora de yoga. Pero por dentro… tengo un montón de ideas que saltan como caballos desbocados, por no hablar de cuando mi cerebro se declara abiertamente en huelga y me encuentro mirando un vídeo de maquillaje en YouTube en lugar de estar preparando una práctica de yoga. En ocasiones me falla la memoria en mitad de una clase o consulto el croquis de la esterilla durante una asana, y eso no es zen.

Los neurocientíficos están de acuerdo en que la vida moderna nos está cambiando el cerebro. Nuestro pensamiento es superficial, cada día nos resulta más difícil concentrarnos y olvidamos funciones cognitivas básicas, como el cálculo y la memoria. Malo, malo. TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR: ENTRENA TU MEMORIA AL DÍA EN MENOS DE 20 MINUTOS

Pero también nos aseguran que el cerebro puede ejercitarse. ¡Hurra! No se aceptan excusas del tipo “se me dan fatal las matemáticas”, el entrenamiento cerebral pone en marcha los circuitos neuronales y fortalece las conexiones sinápticas de la zona responsable de entender trigonometría. Entonces, ¿podemos activar nuestra masa gris de la misma manera que entrenamos el cuerpo?

Entrenando la mente

En apariencia, soy una persona ordenada y tranquila. Me encanta hacer listas. Tengo la capaz de desempeñar tres trabajos: soy profesora universitaria, escritora y monitora de yoga. Pero por dentro… tengo un montón de ideas que saltan como caballos desbocados, por no hablar de cuando mi cerebro se declara abiertamente en huelga y me encuentro mirando un vídeo de maquillaje en YouTube en lugar de estar preparando una práctica de yoga. En ocasiones me falla la memoria en mitad de una clase o consulto el croquis de la esterilla durante una asana, y eso no es zen.

Los neurocientíficos están de acuerdo en que la vida moderna nos está cambiando el cerebro. Nuestro pensamiento es superficial, cada día nos resulta más difícil concentrarnos y olvidamos funciones cognitivas básicas, como el cálculo y la memoria. Malo, malo. TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR: ENTRENA TU MEMORIA AL DÍA EN MENOS DE 20 MINUTOS

Pero también nos aseguran que el cerebro puede ejercitarse. ¡Hurra! No se aceptan excusas del tipo “se me dan fatal las matemáticas”, el entrenamiento cerebral pone en marcha los circuitos neuronales y fortalece las conexiones sinápticas de la zona responsable de entender trigonometría. Entonces, ¿podemos activar nuestra masa gris de la misma manera que entrenamos el cuerpo?


Probamos Active Memory

Si haces una búsqueda en Google con las palabras “entrenamiento cerebral”, encontrarás miles de páginas que prometen de todo, desde mejorar la memoria hasta tener pensamientos más positivos o aumentar la creatividad. Pero, ¿son eficaces? ¿Tenemos que reservar 20 minutos para ejercicios mentales como parte de nuestra rutina de entrenamiento diario? Robert Wood es un psicólogo cognitivo del Instituto de Neurociencia y Salud Mental Florey de la Universidad de Melbourne (Australia) y forma parte del equipo que ha desarrollado el programa de entrenamiento cerebral Active Memory durante cuatro años. “Lo que nos preocupa es si hay mejoría cada día. Nosotros así lo creemos, y también las personas que siguen el programa”, explica.

El escollo para demostrar que ejercitar nuestra masa gris funciona es que las aplicaciones se desarrollan más rápido que la investigación que demuestra su validez. “La gente mejora en los juegos que proponemos y obtiene resultados más elevados en los tests formales, pero ignoramos si estos ejercicios mejoran la capacidad mental fuera del entrenamiento. Una vez dicho esto, he de confesar que creo que hay futuro en esta línea de investigación. Al centrarse primero en la cognición, permiten aplicarse en las enfermedades degenerativas”, comenta Sharon Naismith, neuropsicóloga de la Universidad de Sidney (Australia).  TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR: 8 COMIDAS QUE PUEDEN DAÑAR TU CEREBRO

Según Wood, la mayoría de los participantes en estudios de rendimiento cerebral notan una mejoría tras seis semanas con un entrenamiento de 15 minutos diarios. Dados los resultados, decido examinar el estado y potencial de mis neuronas probando Active Memory. He aquí mi experiencia.


