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7 dentistas nos descubren las cosas más aterradoras que han visto en su trabajo

“Me di cuenta que era una semilla de la que había brotado una tomatera”.
KRISSY BRADY , 12-04-2017

Lee con el cepillo de dientes en la mano

Lee con el cepillo de dientes en la mano

No es ningún secreto que, de todas las profesiones médicas, la odontología tiene muy mala fama. Pero, ¿quién estaba allí cuando te arrancaste media muela cuando escupiste el chicle o cuando el piercing de tu lengua te picó un colmillo? Sí, tu dentista.

Y, mientras todos tenemos nuestras propias historias de terror, el dentista casi seguro ha visto cosas mucho peores. Por eso, hemos pedido a siete dentistas que compartan con nosotras las historias más “gores” que han visto en su sillón. Es posible que necesites tener el cepillo de dientes a mano para leerlas.

Lee con el cepillo de dientes en la mano

No es ningún secreto que, de todas las profesiones médicas, la odontología tiene muy mala fama. Pero, ¿quién estaba allí cuando te arrancaste media muela cuando escupiste el chicle o cuando el piercing de tu lengua te picó un colmillo? Sí, tu dentista.

Y, mientras todos tenemos nuestras propias historias de terror, el dentista casi seguro ha visto cosas mucho peores. Por eso, hemos pedido a siete dentistas que compartan con nosotras las historias más “gores” que han visto en su sillón. Es posible que necesites tener el cepillo de dientes a mano para leerlas.


Cuando encuentras cosas salvajes

“Un niño saltó emocionado a la silla, era su primera visita al dentista. Sus padres me explicaron que habían notado que se frotaba mucho un lado de la boca con las manos. Cuando miré dentro, noté que las encías estaban muy hinchadas y es que tenía gusanos. Después de limpiar la zona, le enseñé a él y a su familia el cuidado dental apropiado”, nos cuenta Gary Glassman.

Pero hubo más… “Al comienzo de un tratamiento, cuando empecé a limpiar la raíz, encontré una especie de semilla alojada en las encías y ahí parecía haber una pequeña planta creciendo. Hice algunas preguntas al paciente y descubrí que era una tomatera brotando de una semilla”, nos describe.

MÁS: 7 HÁBITOS QUE PUEDEN DEJARTE SIN DIENTES


Cuando intentas no vomitar en la boca del paciente

“Una anciana entró para reparar su dentadura. Se supone que las dentaduras postizas se sacan y limpian a diario, pero estaba claro que ella no lo había hecho en meses. El olor de las encías infectadas y de la comida podrida era tan alto que mi asistente tuvo que salirse para no vomitar”. Anónimo.

“La mayoría de mis historias de terror dental provienen de la misma causa: negligencia. Por ejemplo, la acumulación de sarro y placa puede ser tan severa que se forma una especie de puente entre los dientes (conocido como “calculus bridge”). Cuando se quita toda la acumulación los dientes se caen como una cascada ya que no hay nada para mantenerlos en su lugar”, Joel Smith.

“Cuando estaba haciendo una extracción rutinaria, la mandíbula de mi paciente se rompió por la mitad y tuvo que llevar la boca cerrada durante dos meses”. Anónimo.

MÁS: CÓMO MANTENER LIBRE DE GÉRMENES TU CEPILLO DE DIENTES CUANDO VIAJAS


Cuando no quieres explicar a un cliente qué nota en su boca

“Un paciente tenía un absceso tan grande que se extendía por toda su boca y la mitad de su mandíbula. Tenía que ser drenado. Cuando empecé su boca se llenó de pus. Fue una de las experiencias más brutales que he tenido”. Dr. Stephanie (no nos quiso dar su apellido).

“Otro paciente abrió la boca y todo lo que quedaba de sus dientes eran negras protuberancias”, nos asegura el mismo dentista.

MÁS: 8 TIPS PARA SUPERAR TU MIEDO AL DENTISTA


Cuando esperas que el paciente nunca se constipe

“He visto muchas cosas en mis 20 años como dentista, pero el peor caso de enfermedad periodontal fue una mujer que tenía los dientes en su sitio por un puente de sarro. Sin la placa, los dientes estaban literalmente colgando y se movían cuando respiraba. Un buen estornudo y sus dientes delanteros habrían sido historia”. Anónimo.

“Durante mi primer año de asistente, estaba ayudando con un relleno cuando vi una hormiga en la boca del paciente. El dentista y yo nos dimos cuenta que su barba estaba llena de bichos. Cogimos aire y actuamos como si todo fuera normal”. Anónimo.


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