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Diferencias entre el embarazo a los 20, los 30 y los 40

Cada mamá y cada embarazo tienen sus reglas
Women's Health , 16-11-2017

Cada vez más tarde

Cada vez más tarde

No hay un momento adecuado para tener un bebé: varía según cada futura mamá. Sin embargo, según las estadísticas, la maternidad se va retrasando año a año. Según el Instituto Nacional de Estadística, en España, la edad promedio de las madres primerizas en 1975 era de 25,2 años. En el año 2002 era de 29,5 años. En 2016, ya había superado los 31 años.

Cada embarazo es completamente diferente, pero no se puede negar que no es lo mismo tener un hijo cuando tienes 20 años que cuando tienes 49. Cada edad tiene unos particulares problemas prenatales. Te lo contamos. TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR: ESPERAR SIN DESESPERAR

Hemos hablado con madres primerizas embarazadas en distintos tramos de edad y nos cuentan cómo se vive un embarazo en la veintena, en la treintena y en la cuarentena.

Cada vez más tarde

No hay un momento adecuado para tener un bebé: varía según cada futura mamá. Sin embargo, según las estadísticas, la maternidad se va retrasando año a año. Según el Instituto Nacional de Estadística, en España, la edad promedio de las madres primerizas en 1975 era de 25,2 años. En el año 2002 era de 29,5 años. En 2016, ya había superado los 31 años.

Cada embarazo es completamente diferente, pero no se puede negar que no es lo mismo tener un hijo cuando tienes 20 años que cuando tienes 49. Cada edad tiene unos particulares problemas prenatales. Te lo contamos. TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR: ESPERAR SIN DESESPERAR

Hemos hablado con madres primerizas embarazadas en distintos tramos de edad y nos cuentan cómo se vive un embarazo en la veintena, en la treintena y en la cuarentena.


Embarazada a los 20: sin problemas

Michelle Muller es la fundadora de una empresa de comida a domicilio saludable para bebés que está arrasando en Nueva York: Littlespoon. Cuando estaba embarazada (y ha tenido tres hijos) se dio cuenta de que en el mercado había más opciones de comida sana para los perros que para los niños pequeños.

Ella es nuestro primer testimonio. Tres embarazos muy seguidos en la veintena (con 23, con 26 y con 28 años) con diversas vivencias: “Tuve suerte porque mi primer embarazo fue muy fácil. Trabajé casi hasta el final. No tuve náuseas matutinas y sólo tuve una pequeña pelota de baloncesto en la tripa: no cogí peso en ningún otro lado. La única incomodidad fue un poco de reflujo ácido”.  TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR: LOS ANTOJOS Y OTRAS 'PARIDAS' DE LAS EMBARAZADAS

“Mi segundo embarazo también fue bastante fácil. No tenía náuseas matutinas y trabajé hasta el final. Con este embarazo, no quise saber el sexo: mantuve la sorpresa hasta el final, lo que hizo todo mucho más emocionante”.

“Sin embargo, en mi tercer embarazo me sentía morir: por las mañanas estaba paralizada por las náuseas. Me dolía la espalda, las piernas y los pies. Me tocó estar embarazada en una época muy calurosa –mi hijo nació el 1 de septiembre-, por lo que el último trimestre fue muy duro: tenía las piernas y los pies muy hinchados. Casi no pude trabajar, porque me sentía agotada. En el último trimestre, recuerdo haber sufrido un reflujo ácido terrible y despertarme continuamente por la noche por culpa de los calambres”.

“Mi primer y mi último embarazo fueron sorpresas. Con el segundo, sin embargo, lo intentamos durante cinco meses. Los antojos también variaron: con el primero, anhelaba las magdalenas. Con el segundo, deseaba bagels de pasas con canela y tomaba un montón de queso crema. Con el tercero, devoraba pan tostado con mantequilla de cacahuete. Soy una madre muy, muy joven según los estándares de la ciudad de Nueva York. Cuando llevo a los niños al patio todos creen que soy la niñera”.


Embarazada a los 20: arrepentida

“Desde el principio del embarazo me encontraba mal, aunque no tuve nada grave. Fue un embarazo bastante normal y fácil, si descontamos el dolor ciático del último mes. Sin embargo, si soy sincera, realmente no me gustó estar embarazada. No sentía mi cuerpo como mío y odiaba no poder hacer las cosas que quería y estaba acostumbrada a crecer. ¡Mi trasero también creció! Todo el mundo se sorprendía de lo rápido que me quedé embarazada (de hecho fue en la luna de miel). La gente solía decirme que había sido muy inteligente por tener niños joven. Mi esposo es 10 años mayor que yo, y también había algún comentario sobre si él había renunciado a su libertad después de tantos años”. NO TE PIERDAS: WATER POWER, NATACIÓN PARA EMBARAZADAS

“Durante las 13 primeras semanas, tenía náuseas matutinas. Solía levantarme muy pronto y vomitaba un par de veces. Deseaba comer todo el rato sándwiches cubanos y esperaba todas las mañanas a que mi lugar favorito abriera”.

