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La dieta que no es dieta

Se llama ‘Clean Diet’ y promete no obligarte a contar calorías... ni pasar hambre, ni prohibir alimentos. ¡Descubre cómo comer limpio y saludable!
María Gijón , 05-10-2017

Clean Diet

Clean Diet

Esta revolución alimentaria cada vez suma más seguidores. ¡Solo tienes que darte una vuelta por Instagram para darte cuenta de cómo se ha teñido de verde! Tostadas con aguacate, ensaladas con mil y una semillas, brochetas con frutas impronunciables…

No hay like que se le resista a estas creaciones que los gurús 2.0 postean como el summum de lo saludable. De ahí que la etiqueta #EatClean cuente con más de 43 apetecibles millones de publicaciones (y suma y sigue). ¿Pero realmente cambiar mis espagueti carbonara por unas espirales de calabacín es tan healthy como indican los hashtags del post de esa influencer? ¿Tiene fundamentos la sospecha de la Sociedad Nacional de Osteoporosis de Reino Unido de que este tipo de alimentación es peligrosa para la salud ósea? Y, sobre todo, ¿sabemos qué es “comer limpio”?

“Se trata de un estilo de vida que, a través de la alimentación, te ayuda a controlar tu peso y tener un estado de salud óptimo. ¿Cómo? Apostando por una comida rica en nutrientes, obtenida y preparada de forma adecuada y mínimamente procesada”, explica Tosca Reno, nutricionista pionera que lleva 17 años predicando las bondades de una dieta limpia a través de obras como Your Best Body Now y la colección The Eat-Clean Diet. Al preguntarle por el secreto del éxito de este lifestyle, no se lo piensa dos veces: “Este tipo de alimentación funciona porque no hay que llevar la cuenta de las calorías ingeridas, no te hará estar hambrienta y no excluye ningún grupo alimenticio. Comer limpio no tiene por qué ser complicado; la clave está en entender cómo evitar los ingredientes que no nos aportan nada y escoger en su lugar aquellos que son nutritivos”.

Suena bien, ¿verdad? ¿Entonces por qué cuenta con más de un detractor? Hablamos con el doctor José Antonio Villegas, director del área de Nutrición y Medicina del deporte de la Policlínica Zaraiche y experto de Doctoralia.es, para que nos ayude a analizar este plan al que no han tardado en sumarse celebrities de todo tipo (como la omnipresente en materia de modas saludables Gwyneth Paltrow). “Los beneficios son indudables. Estamos hablando de una dieta que se basa en consumir alimentos frescos, evita los carbohidratos simples (azúcares), no incluye alcohol, ni grasas trans y elimina alimentos procesados. Además, insta a realizar ejercicio físico, lo que supone, en cierta medida, asumir el consejo que damos los especialistas a las personas con obesidad o patologías asociadas”, explica. Entonces, ¿podemos bajar la guardia ante los mesías de la clean diet? “Los criterios en los que se basa esta dieta no son tóxicos en sí mismos, el peligro está en la forma de asumirla. Mientras que en una consulta el nutricionista estudia la alimentación previa y efectúa pequeños cambios, eliminando hábitos tóxicos y respetando los conceptos nutricionales básicos de equilibrio en macronutrientes, los seguidores de estas normas estrictas pueden transformar consejos en órdenes, asumiendo culpabilidad cuando se transgrede alguno de los preceptos”, añade rápidamente el doctor, destacando los riesgos de autotratarse, que incluso pueden llegar a crear la base de trastornos alimentarios como la anorexia y la bulimia, o problemas que hacen de lo saludable una obsesión, como la ortorexia, patología que, desafortunadamente, cada vez cuenta con más pacientes.

Clean Diet

Esta revolución alimentaria cada vez suma más seguidores. ¡Solo tienes que darte una vuelta por Instagram para darte cuenta de cómo se ha teñido de verde! Tostadas con aguacate, ensaladas con mil y una semillas, brochetas con frutas impronunciables…

No hay like que se le resista a estas creaciones que los gurús 2.0 postean como el summum de lo saludable. De ahí que la etiqueta #EatClean cuente con más de 43 apetecibles millones de publicaciones (y suma y sigue). ¿Pero realmente cambiar mis espagueti carbonara por unas espirales de calabacín es tan healthy como indican los hashtags del post de esa influencer? ¿Tiene fundamentos la sospecha de la Sociedad Nacional de Osteoporosis de Reino Unido de que este tipo de alimentación es peligrosa para la salud ósea? Y, sobre todo, ¿sabemos qué es “comer limpio”?

