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Controla los 7 tipos de hambre

Visual, mental, celular…¡conócelos todos!
Publicado por Marta Sánchez
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Controla los 7 tipos de hambre
Controla los 7 tipos de hambre

¿Cuántas veces has pasado por delante de una pastelería y su escaparate te ha abierto el apetito? ¿Y cuántas veces has entrado en casa y sólo por el olor te ha entrado un hambre feroz? ¿Y cuando sales de clase de spinning? A veces, controlar esos impulsos es misión imposible.

Pero no desesperes, porque al enemigo se le derrota conociendo sus puntos débiles. Y para ello, hemos consultado a la coach y formadora de Alimmenta, Mery Viñas, para que nos explique los tipos de hambre definidos por la pediatra Jan Chozen Bays y, sobre todo, ¡cómo plantarles cara!

1. Hambre visual. Te ponemos en situación: estás en un restaurante a punto de explotar pero vienen el camarero y deja sobre la mesa la carta de los postres, ¿a que no te puedes resistir? En este caso no hay hambre ‘real’, pero nos entra por los ojos.

¿Cómo controlarla? Distráete y alimenta la vista con otras cosas igual de agradables. Por ejemplo, disfrutando del paisaje o de la compañía.

2. Hambre de nariz.  Ese “huele que alimenta” lo define bastante bien. Es el tipo de hambre que surge cuando pasamos cerca de una panadería, pizzería o similar y el olor nos abre el apetito.

¿Cómo controlarla? “Dedicándole un tiempo a oler cada uno de nuestros platos antes de ingerirlos”, sostiene la experta. Es lo que conocemos como el mindful eating, o lo que es lo mismo: comer de forma consciente, poniendo todos nuestros sentidos en ese preciso instante.

3. Hambre de boca. Lo provocan las sensaciones que disfrutamos al ingerir alimentos: algo crujiente, algo suave, algo refrescante... Nuestra boca necesita variedad de texturas y sabores. El problema viene cuando seguimos ingiriendo un alimento sin darnos cuenta. Por ejemplo: las patatas fritas de bolsa muchas veces las comemos por esa textura, una detrás de otra.

¿Cómo controlarla? “Prestando atención a lo que comemos, disfrutando  de la sensación que nuestra boca nos está pidiendo”, señala Viñas.

4. Hambre de estómago. La especialista es la define como el hambre que nos entra cuando nos rujen las tripas. “Es la que notamos cuando cambiamos de hábitos y deberíamos haber comido y se nos ha pasado la hora”. Pero hay veces que la ansiedad es la que se confunde con este tipo de hambre. Por ello, antes de ingerir deberíamos revisar todas las tipologías de hambre, para ver si es verdaderamente de estómago.

¿Cómo controlarla? “Prestando atención a nuestro estómago cuando comemos para detenernos antes de que esté lleno por completo”. ¿Y cómo se consigue? Pues según Viñas, hay que comer lentamente y notar cómo nos sentimos, ya que el estómago tarda en comunicarle al cerebro que ya ha llegado a su límite.

5. Hambre celular. Parece extraño, ¿verdad? Pues es más común de lo que crees porque el hambre celular surge cuando nuestro cuerpo nos pide determinados nutrientes como por ejemplo, sal, hidratos, proteínas... Para que te hagas una idea, en veranos nos pide alimentos más hidratantes y en invierno, más calóricos.

¿Cómo controlarla? No te prives de lo que te está pidiendo el cuerpo. Simplemente toma conciencia. “Presta atención a tu cuerpo y pregúntate ¿qué me pide el cuerpo en este momento?”, señala la experta.

6. Hambre mental. “Es todo aquello que se rige por nuestras creencias, por toda esa información que hemos recibido a lo largo de los años sobre lo que debería o no debería comer”, nos explica Viñas. Dicho de otra forma, hay quien no come demasiado azúcar porque cree que es mejor  o quien no prueba la pasta porque considera que engorda. “Es la mente la que nos vuelve ansiosos ante la comida, y no los otro tipos de hambre”, puntualiza la coach.

¿Cómo controlarla? Como explica Viñas, lo mejor en estos casos es silenciar la mente y no dejarnos llevar por los extremos de la información que recibimos.

7. Hambre de corazón. el séptimo y último tipo de hambre es aquel que surge cuando intentamos llenar un agujero, pero no en el estómago sino en el corazón. “Es aquella que se despierta ante comidas que nos traen recuerdos o aquella que satisfacemos cuando sentimos tristeza, alegría o cualquier otra emoción. Pero hay que tener en cuenta que ningún alimento podrá saciar este tipo de hambre”.

¿Cómo controlarla? La experta nos aconseja que si estamos atravesando un bajón sentimental, tratemos de evadirnos con alguna actividad que nos haga sentir bien. Que lo importante sea crear sensaciones agradables y olvidar así esas ansias de comer…que son de todo menos de hambre.

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