“Siempre pensé que me debía quedar embarazada a los veinte años, como mi madre. Sin embargo, después de estar embarazada, animo a todos mis amigos sin hijos a que se tomen su tiempo. Me encanta ser madre y es un gran regalo, pero veo el valor de tener experiencia en la vida y conocerse bien antes de convertirse en padres”, nos asegura Lauren Razook, una patóloga del habla y del lenguaje que tuvo su bebé a los 28 años.


Embarazada a los 20: de gemelos

“Tuve un embarazo maravilloso y fácil, teniendo en cuenta que fue de 36 semanas y tuve gemelos. Eso sí, quedarme embarazada fue un viaje muy difícil. Mi esposo y yo lo intentamos de forma natural durante ocho meses y después recurrimos a un tratamiento de fertilidad. Tuvimos que realizar tres fecundaciones in vitro”. NO TE PIERDAS: QUÉ ENTRENAR CUANDO ESTÁS ESPERANDO

“He tenido que realizar muchos cambios en mi vida durante este tiempo, principalmente manejar mi estrés y comer de forma más saludable. Incluso hago mis propias barritas después de investigar cuáles eran los mejores nutrientes para mujeres que quieren tener un bebé. De hecho, dejé de llevar mi fertilidad como un tema tabú y empecé a hablar abiertamente de mis problemas con los amigos o con los especialistas”, nos cuenta Allison Kasirer, mamá de gemelos a los 29 y fundadora de FertileGirl.


Embarazada a los 30: con sus más y sus menos

“Mis embarazos fueron rutinarios, no difíciles, aunque tenía diabetes gestacional con el primero y tuve que seguir una dieta estricta. Mi madre estaba encantada cuando anuncié mi embarazo. Creía que era demasiado vieja para quedarme embarazada. Me quedé embarazada de inmediato. En esa época tenía el pelo ralo, los pechos ridículamente grandes y “la pierna nerviosa” que movía sin parar”.

“Cuando estuve embarazada de mi último hijo, ya tenía 35 años, lo que me situaba en una categoría de alto riesgo. El médico me recomendó una amnio (la prueba prenatal para extraer el líquido amniótico). Afortunadamente todo estaba bien”. Y ADEMÁS: YOGA Y EMBARAZO, SÍ SE DEBE

“Respecto a las náuseas matutinas, pensaba que algunas mujeres eran muy exageradas hasta que tuve a mi segundo hijo y comencé a vomitar casi de inmediato y continué haciéndolo durante tres meses”, nos cuenta Cathleen Decker, una publicista que tuvo sus bebés a los 31, 33 y 35 años.


Embarazada a los 30: engordó 30 kilos

Me llevó exactamente dos años quedarme embarazada. A veces el proceso fue difícil y desgarrador. Mes tras mes, darme cuenta de que no estaba embarazada me fue pasando factura. Empecé a sentir que algo no iba bien conmigo, empecé a evitar a amigos y familiares que sabía que me preguntaría cuándo iba a tener un bebé”. TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR: CUIDA TU CUERPO CON PILATES

“Después de quedarme embarazada, descubrieron que tenía placenta previa a los tres meses de embarazo. Mi médico no me dejo realizar ninguna actividad física durante el resto de la gestación. Para mí fue muy difícil, ya que soy muy activa y empecé a ganar peso rápidamente: durante el primer mes casi 6 kilos y al final ¡¡¡36!!! Estaba hinchada, redonda, sin aliento… desarrolle problemas de piel, mis pies estaban hinchados (llevaba puestas las sandalias de mi marido cuando estaba en casa). Tuve náuseas matutinas durante las primeras cuatro semanas y lentamente fue mejorando hasta que pararon alrededor de las 12 semanas. Era como tener una resaca constante”, nos comenta Jessica Díaz, una instructora de fitness que se quedó embarazada a los 31 años.