“Se trata de un estilo de vida que, a través de la alimentación, te ayuda a controlar tu peso y tener un estado de salud óptimo. ¿Cómo? Apostando por una comida rica en nutrientes, obtenida y preparada de forma adecuada y mínimamente procesada”, explica Tosca Reno, nutricionista pionera que lleva 17 años predicando las bondades de una dieta limpia a través de obras como Your Best Body Now y la colección The Eat-Clean Diet. Al preguntarle por el secreto del éxito de este lifestyle, no se lo piensa dos veces: “Este tipo de alimentación funciona porque no hay que llevar la cuenta de las calorías ingeridas, no te hará estar hambrienta y no excluye ningún grupo alimenticio. Comer limpio no tiene por qué ser complicado; la clave está en entender cómo evitar los ingredientes que no nos aportan nada y escoger en su lugar aquellos que son nutritivos”.

Suena bien, ¿verdad? ¿Entonces por qué cuenta con más de un detractor? Hablamos con el doctor José Antonio Villegas, director del área de Nutrición y Medicina del deporte de la Policlínica Zaraiche y experto de Doctoralia.es, para que nos ayude a analizar este plan al que no han tardado en sumarse celebrities de todo tipo (como la omnipresente en materia de modas saludables Gwyneth Paltrow). “Los beneficios son indudables. Estamos hablando de una dieta que se basa en consumir alimentos frescos, evita los carbohidratos simples (azúcares), no incluye alcohol, ni grasas trans y elimina alimentos procesados. Además, insta a realizar ejercicio físico, lo que supone, en cierta medida, asumir el consejo que damos los especialistas a las personas con obesidad o patologías asociadas”, explica. Entonces, ¿podemos bajar la guardia ante los mesías de la clean diet? “Los criterios en los que se basa esta dieta no son tóxicos en sí mismos, el peligro está en la forma de asumirla. Mientras que en una consulta el nutricionista estudia la alimentación previa y efectúa pequeños cambios, eliminando hábitos tóxicos y respetando los conceptos nutricionales básicos de equilibrio en macronutrientes, los seguidores de estas normas estrictas pueden transformar consejos en órdenes, asumiendo culpabilidad cuando se transgrede alguno de los preceptos”, añade rápidamente el doctor, destacando los riesgos de autotratarse, que incluso pueden llegar a crear la base de trastornos alimentarios como la anorexia y la bulimia, o problemas que hacen de lo saludable una obsesión, como la ortorexia, patología que, desafortunadamente, cada vez cuenta con más pacientes.


DANGER: DEL LIKE AL DOGMA

La blogosfera es consciente de los efectos perjudiciales que puede llegar a tener este culto a lo healthy sobre aquellas personas más influenciables y radicales. Así lo afirma Alice Liveing, que se ha coronado como una de las fit girls más populares: “Ya sé que en las redes sociales me llamo Clean Eating Alice, pero no quiero que se me defina como una clean eater. Mi alias 2.0 se debe a que cuando empecé quería depurar mi dieta, mi relación con la comida era tóxica, ¡estaba enganchada al azúcar y todo lo que ingería estaba procesado!”, cuenta la instagramer a Women’s Health. “Pero no soy radical en ningún sentido”, insiste queriéndose alejar de aquellos que, como el doctor Villegas, señalan las restricciones como una de las causas de determinadas conductas enfermizas. “Es cierto que siento un poco de presión por parte de la comunidad online, que quiere saber qué como en todo momento. Sin embargo esto es algo que nunca comparto, ya que alguien podría copiarme y eso es peligroso”, advierte esta joven. A lo que añade rápidamente, dejando muy claro su compromiso con la salud: “No porque no coma lo suficiente, sino porque yo mido 1,52 metros y mi dieta me funciona a mí”.

Así que antes de navegar por Instagram, recuerda que esos platos con tan buena pinta deben inspirarte, nunca convertirse en una especie de biblia sobre la que jurar que nunca más volverás a comer pizza. ¡Ah! Y no hace falta que te digamos que por muy celíaca que sea la bloguera Sossan, tú puedes seguir disfrutando de tus tostadas favoritas con gluten sin arder en el infierno.

