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Sonrisa perfecta: ortodoncia para adultos

Puede que la ortodoncia se haya convertido en el nuevo accesorio de moda.
, 04-07-2017

Cuestión de autoestima

Cuestión de autoestima

“Cuando me decidí, por fin, a poner un pie en la consulta del ortodoncista hacía ya meses que había cumplido los 40 años. Me vi sentada en una sala de espera de decoración infantil (naves espaciales, planetas y estrellas, simpáticos marcianitos con la boca llena de hierros), ojeando una revista y rodeada de niños. “¡Nunca es demasiado tarde! ¡Nunca es demasiado tarde! ¡Nunca es demasiado tarde!”, me repetía como un mantra, mientras pensaba en lo maravilloso que sería poder reír sin intentar al mismo tiempo mantener la boca cerrada, que es lo que he estado haciendo desde que empezó a importarme mi aspecto y la imagen que los demás tendrían de mí. O sea, hace unos 25 años”. Así relata Belén sus primeros pasos como mujer adulta con ortodoncia.

20 meses y 4.000 euros después tiene ganas de sonreír hasta cuando no viene a cuento. ¿Que el jefe le dice que hay que quedarse un ratito más? Sonrisa. ¿Que el niño ha decorado las cortinas con rotulador? Sonrisa. ¿Que en la boda de su mejor amiga resulta que lleva el mismo vestido que otra invitada? Sonrisa.

Es un hecho: los pacientes adultos han invadido las consultas de los especialistas en ortodoncia. “En los últimos tres años, coincidiendo con el boom de las aplicaciones tipo Instagram y con lo sencillo que resulta acceder a la información deseada solo entrando en internet, la preocupación de la población española por la salud y por la estética ha crecido mucho, especialmente en la franja de edad de entre los 30 y 50 años (mucho más evidente en las mujeres)”, asegura el doctor Iván Malagón, odontólogo especialista en ortodoncia. Pero, ¿cuál es el motivo del incremento del interés de las personas adultas por corregir su sonrisa? En una palabra: autoestima. TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR: 7 HÁBITOS QUE PUEDEN DEJARTE SIN DIENTES

En la era del selfie, cuando las redes nos bombardean día sí, día también, con instantáneas de dentaduras perfectamente alineadas y de un blanco cegador hay que ser todo un valiente para mostrar abiertamente las imperfecciones. Porque, seamos honestos, los colmillitos saltones pueden resultar encantadores si eres Kirsten Dunst, y los incisivos separados (diastema) pueden ser irresistiblemente sexys si eres Vanessa Paradis o Giorgia May Jagger, pero si no tienes su charme, su piel, su tipazo, su equipo de maquilladores ni su fotogenia, probablemente no te sentarán tan bien.

Mejorar la imagen personal es el motivo que empuja al 29,3% de los adultos a la consulta del ortodoncista, frente al 25% que se realiza el tratamiento por motivos de salud, según datos del Estudio Sanitas de Salud Bucodental. La motivación inicial casi siempre es estética (solucionar el apiñamiento, los dientes torcidos, irregulares o salientes, los diastemas...) “pero una vez expones un diagnóstico claro en consulta, la estética pasa a un segundo plano y cobra más importancia la salud a medio y largo plazo”, matiza el doctor Malagón. Lo realmente importante es el modo en el que la boca y la dentadura realizan su trabajo: cómo se muerde, cómo se mastica, ya que unos dientes mal alineados acarrean algunos problemas añadidos, como dolores de cabeza, de espalda o de cervicales.

La apariencia tiene más importancia de lo que, a priori, puede parecer. El doctor Malagón, después de años de experiencia, lo tiene más que claro: “Quien diga que la estética es algo secundario es porque no conoce realmente las preocupaciones reales de la gente. Aunque resulte duro afirmarlo, la imagen de una persona es una de las principales causas de depresión y de frustración. Todos queremos sentirnos bien con nosotros mismos. Esto es lo que nos da seguridad para emprender, para relacionarnos y para construir a nuestro alrededor la vida que queremos. Mejorar la vida de mucha gente, su autoestima, la seguridad en sí mismos, puede conseguirse con pequeñas acciones estéticas, nada invasivas, empezando por una sonrisa saludable, armónica y natural”. Y los estudios confi rman sus palabras. Una investigación de la Universidad de Manchester (Reino Unido) concluyó que las personas con buena dentadura eran más felices, estaban menos estresadas y gozaban de mayor autoestima que aquellas que no la tenían.

Cuestión de autoestima

“Cuando me decidí, por fin, a poner un pie en la consulta del ortodoncista hacía ya meses que había cumplido los 40 años. Me vi sentada en una sala de espera de decoración infantil (naves espaciales, planetas y estrellas, simpáticos marcianitos con la boca llena de hierros), ojeando una revista y rodeada de niños. “¡Nunca es demasiado tarde! ¡Nunca es demasiado tarde! ¡Nunca es demasiado tarde!”, me repetía como un mantra, mientras pensaba en lo maravilloso que sería poder reír sin intentar al mismo tiempo mantener la boca cerrada, que es lo que he estado haciendo desde que empezó a importarme mi aspecto y la imagen que los demás tendrían de mí. O sea, hace unos 25 años”. Así relata Belén sus primeros pasos como mujer adulta con ortodoncia.

20 meses y 4.000 euros después tiene ganas de sonreír hasta cuando no viene a cuento. ¿Que el jefe le dice que hay que quedarse un ratito más? Sonrisa. ¿Que el niño ha decorado las cortinas con rotulador? Sonrisa. ¿Que en la boda de su mejor amiga resulta que lleva el mismo vestido que otra invitada? Sonrisa.

