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6 razones por las que tu entrenamiento no está dando resultados

Visitas el gimnasio con frecuencia y más ahora, que has roto con tu novio. Entonces, ¿dónde está el problema?
Publicado por Amy Roberts
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6 razones por las que tu entrenamiento no está dando resultados
6 razones por las que tu entrenamiento no está dando resultados

Cuando decidiste ponerte en forma sí o sí, estabas supermotivada. Durante las primeras semanas, o incluso meses, todo iba sobre ruedas. Te sentías de maravilla, estabas más delgada y tu condición física mejoraba por momentos. Hasta que un buen día llegó el estancamiento. ¡Pero no dejes que eso te desanime! Aunque te parezca un consejo muy trillado, se trata de una gran oportunidad para reevaluar y reconfigurar tu plan de entrenamiento. Te decimos lo que podrías estar haciendo mal y cómo ponerle remedio de inmediato.

1. Dedicas demasiado tiempo a una misma cosa. Encontrar una actividad deportiva que te apasione, ya sea ciclismo indoor, Zumba o running, es algo genial. Si te dedicas a eso en exclusiva, cada vez se te dará mejor, pero entonces los cambios físicos que estás experimentando se frenarán. Por fortuna, la solución es sencilla: ¡prueba algo nuevo! Y procura ser específica: si tu objetivo es ganar tono muscular, añade algún entrenamiento de fuerza. Si quieres mejorar tu flexibilidad, apúntate a yoga. Si quieres lo que no tienes, debes hacer lo que no haces.

2. No te estás esforzando lo suficiente. Cada vez hay más estudios que demuestran que, para perder peso, importa más la intensidad de un entrenamiento que su duración. Como hemos dicho antes, el cuerpo se adapta rápidamente a la misma rutina de ejercicio, ya sean maratones de elíptica a ritmo constante o largas sesiones de carrera suave por el parque. Prueba a incluir otras formas de trabajo cardiovascular o entrenamientos interválicos de alta intensidad. Este mismo principio se aplica a los entrenamientos de fuerza con pesos demasiado ligeros: para tonificar los músculos tienes que cargar más kilos. De todos modos, tampoco puedes forzar al máximo en todas las sesiones de pesas. Para lograr un resultado de tonificación óptimo, alterna días con pesos bajos, intermedios y altos.

3. Comes más de lo que debes. Es un error muy común. El pulsómetro dice que has quemado 800 calorías en la clase de spinning, así que no pasa nada por tomarte un batido camino de casa. Lo cierto es que el gasto calórico, incluso el que marca ese reloj tan moderno, generalmente es una sobreestimación. Además, si tu objetivo es bajar de peso tienes que mantener un déficit calórico (aunque quieras "tonificar", igualmente debes buscar ese déficit, ya que el exceso de grasa corporal tapa los músculos). Haz un esfuerzo consciente por comer más sano, mide las cantidades y recuerda que las calorías líquidas también cuentan. Un truco para no despistarte: come siempre sentada y saborea cada bocado. La gente tiende a olvidarse de las calorías que consume sobre la marcha.

4. Estás demasiado cansada o estresada. Entrenar y comer bien son sólo dos elementos de la ecuación. Si no duermes lo suficiente o te está afectando mucho la presión del trabajo, tu cuerpo no se adaptará igual de bien a la influencia positiva del ejercicio. El sueño es fundamental para que los músculos se recuperen después de una sesión de ejercicio intenso, y el estrés puede afectar a tus hormonas y hacer que tu cuerpo acumule grasa. Considera la cama una cita ineludible, intenta dormir al menos siete horas y busca formas de gestionar el estrés siempre que puedas.

5. Pasas mucho tiempo sentada cuando no estás en el gimnasio. Un estilo de vida sedentario es peor que cualquier mal hábito (fumar, comida basura, beber.... lo que sea). Además, es muy difícil de evitar, ya que muchos trabajos te obligan a pasar varias horas sentado. Entrenar con frecuencia es una magnífica opción como primera línea de defensa, pero varios estudios demuestran que las personas más activas (no sólo en el gimnasio, sino también en la vida cotidiana) están más delgadas y en mejor forma. Por lo tanto, en lugar de calentar la silla cuatro horas seguidas, ponte de pie durante las conversaciones telefónicas, camina un poco a la hora del almuerzo, sube siempre por las escaleras, pide un escritorio elevado.... En resumidas cuentas: intenta pasar más tiempo de pie.

6. Eres demasiado dura contigo misma. Otra cosa que debes tener en cuenta: a lo mejor el problema no está en los resultados, sino en las expectativas. Muchas personas tienen una idea preconcebida de lo que debería marcar la báscula y se decepcionan mucho cuando no bajan de peso al ritmo que habían supuesto. O bien se centran tanto en una "zona problemática" que hacen caso omiso de cualquier otro progreso. Cada cuerpo baja de peso y cambia de composición a su propio ritmo, y (por desgracia) no es posible tonificar zonas aisladas. Disfruta de otras victorias que quizá estés pasando por alto. ¿Duermes mejor desde que empezaste a hacer ejercicio? ¿Te cuesta menos subir por las escaleras o cargar con las bolsas de la compra? ¿Te has fijado en que te cuesta menos ponerte tus vaqueros favoritos? ¿Acaso no te sientes mejor que antes? Sí, ya lo suponíamos.

 

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