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Estos son los efectos de los químicos en tu organismo

Te damos toda la información para que decidas por tu cuenta

Existen cerca de 800 compuestos sospechosos

Existen cerca de 800 compuestos sospechosos

Por tierra, mar y aire. Los compuestos químicos llegan a tu organismo a través del refresco que bebes, el ticket de la compra o las mallas de zumba. Y se quedan a vivir bajo tu piel.

La pregunta sale sola: ¿cuáles son las consecuencias de semejante sobreexposición? “Se trata de sustancias químicas capaces de alterar nuestras hormonas”, explica la doctora Elisabet Silvestre, autora de Vivir sin tóxicos (RBA Libros). Es lo que se conoce como “disruptor endocrino”.

Según la Organización Mundial de la Salud, existen unos 800 compuestos sospechosos. Sin embargo, solo se han podido observar los efectos de una pequeña parte de ellos. De hecho, la relación disruptor/enfermedad es tan difícil de demostrar que la comunidad científica está dividida entre los que abogan por restringir o eliminar su uso y los que no ven peligro alguno mientras se respeten los límites marcados por la ley. Te damos toda la información para que decidas por tu cuenta.

Existen cerca de 800 compuestos sospechosos

Por tierra, mar y aire. Los compuestos químicos llegan a tu organismo a través del refresco que bebes, el ticket de la compra o las mallas de zumba. Y se quedan a vivir bajo tu piel.

La pregunta sale sola: ¿cuáles son las consecuencias de semejante sobreexposición? “Se trata de sustancias químicas capaces de alterar nuestras hormonas”, explica la doctora Elisabet Silvestre, autora de Vivir sin tóxicos (RBA Libros). Es lo que se conoce como “disruptor endocrino”.

Según la Organización Mundial de la Salud, existen unos 800 compuestos sospechosos. Sin embargo, solo se han podido observar los efectos de una pequeña parte de ellos. De hecho, la relación disruptor/enfermedad es tan difícil de demostrar que la comunidad científica está dividida entre los que abogan por restringir o eliminar su uso y los que no ven peligro alguno mientras se respeten los límites marcados por la ley. Te damos toda la información para que decidas por tu cuenta.


Compuestos tóxicos

Bisfenol A (BPA)

¿Dónde lo encuentras? Es el más fabricado, el más vendido y el más polémico. Se utiliza principalmente en la fabricación de plásticos y materiales de envasado de alimentos, revestimientos de latas de conserva, bases de pizza, empastes dentales cerámicos, materiales de construcción, vinilos...

Qué se dice de él. El BPA presente en los biberones es el gran miedo de la madre del siglo XXI. Y con razón. Los estudios indican que el BPA en niveles bajos puede ser perjudicial para el desarrollo normal del sistema nervioso en niños menores de dos años. De ahí que en 2010 la Unión Europea prohibiera su uso en la fabricación de biberones, tetinas y chupetes. De hecho, Francia decidió ampliar la restricción en 2014, prohibiendo el BPA en todos los envases destinados a la alimentación. Ante semejante panorama la Agencia Europea de Salud Alimentaria ha reevaluado este año la toxicidad de este compuesto. El resultado: una reducción de su dosis diaria tolerable de 50 a 4 microgramos por kilo de peso corporal y día. Aunque las autoridades aseguran que el BPA no plantea ningún riesgo para la salud, también se reconoce que las cosas no están muy claras en su relación con la glándula mamaria y en los sistemas reproductivo, metabólico, neurológico e inmunológico. Una de cal y otra de arena.

¿Qué puedes hacer? Dale la vuelta a todo plástico y fíjate en el número encerrado en el triángulo de reciclaje. Si es un 7, puede llevar BPA. Y nunca envuelvas tus alimentos en plástico, ni los calientes en un recipiente de plástico o laves estos envases en el lavavajillas.


Triclosán

¿Dónde lo encuentras? Es un agente antibacteriano y te lo metes en la boca cada vez que te cepillas los dientes o te lo untas por la piel al usar tu desodorante.

Qué se dice de él. Se le acusa de tener efectos antitiroideos y de contribuir a que las bacterias sean más resistentes a los antibióticos. Pero, a juicio de la administración de alimentos y medicamentos norteamericana, el triclosán no es tóxico si se usa en concentraciones de 0,3%. Eso sí, a partir de este año ya no se puede incluir en los jabones antibacterianos, no porque sea peligroso, sino porque sus fabricantes no han conseguido demostrar que sea más eficaz para matar los microbios que lavarse las manos con agua y jabón. En Europa, en 2014, la Comisión Europea consideró que ese 0,3% de tope no era seguro para los consumidores, ya que usamos varios productos que lo contienen varias veces al día. Por ello los expertos europeos decidieron que el 0,3 de triclosán quedaba reservado para pastas de dientes, jabones, geles de ducha, desodorantes, polvos compactos, maquillajes y productos para la higiene de las uñas antes de la aplicación de uñas artificiales. En el resto de los cosméticos está prohibido. Si es que queda algún otro producto cosmético...

MÁS: Los efectos de utilizar cosmética natural


Combate la alta toxicidad

Parabenos

¿Dónde los encuentras? En champús, cremas hidratantes, geles de afeitado y autobronceadores.