Mi entrenamiento

Día 1
Active Memory me envía un e-mail recordándome que es hora de jugar. “Ahora no puedo –pienso–, estoy ocupada, pero me pica la curiosidad y decido seguir mis impulsos. Comienzo por un test básico, pues si lo supero hará que me sienta orgullosa de misma. Me transporta a mis días de estudiante. Conocer el tiempo de reacción que tengo para resolver el problema hace que me vuelva competitiva. Los juegos consisten en reconocer patrones, encontrar sinónimos, seguir secuencias de color (más difícil de lo que uno se imagina), etc. Los 15 minutos pasan volando, pero no he perdido el tiempo: los datos son válidos para la neurociencia me digo a mí misma”.

Día 12
Acceder a los juegos es tan fácil que no te lo crees, pero concentrarme en mi trabajo después de haberlos probado ya es otra historia. Me sigue pareciendo imposible escribir tres párrafos seguidos sin echar un vistazo a las vicisitudes de la vida de las Kardashian. Acudo al plan B: el programa de meditación de 10 días que ofrece la aplicación Headspace. Su diferencia radica en hacer que la meditación sea factible a personas muy atareadas. Cada sesión dura 10 minutos. Intento seguir las instrucciones al pie de la letra (“Ten en cuenta los pensamientos, pero no te juzgues por tenerlos”, canturrea Andy Puddicombe , exmonje y cofundador de la aplicación), pero mis ideas siguen desbocadas. Curiosamente, cuando llega el momento de usar la aplicación, me siento virtuosa, calmada y lista para empezar. Y ADEMÁS: MEDITACIÓN PARA DUMMIES

Día 20
La verdad es que me siento mejor. Mis puntuaciones en los test de Memory Active mejoran día a día. Además, el programa me felicita cada vez que alcanzo un objetivo. Este refuerzo positivo es muy importante. Según Wood, “los juegos están diseñados para sacarte de tu zona de confort, pero solo un poco, no tanto como para que te desmoralices. Cuando te sientes seguro, aprovechas mejor tus habilidades”. El que no haya consecuencias funestas si respondo algo de forma errónea me hace insensible al fracaso. ¿Cómo se traduce eso? De dos formas. Primero, me siento más capaz de abordar tareas que normalmente se me dan fatal (bricolaje, informática, etc.). Y, segundo, es más probable que insista en esas tareas. Me las he apañado yo sola para rellenar mi declaración de la renta, sin ayuda de nadie, sin las habituales lágrimas y amenazas de divorcio. Si ese es el efecto placebo, bienvenido sea.

Día 29
Después de cada sesión de meditación me siento tranquila, calmada y centrada, como si mi cerebro hubiera tomado un baño. El espacio que abre la meditación en mi mente parece que tiene un efecto positivo en mí como profesora (puedo concentrarme en una clase de yoga de 60 minutos sin interrupciones). Es meditación a hurtadillas, nadie tiene que enterarse, se puede hacer en cualquier sitio. Los beneficios no acaban ahí, Naismith afirma que poner en forma las neuronas no solo mejora la cognición, sino también la salud mental. “Mis investigaciones han demostrado que el entrenamiento cerebral mejora el humor y la calidad del sueño y reduce los niveles de incapacidad del individuo, lo que le hace sentir más cercano a su comunidad”. Prueba a sonreír a la gente; ya verás como te devuelven la sonrisa.


Día 40
Seis semanas después, me doy cuenta de que tardo menos en hacer las cosas que antes y que el día da mucho más de sí. Los juegos atrapan mi atención de forma tan férrea como el Candy Crush. Ha sido la meditación diaria lo que me ha supuesto el principal cambio, limpiándome la mente de interferencias. Todavía quedan en la cabeza cosas que me preocupan (recoger la ropa de la lavandería, pedir cita al dentista, corregir exámenes o resolver las diferencias con mi hermana), pero como la meditación ha aumentado la actividad en el córtex prefrontal, ahora puedo ver las cosas con otra perspectiva y elegir en qué centrarme. Como resultado, estoy feliz porque he conseguido que todos esos caballos salvajes se conviertan en My Little Ponies.

DALE AL PLAY: AQUÍ TIENES TODOS LOS ENTRENAMIENTOS WOMEN'S HEALTH EN VÍDEO.


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