Embarazada a los 30: un antes y un después

“Durante las primeras 14 semanas de mi embarazo, me sentí en estado letárgico y muy pesada. No gorda, pero sí pesada. Recuerdo llegar a casa del trabajo y dejarme caer en el sofá por el resto del día. En la semana 15 comencé a sentirme mejor: tenía más energía, sentía mi piel brillante y mi cabello fuerte. En mi tercer trimestre, me notaba siempre muy acalorada”. Y ADEMÁS: DIFERENCIAS ENTRE UNA MAMÁ FIT Y UNA MAMÁ INCUBADORA

“Nos tomó bastante tiempo quedarnos embarazados hasta que ya habíamos decidido dejarlo pasar. Una vez que empecé con las pruebas de ovulación, me enteré de que ovulaba en días diferentes a los que yo creía. A partir de ahí, solo tardé dos meses antes de quedarme embarazada. Mantuve mi peso, pero al ver las fotos me veo muy hinchada. Será porque durante el primer trimestre tomaba helados sin parar. Eso sí, ahora no puedo ni verlos”, nos asegura Zlata Faerman, una escritora de estilo de vida que tuvo a su bebé a los 32 años.


Embarazada a los 40: se supera

“Tuve suerte de quedarme embarazada muy fácilmente a pesar de mi edad. No lo estaba ni intentando y ¡sorpresa! Durante el embarazo, descubrí que tuve algo que denominan cordón en dos vasos, por lo que el bebé recibe menos alimentos y deben observar su crecimiento más de cerca. Y ADEMÁS: FOTOS IMPACTANTES PARA QUE ENTIENDAS LO QUE ES LA DEPRESIÓN POSPARTO

Los cambios físicos incluyeron brotes en la piel, estreñimiento y –curiosamente- mis dedos adelgazaron. Tuve náuseas matutinas durante nueve semanas. Apesta, pero lo superas. En cuanto a los antojos: ¡por dónde empezar! Limonada, naranjas, galletas…”, nos explica Amanda Freeman, que tuvo un bebé a los 40.


Embarazo a los 40: maternidad subrogada

“Mi embarazo en la cuarentena fue una experiencia increíble. Fue un milagro para toda nuestra familia, ya que el propósito de mi embarazo era dar un bebé a mi hermana, que se había sometido a una histerectomía total debido a un cáncer uterino. Al principio, mi esposo y mi hija estaban muy preocupados por lo que estaba haciendo a mi edad. Pero durante el transcurso del embarazo, se calmaron y fueron muy compresivos”. Y ADEMÁS: ¿CUÁNTO TARDA UNA MUJER EN RECUPERARSE TRAS UN EMBARAZO?

Solo teníamos un embrión: una sola oportunidad para tener un bebé. Fue un milagro. Aparte de las náuseas matutinas durante los tres primeros meses, mi ginecólogo me dijo que le preocupaba el riego de diabetes gestacional, pero no tuve problemas. Al principio, un poco cansada, pero luego se pasó y tuve un gran chute de energía: tenía la piel y el cutis perfectos. Me hizo sentir como si fuera 10 años más joven. Lo único que al final del embarazo se me hincharon un poco los tobillos, pero nada alarmante. Me programaron una cesárea y fue un momento mágico: no solo era un regalo para mi hermana; llevar su bebé fue también un regalo para mí”, nos asegura Suzzane Shapiro, que tuvo su bebé a los 49 años.


Embarazo a los 20, los 30 y los 40: sin miedo

“Mis embarazos a los 20, los 30 y los 40 fueron casi iguales. Mi mayor lucha con los cuatro embarazos fueron siempre durante los cinco primeros meses por las náuseas. No podía comer ni beber a excepción de mis nueces, mis frutas cítricas y mi sandía. A menudo tenía que ir al hospital para que me pusieran medicamentos antináuseas por vía intravenosa”.

“Mi embarazo a los 40 no fue planeado, sino una agradable sorpresa. Estaba preocupada por los riesgos, pero decidí ser positiva y recordé que, antiguamente y en otras culturas, la mujer está teniendo hijos hasta más tarde. Dado que como sano y me mantengo activa, me sentía bien por poder estar embarazada”.

“Durante todos los embarazos, aunque con náuseas, estuve siempre activa. Parecía más joven de mi edad, así que tampoco me sentí muy juzgada. Mis médicos y enfermeras eran muy cariñosos. Me sentí bien atendida. Mi mensaje a todas las mamás y futuras mamás es que escuchen su cuerpo y, si bien los desafíos son ciertos a cualquier edad, no hay que tener miedo a quedarse embarazada. Es un derecho poderoso independientemente de nuestra edad”, asegura Doris Webber, embarazada con 43 años.

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