Es un hecho: los pacientes adultos han invadido las consultas de los especialistas en ortodoncia. “En los últimos tres años, coincidiendo con el boom de las aplicaciones tipo Instagram y con lo sencillo que resulta acceder a la información deseada solo entrando en internet, la preocupación de la población española por la salud y por la estética ha crecido mucho, especialmente en la franja de edad de entre los 30 y 50 años (mucho más evidente en las mujeres)”, asegura el doctor Iván Malagón, odontólogo especialista en ortodoncia. Pero, ¿cuál es el motivo del incremento del interés de las personas adultas por corregir su sonrisa? En una palabra: autoestima. TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR: 7 HÁBITOS QUE PUEDEN DEJARTE SIN DIENTES

En la era del selfie, cuando las redes nos bombardean día sí, día también, con instantáneas de dentaduras perfectamente alineadas y de un blanco cegador hay que ser todo un valiente para mostrar abiertamente las imperfecciones. Porque, seamos honestos, los colmillitos saltones pueden resultar encantadores si eres Kirsten Dunst, y los incisivos separados (diastema) pueden ser irresistiblemente sexys si eres Vanessa Paradis o Giorgia May Jagger, pero si no tienes su charme, su piel, su tipazo, su equipo de maquilladores ni su fotogenia, probablemente no te sentarán tan bien.

Mejorar la imagen personal es el motivo que empuja al 29,3% de los adultos a la consulta del ortodoncista, frente al 25% que se realiza el tratamiento por motivos de salud, según datos del Estudio Sanitas de Salud Bucodental. La motivación inicial casi siempre es estética (solucionar el apiñamiento, los dientes torcidos, irregulares o salientes, los diastemas...) “pero una vez expones un diagnóstico claro en consulta, la estética pasa a un segundo plano y cobra más importancia la salud a medio y largo plazo”, matiza el doctor Malagón. Lo realmente importante es el modo en el que la boca y la dentadura realizan su trabajo: cómo se muerde, cómo se mastica, ya que unos dientes mal alineados acarrean algunos problemas añadidos, como dolores de cabeza, de espalda o de cervicales.

La apariencia tiene más importancia de lo que, a priori, puede parecer. El doctor Malagón, después de años de experiencia, lo tiene más que claro: “Quien diga que la estética es algo secundario es porque no conoce realmente las preocupaciones reales de la gente. Aunque resulte duro afirmarlo, la imagen de una persona es una de las principales causas de depresión y de frustración. Todos queremos sentirnos bien con nosotros mismos. Esto es lo que nos da seguridad para emprender, para relacionarnos y para construir a nuestro alrededor la vida que queremos. Mejorar la vida de mucha gente, su autoestima, la seguridad en sí mismos, puede conseguirse con pequeñas acciones estéticas, nada invasivas, empezando por una sonrisa saludable, armónica y natural”. Y los estudios confi rman sus palabras. Una investigación de la Universidad de Manchester (Reino Unido) concluyó que las personas con buena dentadura eran más felices, estaban menos estresadas y gozaban de mayor autoestima que aquellas que no la tenían.


La ortodoncia en adultos

La ortodoncia en adultos tiene que vencer otros desafíos que no se dan en niños, porque en muchos casos suelen presentar enfermedad de encías y dientes y los mayores no se acostumbran a los aparatos con tanta facilidad. Sin embargo, en opinión del experto, “son igual de efectivos que en el caso de los menores si son diagnosticados y planificados por el especialista. Se trata de seleccionar las técnicas más indicadas para cada tipo de paciente y de manejar las fuerzas que debemos aplicar en función del tipo de hueso, de la salud de sus encías y de otras variables”.

Ahora es más fácil que el paciente acceda a un tratamiento gracias a las ortodoncias invisibles, como Invisalign. Es una técnica de ortodoncia que consiste en unos alineadores transparentes que se adaptan a la superficie de los dientes y que sustituyen a las técnicas tradicionales con alambres y metales en la boca. “Se trata de una manera mucho más cómoda y estética para el paciente y de un sistema más efectivo para el especialista para conseguir el alineamiento de los dientes”, aclara el doctor Malagón. ¿Cuánto cuesta? Entre 1.200 y 6.500 euros, en función del tipo de malposición dentaria y de las peculiaridades de cada uno. Otro método “invisible” es la ortodoncia lingual, que consiste en unos brackets con alambres, básicamente iguales que los tradicionales, pero que se colocan en la cara interna de los dientes. Su mayor inconveniente es que puede resultar incómoda, puesto que provoca roces y heridas en la lengua y resulta más difícil mantener una correcta higiene. Su precio varía entre los 3.600 y los 12.500 euros. TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR: DEMI MOORE PIERDE LOS DIENTES POR EL ESTRÉS

“No diré que me ha cambiado la vida –relata Belén–, sigue siendo bastante desastrosa en algunos aspectos, pero sí me hace sentir mejor y me doy cuenta de que es verdad eso de que sonreír más provoca una relación diferente con los que te rodean. ¡Ahora tendré que empezar a preocuparme por las patas de gallo!”.


Lindsay Lohan

Lindsay Lohan. El color de los dientes puede aclararse varios tonos con la aplicación de un producto blanqueador 20-30 minutos y la exposición a una lámpara de luz LED para activarlo. Precio: 300 €, aprox.


Reina Letizia.

Reina Letizia. Siempre cuidando su imagen hasta el último detalle, recurrió a los brackets estéticos de zafiro para corregir sus dientes. Al ser de cristal, pasan más inadvertidos y no se tiñen con el café o el té. Precio: a partir de 2.500-3.000 €.


Taylor Swift.

Taylor Swift. Durante una actuación se golpeó con el micrófono y se rompió uno de sus incisivos. ¡Gajes del oficio! Una solución rápida y económica es la reconstrucción con composite. Precio: desde 50 €.


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