Qué se dice de ellos. La Cosmetic Ingredient Review estableció en 1984 que su uso en cosméticos no tiene riesgos si su presencia es de hasta el 25%. ¿Entonces por qué la sección de perfumería ofrece geles y champús libres de parabenos? Por puro marketing. De este modo ese gel da la sensación de ser más seguro que el de al lado. Pero eso no es ciencia. “Es biológicamente inverosímil que los parabenos tengan efectos negativos en el sistema reproductivo masculino o que provoquen cáncer de pecho. En el peor de los casos una exposición cotidiana presenta menos riesgos que los propios de la ingestión en la dieta de fitoestrógenos naturales”, asegura la química Deborah García Bello, autora del blog Dimetilsulfuro.

¿Qué puedes hacer? Una vida sin parabenos es casi imposible. Individualmente o en combinación se utilizan en más de 13.200 formulaciones. Incluso los productos que se anuncian como libres de parabenos llevan otro conservante igual de químico e igual de seguro que los parabenos (al fin y al cabo, todos pasan por los mismos controles). Si ya no te fías, prueba a darte un respiro de tanta crema y tanto maquillaje. Aunque, por el bien de la humanidad, no abandones por el momento el desodorante.

MÁS: 7 Componentes que podrían producirte alergia.

Pesticidas

¿Dónde los encuentras? En alimentos. Qué se dice de ellos. Antes de nacer ya estamos expuestos a los pesticidas. Eso fue lo que demostró el Hospital Universitario San Cecilio de Granada al analizar las placentas de 150 de mujeres y detectar en cada una de ellas al menos ocho tipos diferentes de pesticidas. El más frecuente fue el DDT, presente en el 96% de las muestras. Y eso que está prohibido en nuestro país desde los años 80 (precisamente, por los problemas de salud que provoca).

¿Qué puedes hacer? Tampoco te apures demasiado. El nivel de pesticida presente en los alimentos frescos es tan bajo que tu cuerpo lo eliminará sin problemas. Claro que no está de más echarle una mano al organismo. Siempre que puedas, consume agua filtrada. Y recuerda lavar las frutas antes de comerlas. Los pesticidas se encuentran en el interior, de acuerdo, pero un buen chorro de agua eliminará cualquier organismo sospechoso que podría ocultarse en tu ensalada o manzana.

PFCs

¿Dónde los encuentras? En cualquier superficie antideslizante.

Qué se dice de ellos. Los perfluorados (PFCs) se utilizan como antiadherente y están presentes en todo tipo de objetos, desde sartenes a chubasqueros. En otras palabras: que te los puedes encontrar tanto en tu ropa como en tu cocina. Se ha demostrado que ciertos compuestos pueden provocar problemas de crecimiento y reproducción en animales. Ya en el Congreso Europeo sobre Obesidad de 2008, la bióloga de la Agencia de Protección Ambiental de (EE.UU.) Suzanne Fenton mostró un trabajo que hablaba de cómo el ácido perfluorooctanoico (PFOA) administrado a hembras de ratón preñadas hacía que su descendencia fuera inusualmente pequeña al nacer e inusualmente gorda en la edad adulta. Además, existen varios estudios que asocian los PFCs con la pérdida de fertilidad, diabetes, obesidad y problemas de hígado y riñón en humanos.

¿Qué puedes hacer? Al menos, no te lo comas. Que tu menaje de cocina incluya la etiqueta “No PFOS”. Es cierto que la etiqueta “No PFOA” ayuda, pero no elimina ambos componentes ni de tu vida ni de tu dieta porque los productos de papel aptos para el contacto con los alimentos (por ejemplo, la caja de la pizza) también tienen PFOs. Vamos, que te toca declararle la guerra a los envoltorios y redescubrir el encanto de ir al mercado a diario, cocinar y usar el menaje de toda la vida: la cacerola de acero inoxidable, la cuchara de madera... ¡Apúntate a la cocina vintage!

Ftalatos

¿Dónde los encuentras? Se utilizan para hacer el plástico más flexible y resistente. Están presentes en múltiples productos, como embalajes, artículos de higiene, detergentes, cosméticos, insecticidas y aparatos médicos.

Qué se dice de ellos. Son otros sospechosos habituales de producir obesidad, resistencia a la insulina, diabetes tipo 2, cáncer... En 2008 el Parlamento Europeo prohibió su uso en la fabricación de juguetes y artículos de puericultura porque son objetos que los niños se meten en la boca y, al estar en contacto con sus mucosas, los ftalatos podían migrar a su organismo. La decisión se tomó después de que varios estudios comprobaran que la exposición temprana a ftalatos elevaba el riesgo de anomalías genitales en los bebés varones. Pero a tenor de los resultados de una investigación del Proyecto Infancia y Medio Ambiente, publicado en 2011, en el que se analizaron las muestras de orina de 120 embarazadas y de 30 niños menores de cuatro años, la prohibición no ha servido de mucho: el 84% de las personas estudiadas tenían ftalatos en su orina.

¿Qué puedes hacer? Si quieres huir de ellos, cuidado con lo que compras. Un informe de 2014 de Greenpeace comprobó que de una muestra recogida en tiendas de 25 países el 61% de las prendas tenían ftalatos. La ropa era infantil.


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