LA CRUDA REALIDAD

El origen del término clean diet está en lo saludable. Tal y como explica la foodie Ella Woodward (más conocida como Deliciously Ella) en el documental de la BBC Clean Eating: The Dirty Truth: “La palabra clean lleva implícita cierta negatividad. La primera vez que leí sobre este estilo de vida, todo giraba en torno a lo natural, a lo no procesado. Ahora se ha convertido en una dieta, es una moda más”. Se podría decir que el marketing se ha apoderado del concepto gracias al apoyo de un ejército digital que a golpe de like no ingiere nada que no sea #eco, #vegano y #sugarfree, entre otros muchos términos cargados de postureo.

Seamos sinceras, es normal que la idea de no contar calorías, comer a menudo y no eliminar ningún grupo alimenticio haya hecho a más de una gritar a los cuatro vientos: “¿Dónde hay que firmar?”. Sin embargo, a la hora de llevar este hábito a la práctica, el tema se complica, como era de esperar. Ajá, hola, letra pequeña: “Aunque la dieta se considera flexible, algunas indicaciones, como la de evitar colorantes y conservantes, pueden dificultar su seguimiento. Además, en su forma más purista, se insiste en tomar la comida del modo más natural (evitando tratamientos como freír o calentar en el microondas)”, apunta el doctor Villegas. A lo que responde la madre del Eating Clean: “Una alimentación con un mínimo del 75% de los ingredientes crudos, proporciona a nuestro organismo mejor acceso a los nutrientes, sobre todo cuando hablamos de aquellos de origen vegetal”, indica haciéndole un guiño a lo que los más hipsters han bautizado como plant-based diet.


¿Provoca osteoporosis?

El 20% de los ingleses menores de 25 años están eliminando o reduciendo los lácteos de su alimentación por culpa de dietas como esta y, ante esta cifra, la Sociedad Nacional de Osteoporosis de Reino Unido ha hecho saltar las alarmas y afirma que esto puede afectar a la salud ósea. ¿Qué opinan nuestros expertos?

“Francamente, es pura ignorancia. Los lácteos no son los únicos alimentos ricos en calcio. La quinoa y ciertas verduras, como la col rizada, contienen incluso más cantidad de este mineral esencial que la leche y sus derivados procesados. La clave está en comer correctamente. Lo que evitan muchas dietas (y es lo realmente peligroso) es la grasa, pero esta es fundamental para una correcta absorción del calcio”, aclara Reno, la fundadora del movimiento Eating Clean. El Dr. Villegas asiente: “No he visto en esta dieta que se impongan hábitos que impidan la adecuada cantidad de calcio que debe generarse en la adolescencia en la mujer, ¡al contrario!, promueve el ejercicio, la vida al aire libre (se fomenta la absorción de vitamina D) y, aunque deja de lado los lácteos, sí se incluyen otras fuentes de calcio, como pescados pequeños con espinas, almendras y avellanas, higos secos, garbanzos, brócoli…”.

Veredicto: el estilo de vida que defiende esta dieta es recomendable.

MALABARES DE EQUILIBRISTA

El problema viene de la mano de la rigidez, que puede convertir la forma en la que se come en algo obsesivo. Y es que detrás de la subida de las ventas de aguacate y la caída de las de la leche hay una corriente de lo más radical que divide la comida en buena (limpia) y mala-malísima (sucia). Pero, ¿desde cuándo es artificial todo aquello que no proviene de la tierra o de un árbol? El éxito está en la flexibilidad y el equilibrio. Por lo tanto, si se te estaba pasando por la cabeza vaciar la nevera de tentaciones, ¡echa el freno! La propia Clean Eating Alice inició su transformación de forma progresiva y analizando cómo reaccionaba su cuerpo: “Empecé por el desayuno. Solía zamparme cada mañana dos boles de cereales, ¡y al rato volvía a estar hambrienta! Por eso decidí despertarme antes y prepararme unos huevos revueltos. ¡El resultado fue espectacular, tenía más energía y estaba más alerta!”.

Está claro que el sedentarismo está haciendo mella y que cada vez somos más conscientes de la necesidad de saber qué nos metemos entre pecho y espalda, ¿pero de verdad crees que la solución pasa por recurrir a jóvenes con una buena cámara de fotos y tiempo para preparar smoothies y unos bodegones ideales? Sí, no te sorprenderá saber que la gran mayoría tienen altas dosis de fotogenia y cero de formación en nutrición. Así que si te has propuesto darle un giro healthy a tu dieta, pasa a la acción incorporando lo que te interese a tus platos, ¡sigue al margen de los extremos y que el sentido común sea tu mejor pinche de cocina!. Sé consciente de que ponerle açaí a tu ensalada, por muy milagroso que hayas leído que es y aunque te haya costado un ojo de la cara, no te cambiará la vida de un bocado.

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